Autoridades de Ancap y Alcoholes del Uruguay (ALUR) presentaron este martes por la mañana un estudio según el cual la producción y mezcla de bioetanol en los combustibles en nuestro país implica bajar 120.000 toneladas de emisión de dióxido de carbono al año.

La presentación tuvo lugar en el año correspondiente al vigésimo aniversario de la creación de ALUR, empresa pública no estatal abocada a la producción de biocombustibles y cuyo propietario mayoritario es Ancap, que posee 90,79% de sus acciones, mientras que el 9,21% restante es propiedad de Petróleos de Venezuela SA.

Según consigna un artículo publicado en el sitio web de la Presidencia de la República, el informe titulado “Análisis de ciclo de vida de los biocombustibles en Uruguay” fue encargado por ALUR al Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de España, con el objetivo de comprender el efecto que los biocombustibles tienen sobre las emisiones de gases invernaderos.

Finalizada la presentación, el presidente de ALUR, Marcelo Sadres, dijo en rueda de prensa que los resultados ponen en relieve la utilidad de los biocombustibles “a la hora de lograr un efecto en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero”. Agregó que el mundo atraviesa un “desafío” vinculado a dificultades en el abastecimiento de fuentes de energía que colaboren a “mitigar” los efectos del cambio climático. En esta línea, indicó que, en su opinión, “los biocombustibles siguen siendo una alternativa disponible y escalable”.

Sadres explicó que la empresa proporciona etanol para su mezcla en gasolinas en una proporción que ronda 10% del total, algo que implica la reducción de emisiones de carbono equivalente al consumo anual de 46.000 vehículos –6% de la flota de vehículos livianos en nuestro país–. Dijo además que los resultados son “preliminares”, y no descartó posibles cambios a la baja al incrementar la mezcla o incorporar el uso de biodiesel.

También llamó a dimensionar el posicionamiento de nuestro país como productor de biocombustibles, no solo para su uso en el mercado interno, sino también como producto de exportación. “Uruguay sigue teniendo la oportunidad de agregar valor a la producción nacional y hacia allá vamos”, conjeturó.

Por su parte, Cecilia San Román, presidenta de Ancap, dijo en rueda de prensa que más allá de permitir al país reducir sus emisiones de dióxido de carbono, ALUR representa un hito en la soberanía energética de nuestro país. Destacó, además, que su creación llevó al desarrollo de cadenas agroindustriales de valor en diferentes puntos del interior del país y apuntó que esto implicó no solo cierto desarrollo productivo a nivel local, sino también social.

Consultada sobre qué desafíos cree que ALUR deberá enfrentar en el futuro, la presidenta de Ancap instó a “seguir innovando” en el trabajo “con diversas cadenas que puedan aportar a los biocombustibles”, siempre y cuando “no compitan con los alimentos”. “Siempre se está investigando y promoviendo”, resaltó, y afirmó que “hay distintas opciones”, dado que tiene la potestad “de trabajar en otros tipos de biocombustibles”. “Tiene que ser de las empresas con mayor desarrollo y participación en la transición energética”, concluyó.