Esta historia ha cruzado los siglos tanto por su extravagancia como por su potencial metafórico. Y además porque sintoniza con el presente de una forma oblicua que resulta inquietante. Me temo que, si seguimos así, los ciudadanos del mundo acabaremos por parecernos demasiado a los animales atormentados para complacer al monarca protagonista del episodio que aquí se narra.
Un museo belga cuestiona su propio pasado colonial y una muestra de arte actual ofrece la mirada de los africanos sobre sí mismos. Ese otro Estado moderno nacido del tubo de ensayo de Lord Ponsomby se cuestiona en el reflejo de una tierra que tiene múltiples lazos –históricos y presentes– con Uruguay