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Ambiente Ambiente y producción
Vista desde la isla del Padre, en el río Cebollatí. Foto: Grupo CSIC I+D: Programa de Investigación en Arqueología del Paisaje y Patrimonio.

Vista desde la isla del Padre, en el río Cebollatí. Foto: Grupo CSIC I+D: Programa de Investigación en Arqueología del Paisaje y Patrimonio.

Iniciativa privada busca instalarse frente a la isla del Padre y genera conflicto socioambiental en la cuenca de la laguna Merín

El emprendimiento apunta al almacenamiento y transporte de cargas arroceras, agrícolas, forestales y mineras; advierten que no puede instalarse en el sitio porque forma parte de un humedal de importancia ambiental.

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El sistema de lagunas costeras formado por la laguna Merín y la laguna de los Patos es el más grande del mundo; este lugar también es una enorme reserva de agua dulce y de biodiversidad. En el departamento de Treinta y Tres, sobre el río Cebollatí y aproximadamente a ocho kilómetros de su desembocadura en la laguna Merín, pretende instalarse el Nodo Logístico Cebollatí, impulsado por la empresa Cinclus SA. En concreto, la ubicación elegida es el padrón rural 10.976, que está frente a la isla del Padre, territorio que forma parte de Rocha y que en 2021 fue declarado como área de conservación y reserva departamental. Un informe del Programa de Conservación de la Biodiversidad y Desarrollo Sustentable en los Humedales del Este detalla que este lugar tiene una superficie de 800 hectáreas y 18 kilómetros de costa en la que se alternan barrancas y planicies inundables. Allí existe “una diversidad de hábitats valiosos para la conservación de la naturaleza, en los cuales se registra la presencia de especies raras para el resto del país” y también sitios arqueológicos.

La empresa proponente comenzó los trámites ante la Intendencia de Treinta y Tres para poder recategorizar los suelos del padrón donde pretende instalarse. Es el primer paso que debe dar el privado para conseguir las autorizaciones pertinentes. Actualmente el suelo es rural y, si la iniciativa quiere prosperar, debe modificarse a suburbano logístico-industrial. Hasta hace unas semanas, la comuna departamental puso en puesta de manifiesto una serie de informes encargados por Cinclus SA con el objetivo de que la ciudadanía pueda enviar comentarios. En los documentos señala que las obras se enmarcan en la hidrovía Laguna Merín-Laguna de los Patos y que está “orientado a fortalecer la conectividad regional y binacional, mejorar la competitividad logística del este del país y promover procesos de descentralización productiva y desarrollo territorial equilibrado”.

El privado manifiesta que el emprendimiento estará destinado a la “movilización, almacenamiento y transferencia de cargas”. Apuesta a la “producción arrocera, productos agrícolas y graneles, productos forestales e insumos asociados a la actividad agroindustrial y minera”. En este contexto, la Asamblea Hue Mirī en Defensa de la Laguna Merín advierte que el emprendimiento “avanza sobre una zona de alto valor ambiental, social y cultural, sin evaluar adecuadamente sus impactos sobre el agua, los bañados, los montes nativos, la pesca, la salud, las culturas, los patrimonios y las economías de la población de toda la región”. Denuncia falta de participación, pero también que la recategorización del suelo no podría ser permitida porque forma parte de un humedal de importancia ambiental. Afirma que “el proyecto no ha sido discutido públicamente” y exigen “participación real y vinculante de las comunidades”. La organización elaboró un documento en el que ponen sobre la mesa las problemáticas del Nodo Logístico Cebollatí.

Entre promesas y futuros dragados

Como es costumbre en este tipo de iniciativas, Cinclus SA promete la “generación de empleo local y desarrollo socioeconómico, en un departamento con indicadores de rezago económico y social respecto del resto del país”. También asegura, según consta en los documentos que estuvieron disponibles durante la puesta de manifiesto, que generará la “atracción de inversión y mejora de la infraestructura regional, mediante la ejecución de obras de infraestructura vial, portuaria y de servicios”. La empresa proponente entiende que “la localización del proyecto –sobre un curso fluvial navegable y en proximidad a la frontera con Brasil– constituye una oportunidad estratégica de inserción en circuitos internacionales de comercio, permitiendo capitalizar ventajas comparativas vinculadas a la conectividad fluvial, hasta el momento subutilizadas”. Agrega que prevé la contratación de “60 empleos permanentes”. La instalación quiere contar con “áreas de acopio y almacenamiento, instalaciones operativas y logísticas, silos y equipamientos de carga, infraestructura de servicios, áreas de maniobra y estacionamiento para transporte pesado y red vial interna para la operación logística”.

Características del Nodo Logístico Cebollatí. Imagen extraída de los documentos que presentó la empresa Cinclus SA durante la puesta de manifiesto.

