En Alemania, donde los inviernos suelen resultar más riesgosos para la salud que los veranos, este año una ola de calor dejó 5.120 muertos. Los números surgen de estimaciones del Instituto Robert Koch de virología, y pegan un salto desde el 21 de junio, cuando los fallecimientos eran 810, hasta los miles actuales.
El instituto señala que el calor no suele figurar como causa directa de muerte, sino que ese desenlace en general se vincula con enfermedades preexistentes y edades avanzadas. Cerca de 3.000 de las muertes vinculadas con este fenómeno son de personas de más de 85 años. Pero también hubo 300 fallecimientos de menores de 65.
En las calles de las grandes ciudades, como Berlín, la gente recurre a estanques y fuentes para refrescarse. Mientras tanto, el país debate sobre la necesidad de invertir en adaptación a los cambios de temperatura ante veranos que en las últimas décadas han sido más intensos.
