Buenos días. Les comento algunas noticias que pueden leer hoy en la diaria.

En el hemisferio norte vuelven los fríos y hay una segunda ola de covid-19 (por ejemplo, en España). Aquí, el comienzo de la primavera no pone fin a los problemas, y un nuevo aumento de los casos en Rivera determinó que aumentaran los controles y las advertencias. En Montevideo, la Intendencia informó que desde la declaración de emergencia sanitaria ha detectado numerosas violaciones de las medidas de prevención de contagios, cuya reiteración llevó, en una decena de casos, al inicio de trámites de clausura.

Otras virulencias se registran en la campaña para las elecciones departamentales del domingo. En Colonia y Soriano, por ejemplo, las denuncias penales contra Carlos Moreira y Agustín Bascou, respectivamente, han sido parte importante de los debates.

Hay también cuestionamientos que no se dirigen contra candidatos o ex intendentes, pero que se intensifican en estos días debido al clima preelectoral. Esto no significa, por supuesto, que se trate de acusaciones infundadas o irrelevantes.

En el caso del ex secretario de Presidencia, Miguel Toma, la semana pasada se difundió que, mientras ocupaba ese cargo en el anterior gobierno nacional, realizó varios viajes oficiales acompañado por una contadora, sin que esté muy claro por qué pudo ser eso pertinente. El presidente Luis Lacalle Pou se hizo cargo de informar que había dispuesto una investigación del tema, al que quizá no le habría asignado tanta gravedad en otras circunstancias, pero esto no quita que, efectivamente, sea necesario indagar qué ocurrió y establecer las responsabilidades que correspondan.

A su vez, los ex integrantes de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep) tienen versiones encontradas sobre quién fue responsable de que se archivara una denuncia anónima contra Toma.

El primer relato que se conoció fue el del ex presidente del organismo, Ricardo Gil, quien dio a conocer que los otros dos integrantes de la Jutep, Daniel Borrelli y Matilde Rodríguez Larreta, habían decidido el archivo mientras él estaba de vacaciones, y que luego dejó constancia de que en su opinión correspondía seguir investigando. Ahora Borrelli y Rodríguez Larreta afirman que, si bien todo eso sucedió, a Gil le faltó decir que, ante ese planteo suyo, ambos le dijeron que estaban dispuestos a reconsiderar la denuncia, pero él no quiso hacerlo. Ninguno de los tres quiebra una lanza por Toma.

Mientras tanto, comenzaron los debates sobre el proyecto de presupuesto dentro del oficialismo, y continúan las protestas desde las instituciones afectadas por el “ahorro”, entre ellas la Universidad de la República.

Por último, el ministro del Interior, Jorge Larrañaga, agrega preocupaciones a su agenda. Una joven fue detenida por filmar un operativo policial, con el argumento falso de que la ley de urgente consideración prohíbe hacer eso; y una fiscal pidió el procesamiento del jefe de Policía de Flores por obstaculizar la investigación de un homicidio, precipitando así la renuncia del jerarca.

Hasta mañana.