Características del Nodo Logístico Cebollatí. Imagen extraída de los documentos que presentó la empresa Cinclus SA durante la puesta de manifiesto.

Si bien reconoce que “el proyecto introduce una actividad logístico-portuaria en un entorno ambientalmente sensible”, dice que “las evaluaciones preliminares no identifican impactos de carácter insalvable”. Pone sobre la mesa que “los humedales constituyen el ambiente dominante del área, asociados a planicies de inundación, márgenes de cursos de agua y sectores deprimidos con anegamiento permanente o estacional”. Afirma que su padrón “no se encuentra dentro de un área protegida formal”, pero “su entorno inmediato forma parte de este complejo de humedales interconectados”. Por otro lado, manifiesta que en el “área directa” del proyecto “no se registran evidencias arqueológicas ni sitios patrimoniales conocidos”. “La zona ha sido altamente intervenida por actividades agropecuarias, principalmente cultivos de arroz y ganadería extensiva, lo que ha modificado los horizontes superficiales del suelo y reducido la posibilidad de conservación de vestigios materiales”, asevera el privado.

La compañía narra que “a efectos de garantizar condiciones adecuadas de operación, se prevé la ejecución de intervenciones de dragado en sectores específicos del río”. Indica que esto requiere de “un plan específico de gestión ambiental”, el que deberá “definir áreas de intervenciones, métodos de dragado, volúmenes estimados, períodos de ejecución”, entre más factores. En cuanto a la recategorización del suelo, subraya que se encuentra “sólidamente fundamentada desde el punto de vista territorial, socioeconómico y ambiental, constituyendo una intervención coherente con los lineamientos de ordenamiento territorial vigentes”. Finalmente, concluye que el cambio de categoría de suelo es “técnicamente procedente y recomendable”.

Lo que se pierde en el “olvido”: biodiversidad, economías locales, patrimonio y salud

La Asamblea Hue Mirī en Defensa de la Laguna Merín está integrada por vecinos, vecinas, investigadores e investigadoras de Cerro Largo, Lavalleja, Rocha y Treinta y Tres. Tras la puesta de manifiesto, detectaron cuestionamientos al Nodo Logístico Cebollatí y elaboraron un documento para enviárselo a los tomadores de decisiones. El período para enviar comentarios cerró, pero la organización pidió que se extendiera un poco más dada la relevancia de la iniciativa para su territorio. Desde la comuna les transmitieron que “una vez los documentos se encuentren en etapa más avanzada, corresponde realizar la audiencia pública”, y que “una vez transformado el suelo rural en suburbano y antes de iniciar las obras, se requiere autorización ambiental previa (la que lleva puesta de manifiesto y audiencia pública) y autorización ambiental operacional”. Es decir, en esta etapa de discusión de la recategorización del suelo, no dieron más tiempo para enviar comentarios.

Desembocadura del río Cebollatí en la laguna Merín. Foto: Grupo CSIC I+D: Programa de Investigación en Arqueología del Paisaje y Patrimonio.

Desembocadura del río Cebollatí en la laguna Merín. Foto: Grupo CSIC I+D: Programa de Investigación en Arqueología del Paisaje y Patrimonio.

Una de las alertas de la organización consiste en que el predio donde se proyecta el puerto está “dentro de un humedal protegido por decretos nacionales e internacionales”. Recuerda que el territorio se ubica en la Reserva de Biósfera Bañados del Este de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en el sitio Ramsar Bañados del Este y Franja Costera y en un área de relevancia internacional para la conservación de aves.

Por si fuera poco, sostiene que “queda excluida la posibilidad de recategorizar el suelo del padrón rural 10.976 por el Decreto 128/2026”. Esta última normativa declara como “no transformables” los padrones “alcanzados por la declaración de Humedales de Importancia Ambiental” creados por el Decreto 228 de 2025, que contamos en estas páginas y fue definido por autoridades nacionales como un “salto importante” en la conservación de estos ecosistemas. Justamente, la organización afirma que “el padrón está comprendido en un área de humedales de importancia ambiental”. Por esta razón, sostiene que la Intendencia de Treinta y Tres no puede aprobar el Nodo Logístico Cebollatí. “El proyecto es jurídicamente inviable y contradice la normativa vigente, omite la participación ciudadana e ignora el patrimonio cultural y natural. De avanzar con este proyecto, se ponen en riesgo las formas de vida de los habitantes y se compromete el territorio para futuras generaciones”, expresa en el texto.

Mapa elaborado por la Asamblea Hue Miri en Defensa de la cuenca de la Laguna Merín.

Mapa elaborado por la Asamblea Hue Miri en Defensa de la cuenca de la Laguna Merín.

