Al menos nueve mutualistas de Montevideo y del interior del país han enviado a trabajadores no médicos al seguro de paro. “Van 700 y pico”, informó ayer en diálogo con la diaria Soraya Larrosa, dirigente de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS). El número crece día a día, y tomó estado público el miércoles, cuando este gremio planteó el caso en el Consejo Superior Tripartito y al día siguiente, cuando la FUS pidió la renuncia de Luis González Machado, presidente de la Junta Nacional de Salud (Junasa), por “incompatibilidad en el cargo”. En el quinquenio pasado González Machado representaba a las mutualistas en ese órgano, que hoy preside en nombre del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Van tres semanas de la llegada de la epidemia de covid-19 y la FUS se fue enterando de a poco de esta situación; pensaron que eran casos aislados pero pronto vieron que tomaba proporciones importantes. Agregó que los trabajadores que fueron enviados al seguro son en su mayoría administrativos, paratécnicos y quienes se desempeñan en áreas de marketing, y que se adoptaron diferentes modalidades, dependiendo de la empresa y si hubo o no acuerdo con el sindicato de base. Según dijo, algunos son rotativos, por pocos días y las mutualistas se comprometieron a cubrir el 100% del salario, incluyendo primas por presentismo y alimentación; también dijo que hay casos en los que las empresas lo resolvieron unilateralmente y que los envíos al seguro fueron por cuatro meses, incluso estando certificados o de licencia reglamentaria.

La FUS pidió convocar a una reunión de la Junasa –ámbito del que además del gobierno participan los trabajadores y los empresarios–, pero no lo logró. A raíz de la comunicación directa que establecieron con los ministros de Trabajo y de Salud Pública, consiguieron que el Departamento de Fiscalización del MSP iniciara ayer un relevamiento en el que las instituciones deben rendir cuenta de lo que ocurre, según anunció el jueves de noche el ministro de Salud, Daniel Salinas.

El temor de la FUS es que algunos trabajadores no sean reintegrados, ya que hay “sectores enteros” que quedaron sin personal y aluden al “interés económico” de las empresas, que con esta medida se ahorran una buena parte del sueldo de los trabajadores. Larrosa recordó que las empresas continúan recibiendo el aporte del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), pero se pregunta qué pasará dentro de unos meses, si crece el desempleo y bajan los afiliados Fonasa; el gremio sospecha que con esta medida las empresas están ahorrando y que “después de la pandemia la variable de ajuste va a ser por el lado de los trabajadores”. Si ceden desde ya, sienten que la negociación se complejizará.

El Casmu fue una de las empresas que mandó a trabajadores al seguro de paro. Su presidente, Raúl Rodríguez, explicó a la diaria que no enviaron a personal asistencial, sino sólo administrativo que no tenía otro trabajo (si no, no pueden ampararse en este beneficio), y que se tomó la medida para que “queden como reserva” para cuando haya una mayor demanda asistencial, como creen que ocurrirá en los próximos meses. Argumentó que tienen dos CTI “vacíos” en los que recibirán a pacientes con covid-19 y que los médicos y enfermeros que trabajarán en ellos no fueron enviados al seguro de paro, sino que están en sus domicilios cobrando como si estuvieran trabajando. Aseguró que todos los que están en el seguro de paro “van a retornar en su debido momento”; dijo que en algunos casos el plazo es por 15 días y en otros por un mes, pero que “de repente tenemos que extenderlo” porque, en sus palabras, “no sabemos cuándo aparece el enemigo”. Si bien las mutualistas esperan recuperar en algún momento la inversión que están haciendo, no tienen certeza; Rodríguez reconoció que no han perdido socios, pero argumentó que han gastado 70 millones de pesos en crear áreas de aislamiento y en reforzar el CTI, y que los sueldos de intensivistas y emergencistas aumentaron en diez millones de pesos.

Para Larrosa, no alcanza el argumento de que no sean sectores asistenciales los afectados. “El problema es considerar que los funcionarios asistenciales son los únicos valiosos”, dijo, y recordó el papel que juegan quienes atienden el teléfono o quienes limpian. “En el equipo de salud cada uno ocupa una pieza y si falla un eslabón, falla toda la cadena”, advirtió.