Este jueves, la Sociedad Uruguaya de Gestión de Personas brindó una charla en el marco del ciclo 2026, que lleva el nombre “En contexto” y en esta instancia abordó el tema de la reducción y flexibilización de la jornada laboral. La propuesta tuvo la presencia del subsecretario de Trabajo, Hugo Barretto, el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, el gerente jurídico de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, Diego Yarza, y el abogado y especialista en derecho laboral Pablo Durán Maurele. Como moderador fue invitado Fernando Carotta Derudder, director ejecutivo de la Red de Empresas Inclusivas de Uruguay.
En su intervención, Barretto dijo que espera que el debate pueda darse en el marco del Consejo Superior Tripartito, entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores, “dando espacio al proceso de debate a fondo de la reducción del tiempo de trabajo. La carga argumentativa de los sectores pueden contribuir mucho a una discusión con bases empíricas”. El jerarca reconoció que en otros países del mundo hay ejemplos que se mantienen, pero “también hay que ir a las experiencias nacionales, las cuales están al alcance de la mano, para discutir con bases más ciertas”.
“Hay que discutir el tiempo de trabajo más allá de la flexibilidad laboral. Este es un componente del tiempo de trabajo, pero es el encare tradicional que se ha hecho de la discusión sobre el tiempo de trabajo hasta no hace mucho tiempo. Discutir tiempo de trabajo no es necesariamente discutir sobre flexibilidad laboral, y discutir sobre libertad no es discutir sobre la libertad de las empresas, ya que también importa la libertad de las personas. Hay que tener una visión más integral de los problemas para luego desglosarlos”, dijo Barretto.
Agregó que la reducción de la jornada laboral “es un objetivo del gobierno” y que “ha transcurrido hasta el momento por medio de la negociación colectiva”. “Ese es un dato significativo. Los mismos actores sociales nos están dando la señal de que este es un tema relevante para el sistema productivo e importante para las relaciones laborales. Y nos está dando también una dimensión adecuada de que el modelo tripartito funciona”, sostuvo. Barretto destacó también que la negociación colectiva permitió alcanzar un 85% de consenso, al que calificó “como un sistema virtuoso en lo que hace al diálogo social”.
Por su parte, Abdala mencionó a algunos países donde se aplica la reducción de la jornada laboral y dijo que si bien hay “ejemplos contrarios con argumentos”, la discusión debe darse “en el ámbito de gobernanza de las relaciones laborales, que es el Consejo Superior Tripartito”. Destacó que, por disposición del Poder Ejecutivo, quedó instalada una comisión que analizará la duración del tiempo de trabajo y, con ello, la productividad. Además, se preguntó si no es momento de instalar “pruebas piloto” en algunos sectores, para posteriormente estudiar sus resultados.
Sostuvo que la reducción de la jornada es “la reducción de la semana laboral” y debe discutirse junto con la productividad. “Ese proceso tripartito no inhabilita la necesidad de una ley”, consideró. Desde la perspectiva del PIT-CNT, deberían generarse insumos para una ley: “Los argumentos en contra no tienen nada de novedosos y fueron los mismos [que se establecieron] para una bandera que pautaron las luchas del movimiento obrero, porque sin estas el tiempo de trabajo sería indeterminado y seguiríamos como en los inicios de la Revolución industrial, con trabajadores que dormían al costado de las máquinas”. Concluyó diciendo que “el PIT-CNT quiere impulsar una ley como un camino radicalmente diferente a cada una de las formas de precarización laboral que hoy están predominando”.
A su turno, Durán evaluó que “son temas muy actuales”, pero antes de su intervención aclaró que hablaba a título personal y como abogado y no en representación de ninguna empresa o cámara empresarial. Destacó que pasar de 48 a 40 horas semanales sin reducción salarial “implica un costo muy importante para las empresas”. “Hay estudios en países que señalan que la reducción de la jornada de trabajo no representa un aumento de la productividad”, indicó.
El abogado también reivindicó la importancia y trascendencia de que el intercambio y discusión sobre la reducción de la jornada laboral se desarrolle en el marco del Consejo Superior Tripartito y sostuvo que el aprobar y ejecutar una ley “a rajatabla” para todos los sectores por igual “no es lo mejor”. Además, marcó diferencias entre los distintos sectores de la actividad nacional, resaltando que la reducción del tiempo de trabajo no se puede comparar ni proponer de la misma manera.
Yarza, en tanto, manifestó: “Desde el punto de vista empresarial somos precavidos”. En ese sentido, cuestionó el ejemplo de reducción de la jornada laboral en Islandia, que Abdala había planteado. Al respecto, aclaró que en ese país hay 400.000 habitantes y que el desempleo creció al 7,3%, “casi igual al de Uruguay”. También criticó la reducción al manifestar que “sería pagar el mismo salario por menos horas trabajadas, y eso lógicamente es un aumento salarial encubierto, que significa un mayor costo laboral para las empresas”.
Afirmó que “es un tema económico y financiero –no tiene doble lectura–, se implemente como se implemente, y no es posible pensar económicamente en un escenario distinto”. “Las empresas miden el costo laboral por el costo de horas trabajadas y, si un salario se mantiene pero las horas de trabajo disminuyen, hay un aumento del costo por hora y eso trae dificultades. Eso provoca dos variables: la afectación del empleo y la afectación de los precios”, desarrolló.
Cada invitado tuvo un espacio de 15 minutos para exponer su posición, dividido en dos intervenciones. Por falta de tiempo no hubo espacio para preguntas ni intercambios con los asistentes.