Los académicos y locales manifiestan que “más allá del proceso concreto de recategorización del suelo, lo que está en juego es la expansión e intensificación de un modelo territorial productivo y logístico a gran escala” en la cuenca de la laguna Merín, que “promueve más áreas destinadas a la producción de arroz, soja, forestación y minería”. La organización expresa que “este modelo que se pretende implantar nunca fue consultado con la población” y que tampoco fue abordado en ámbitos de participación, como el Consejo Regional de los Recursos Hídricos para la Cuenca de la Laguna Merín y la Comisión de Cuenca del Río Cebollatí. “Una muestra de que en este proceso no se aseguró la participación desde etapas iniciales es que, en 2025, la Junta Departamental de Treinta y Tres declaró de interés departamental este proyecto como un simple trámite, sin discusión”, lamenta.

La Asamblea Hue Mirī enfatiza que es necesario contar con “información accesible, instancias previas de participación y consulta, tiempo suficiente para analizar la documentación, instancias de explicación pública del proyecto y espacios donde las personas, comunidades y organizaciones vinculadas al territorio puedan participar en la toma de decisiones, cuestionar el proyecto, elaborar preguntas, expresar opiniones y plantear alternativas”. En esta línea, otra problemática radica en la “ausencia” de análisis sobre “los impactos y afectación del puerto y su modelo territorial a la diversidad, cantidad y calidad de fuentes de trabajo” y “otros sectores productivos que nutren la economía local (turismo, producción familiar, agroecología)”. Explica que los informes de la empresa dicen que crearán “60 puestos de trabajo directos, sin embargo, desconoce los que se perderán y afectarán, que son muchos más”. En especial, menciona la situación de la pesca artesanal y cómo podría verse comprometida.

Por otro lado, remarca que la compañía no tuvo en cuenta las afectaciones a la salud humana generadas por el modelo de producción que se busca profundizar, y que tampoco consideró “las alertas que genera un puerto de estas características frente al aumento de actividades delictivas, como el narcotráfico y la trata de personas en esta región transfronteriza”.

En la documentación de la empresa proponente tampoco encontraron referencias a cerritos de indios y sitios arqueológicos superficiales y subsuperficiales. Recuerdan que en la isla del Padre –que se ubica frente a los padrones donde quiere instalarse el Nodo Logístico Cebollatí– investigadores de la Universidad de la República hicieron trabajos de prospección arqueológica “por encargo de la División de Ambiente y Cambio Climático de la Intendencia de Rocha”. Constataron “la presencia de sitios arqueológicos indígenas [...] y se verificó que en padrones linderos y en ambas márgenes del río Cebollatí existe registro de diferentes tipos de sitios arqueológicos, principalmente cerritos de indios”.

Plantea que la documentación de la empresa “niega la presencia de bienes culturales, arqueológicos e históricos en el área de implantación del proyecto, sin siquiera mencionar los innumerables antecedentes”. Describe que en las barrancas del río Cebollatí y en la costa de la laguna Merín, cerca de la desembocadura, “es frecuente el hallazgo de restos paleontológicos”. “Varios de estos hallazgos constituyen motivo de reunión, de estudio y socialización en las comunidades locales que han dado lugar a su musealización”, dice. Uno de los casos que menciona trata sobre un trabajo del liceo de Cebollatí ante el hallazgo de un gliptodonte.

“La ubicación de un puerto precisamente frente a la isla del Padre tendrá un impacto crítico en la conservación y manejo de todos los aspectos vinculados a la biodiversidad y el patrimonio que tiene esta reserva departamental. El dragado del río, el ruido y la contaminación producida por la actividad portuaria, la contaminación por combustibles y sustancias contaminantes de las cargas en el agua afectarán directamente a toda la fauna ribereña y lacustre (aves y peces), así como a mamíferos y aves que habitan los montes adyacentes”, explica la organización. Recuerda que el sitio “constituye un hábitat relevante para especies vulnerables o amenazadas” y cita como ejemplo que allí “se han registrado ocho especies nuevas de arañas para Uruguay”.

Monte nativo en el río Cebollatí. Foto: Grupo CSIC I+D: Programa de Investigación en Arqueología del Paisaje y Patrimonio.

Monte nativo en el río Cebollatí. Foto: Grupo CSIC I+D: Programa de Investigación en Arqueología del Paisaje y Patrimonio.

El colectivo envió a las autoridades una lista de preguntas. Entre ellas, están: “¿Cómo se articulan estas obras con las Estrategias Nacionales de Biodiversidad y el Convenio Internacional para la Diversidad Biológica que apunta a proteger y conservar la diversidad de nuestros territorios así como los conocimientos ecológicos asociados?” y “¿por qué los posibles efectos sobre la salud de las comunidades siguen sin ocupar un lugar central en la toma de decisiones?”.