Al conmemorarse los 30 años de la creación del índice de conflictividad laboral (ICL), la Universidad Católica del Uruguay (UCU) presentó este jueves los datos de 2025, el primer año de gobierno del frenteamplista Yamandú Orsi. El evento contó con la presencia del titular del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Juan Castillo, y de la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios.
Entre otros asistentes, estuvieron el extitular del MTSS Pablo Mieres y el exdirector nacional de Trabajo Federico Daverede, además de dirigentes sindicales y empresarios.
Como invitado asistió Juan Manuel Rodríguez, quien fue docente e investigador en la Universidad Católica y trabajó en la creación del ICL.
La apertura estuvo a cargo de Eloísa González, investigadora del Departamento de Economía y Negocios de la UCU y responsable del ICL, y Carolina Pérez, también integrante del Departamento de Economía y Negocios de la UCU.
Simultáneamente, mientras comenzaba la intervención de Castillo, presentaron el informe 2025, del que se desprende que en términos comparativos los valores de conflictividad laboral “se ubican por debajo de los picos registrados en 2010 y 2015, pero por encima de los niveles observados en 2005 y 2020”, lo que #denota una intensidad moderada”.
Castillo dijo que las formas de expresión de los conflictos “tienen distintos formatos que van cambiando” y que esto se debe a que “se demandan herramientas e instrumentos para la prevención del conflicto”. “La prevención tiene ámbitos de negociación, y vemos con preocupación que a veces la movilización y el conflicto tienen como finalidad generar el ámbito de negociación. Muchos [trabajadores] paran para forjar un ámbito tripartito. Actualmente ese elemento se ha integrado en los últimos tiempos de la negociación colectiva en las relaciones laborales”.
Manifestó que “estos 30 años tienen efectivamente una carga de historia arriba y una carga de historia que no negamos. Reconocemos el trabajo que la Universidad Católica viene realizando y su unidad estadística”, y agregó que “ha sido un gran aporte, aunque existan diferencias”. “Quizás aparece un informe del ministerio, un análisis de coyuntura del PIT-CNT, y allí posiblemente bajen o suban en cantidad las medidas, los movilizaciones, las horas de paro o la afectación de las tareas. La variable tiene que ver con los contenidos y elementos que se desarrollen”, agregó.
Castillo también hizo mención a la campaña en defensa de la vida y la seguridad en el trabajo y recordó hechos acontecidos en el sector de la construcción, donde varios trabajadores han perdido la vida por siniestros laborales, y destacó la solidaridad de los trabajadores que resultan afectados por la muerte de un compañero de tareas. Por otra parte, resaltó que al aproximarse una ronda de negociaciones por los Consejos de Salarios “habrá acciones, porque comienza la disputa del empleador ante el trabajador”.
“La aparición con fuerza de las redes sociales y la discusión pública del anuncio, cosas que antes no ocurrían porque no existían esas herramientas, hoy influye. Hoy te despiden de tu lugar de que trabajo por un estado de Whatsapp, o te enterás de que mañana estás sin trabajo a partir de una filtración en los medios de prensa o por una conferencia de Zoom en la que se anuncian despidos”, destacó, y sostuvo que estos formatos “podían haberse evitado y así tener un proceso ordenado de debate y discusión”.
El informe
Si se toma en cuenta el período 2005-2025 y se observan exclusivamente los primeros años de cada administración, el año pasado se sitúa en un nivel intermedio tanto en el índice de conflictividad global (ICG) como en el índice de conflictividad sectorial (ICS). El estudio señala que 2025 fue un año de mediana intensidad en cuanto a las jornadas perdidas. En este indicador la conflictividad global estuvo por encima de la sectorial.
“A partir de ese comportamiento, se puede concluir que una parte relevante de las jornadas perdidas está asociada a paros generales convocados por el PIT-CNT. Cabe destacar que esta ‘brecha’ entre ICG e ICS no es un fenómeno nuevo en la historia del índice. Cada vez que se registran paros de alcance nacional, el indicador global aumenta de manera más pronunciada que el sectorial, concentrando, en general, en un solo día un importante número de jornadas perdidas”, destaca el informe.
Como parte de ese indicador se agrega que cuando se excluyen los paros generales y se consideran las jornadas perdidas en paros sectoriales, aparece otra regularidad que se hace presente también en 2025: la concentración en determinadas ramas de actividad. En este sentido se destaca la construcción, que acumula la mayor cantidad de jornadas perdidas en el año.
Según el ICL, la dinámica mensual de 2025 muestra el comportamiento temporal de la conflictividad, con una fuerte concentración en ciertos meses. Se puede observar tres picos claramente diferenciados: febrero, agosto y octubre, de los cuales agosto registra el máximo anual. “En esos meses el índice global se dispara por encima del sectorial, reflejando la incidencia de paros generales y conflictos de alta magnitud cuantitativa. En contraste, meses como mayo o diciembre presentan niveles mínimos”, señala el trabajo.