La semana pasada, en la ciudad de Pelotas (Brasil), se desarrolló un taller preliminar de “análisis diagnóstico transfronterizo” que involucró a más de un centenar de personas, entre autoridades, técnicos e investigadores de Uruguay y Brasil. La instancia se desarrolló en el marco del “programa de acción estratégica”, que se lleva adelante en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. El abordaje binacional tiene como objetivo la gestión de los recursos hídricos en la cuenca de la laguna Merín y sus ecosistemas vinculados.

En paralelo a la elaboración de un documento sobre los principales problemas y desafíos de la región, Uruguay y Brasil se pusieron al día con relación a la puesta en marcha de la hidrovía de la laguna Merín. En línea con lo que informó la diaria meses atrás, el país vecino trabajó durante las últimas semanas en la adjudicación del dragado del canal San Gonzalo, obra que se considera imprescindible para el tránsito de carga. En una primera instancia, estaba previsto que la definición se diera el 3 de marzo. Sin embargo, las autoridades brasileñas postergaron la decisión sobre la adjudicación para el 1º de abril.

El dragado planificado por el gobierno brasileño permitiría conectar la laguna Merín y sus afluentes con el puerto de Río Grande, que es el cuarto puerto oceánico de Brasil y el principal del sur del país. En ese sentido, hay expectativa entre los productores uruguayos de la zona noreste para mejorar los costos logísticos en materia de exportación.

Según supo la diaria, la tarea del dragado fue adjudicada al consorcio Lagoa Mirim. El costo total de la obra rondará los 52 millones de reales, alrededor de 10,4 millones de dólares. El objetivo que se maneja para mejorar la navegabilidad del canal San Gonzalo es alcanzar una profundidad de al menos tres metros y medio, así como de 15 metros de ancho, según señaló a la diaria el presidente de la delegación uruguaya en la Comisión Binacional Técnico Mixta de la Cuenca de la Laguna Merín (CLM), Paulo Beck.

Beck señaló que en el ámbito desarrollado en Pelotas quedó comprometida para este año la llegada de la delegación brasileña a Uruguay a los efectos de seguir intercambiando información sobre las acciones que se deben concretar en ambas orillas.

El movimiento del lado uruguayo

Beck apuntó que se prevé que la obra del dragado comience antes de que finalice el primer semestre de este año, para luego extenderse en un plazo que se espera que sea de un año. Estos plazos fueron brindados por Brasil.

Asimismo, con relación a las terminales portuarias planificadas en el lado uruguayo, que aprovecharían el acceso a la laguna Merín, el presidente de la CLM remarcó que a partir de la adjudicación del dragado “es otra la certeza” en cuanto al futuro de la hidrovía. Resaltó que actualmente el escenario “obliga a acelerar los trámites correspondientes para obtener los permisos y las licencias para poder instalar los puertos”.

Estos puertos están planificados desde hace varios años; se trata de proyectos que esperan instalarse en el río Cebollatí, en el margen correspondiente a Treinta y Tres, y en el río Tacuarí, en Cerro Largo. “El gobierno de Brasil muestra la mayor buena voluntad; ahora Uruguay tiene que hacer los deberes a medida que Brasil también los cumpla”, señaló Beck.

Entre los inversores privados, las primeras sensaciones tras la adjudicación de licitación son positivas. El empresario Carlos Foderé, integrante del consorcio que impulsa la obra portuaria sobre el río Tacuarí, dijo a la diaria que “el dragado es el punto cero de todo esto”, dado que “no se podía hacer nada” sin antes saber qué iba a pasar con ese proceso. Adelantó que, para profundizar en lo que se viene, este lunes habrá una reunión con autoridades del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

“Ahora nos vamos a poner a full a renovar las autorizaciones, que son básicamente del Ministerio de Transporte y del Ministerio de Ambiente”, agregó Foderé. “Paralelamente a cómo vaya avanzando el dragado, ahí podremos dar comienzo a nuestro proyecto, que ya lleva 21 años”, señaló. “Tendremos que hacer una puesta a punto, un afinamiento de todo, para poder alinear los tiempos con la documentación necesaria y poder concretar el proyecto”, añadió.

En tanto, el empresario Jorge Bird, quien encabeza la iniciativa sobre el río Cebollatí, dijo a la diaria que el avance en torno al dragado es “sumamente importante” para “toda la región este y noreste del país”. Recordó que se trata de una zona que “se encuentra muy disminuida en su progreso socioeconómico”. “Venimos cumpliendo con todos los pasos que la legislación indica para este tipo de emprendimientos, así como con los tiempos y forma que esto implica”, afirmó.

La historia y los detalles de los proyectos

En octubre de 2009, el entonces presidente de la República, Tabaré Vázquez, se hizo presente en el pueblo General Enrique Martínez –conocido comúnmente como La Charqueada– para la colocación de la piedra fundamental de lo que se proyectaba como una terminal de carga y dos muelles. En aquel entonces, la acción fue saludada por el entonces –y actual– presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

La nueva iniciativa, según señaló Bird, tuvo un “estudio de factibilidad” en 2022, en el que se analizaron las “cargas captables”, así como la “mejor ubicación”, y se dejó planteado un “anteproyecto de obra”. “La ubicación es la que recomienda el estudio de factibilidad: es en el margen izquierdo del río Cebollatí, en el departamento de Treinta y Tres, a ocho kilómetros de la desembocadura con la laguna Merín”, puntualizó el empresario.

Según informó la diaria meses atrás, para esta obra, que incluye una terminal granelera y una terminal de contenedores, se planifica una inversión de más de 41 millones de dólares. En una rueda de prensa, en setiembre de 2024, el intendente olimareño Mario Silvera dijo que el puerto supondría unos 120 puestos de trabajo en la etapa de construcción, y alrededor de 80 trabajos directos y 120 indirectos en la etapa operativa.

Por otra parte, en lo que respecta al proyecto terminal en el río Tacuarí, tal como informara la diaria, la inversión prevista supera los 30 millones de dólares. A ese monto se le sumará “otro tanto” a partir de la construcción de una terminal especializada en granos, que se espera ir “haciendo en etapas”, con instalaciones de secado y de prelimpieza, tanto para soja como para arroz. A los granos se espera sumar, como uno de los productos principales, la madera, así como también la importación de fertilizantes.

Foderé expresó que las autorizaciones para poder concretar la obra se habían otorgado en 2017, por lo que ahora, a su entender, “la renovación debería ser rápida”. Actualmente el campo adquirido para desarrollar el proyecto tiene actividades arrocera y ganadera. El empresario aseguró que el desarrollo de la hidrovía de la laguna Merín asegurará una logística “confiable y con costos reducidos”, que “va a potenciar cargas que hoy posiblemente no se estén realizando”. “Saca el tapón de un potencial muy grande que hay en la zona noreste, eso es lo que más nos alegra”, concluyó.