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Camino de Los Horneros. · Foto: Alessandro Maradei

Camino de Los Horneros.

Foto: Alessandro Maradei

Elige tu propio felino: el puma fantasma de La Tahona, una historia con dos desenlaces tristes

Un repaso de lo que se sabe hasta ahora del puma buscado en La Tahona y un análisis del caso por parte de varios mastozoólogos deja dos explicaciones posibles a su misterio, ninguna de ellas positiva para la gestión de fauna de nuestro país.

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El ciclo de las noticias en Uruguay suele ser bastante corto, pero en abril hubo un tema que, por sus características llamativas, dominó durante varios días el ecosistema mediático: la supuesta aparición de un puma (Puma concolor) en los alrededores de La Tahona, en Canelones.

No es la primera vez que un puma suelto cerca de ambientes urbanos se convierte en noticia en Uruguay en tiempos recientes. En noviembre de 2024 un ejemplar de esta especie se escapó de la Estación de Cría de Fauna Autóctona (ECFA) de Pan de Azúcar y motivó un gran operativo de rastrillaje en el predio, que culminó con su captura 24 horas después.

Este caso, sin embargo, resultó muy distinto por varios motivos. En primer lugar, el origen del puma era desconocido; no hay ninguna reserva o zoológico en la zona de la que pudiera haberse escapado, ni parecía plausible que se tratara de un puma silvestre.

En segundo lugar, el resultado fue diferente. Pese al operativo conjunto de funcionarios del Ministerio de Ambiente, el Ministerio del Interior, la Intendencia de Canelones y el Instituto Nacional de Bienestar Animal, el puma no fue capturado. Además, otras circunstancias lo convirtieron en un caso especialmente extraño. Los videos de las cámaras de seguridad difundidos en la prensa, en los que aparecía presuntamente el animal, no eran muy claros, y la única imagen nítida del puma que circuló resultó ser trucada.

¿Significa eso que estuvimos buscando durante semanas un puma que no existió? Y si hubo realmente un puma escapado como aseguran las autoridades que trabajaron en el caso, ¿cómo esquivó el operativo de búsqueda y evitó las cámaras de seguridad que lo captaron en primer lugar?

Para intentar responder estas preguntas, es hora de hacer un repaso cronológico y separar lo que se sabe de lo que permanece incierto.

El puma viral

La primera imagen del puma supuestamente escapado, difundida el 16 de abril por el medio de Canelones El Megáfono, fue hecha con inteligencia artificial. Esa fue, de hecho, la conclusión inicial a la que llegó personal del Ministerio de Ambiente cuando recibió la foto: que no parecía real.

Cuando algunos medios consultaron a las autoridades al respecto, sin embargo, descubrieron que tanto la Intendencia de Canelones como el Ministerio de Ambiente habían recibido denuncias sobre la presencia de un puma en las cercanías de La Tahona y que habían iniciado un operativo para buscarlo. ¿Por qué, si la imagen era falsa? Porque en realidad no fue la foto el desencadenante de la búsqueda, sino el video de una cámara de vigilancia.

Personal de seguridad de uno de los barrios privados ubicados en Camino de los Horneros observó, en una de las filmaciones de las cámaras de vigilancia, un animal suelto que parecía ser un puma. Alguien cercano al entorno de los trabajadores quiso hacerles una broma y agregó mediante inteligencia artificial un puma en una foto real tomada en el lugar, que terminó difundiéndose masivamente y convirtiéndose en parte de la noticia. El reporte inicial de esta situación lo dio Alternatus, centro dedicado a la cría y rescate de reptiles que también recibe consultas sobre fauna nativa en general, y que logró contactarse con allegados del personal de seguridad del barrio tras recibir la foto.

Las primeras autoridades en confirmar a los medios que había un puma suelto en La Tahona fueron Eugenia Perdomo, directora de Bienestar Animal de la Intendencia de Canelones, y Esteban Vieta, presidente del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). En sus declaraciones a distintos medios, explicaron que varias evidencias permitían concluir esto: los videos de las cámaras de seguridad, algunas huellas encontradas en la zona y los testimonios de los vecinos que aseguraron haberlo visto. Veamos qué validez tienen estas evidencias según expertos en fauna.

Así era el ojo

Una de las dificultades más grandes para dilucidar este caso es que ninguna de las evidencias esgrimidas por las autoridades como prueba concluyente de la existencia del puma se ha difundido públicamente. Por ejemplo, el video de una de las cámaras de seguridad divulgado por medios de comunicación, en el que se ve a un felino en Camino de los Horneros, es dudoso, según confirmaron fuentes del Ministerio de Ambiente a la diaria.

Otro video que se difundió ampliamente y que fue tomado posteriormente como prueba, tanto por los medios como por autoridades del INBA, fue el registrado unos días después en el campo de La Tahona Golf Club, que analizaremos en detalle más adelante. Para meter más ruido al asunto, en redes sociales circularon también videos de pumas supuestamente grabados en la zona, pero que eran en realidad de otros países.

Hay una sola filmación que, según personal del Ministerio de Ambiente, confirma sin dudas la presencia de un puma, pero nunca llegó a los medios ni está en poder de la cartera. Sus funcionarios lo vieron directamente en las cámaras de seguridad, pero no se les entregó. Por tal motivo, no pudo ser analizado por otros expertos de fauna como para cotejar impresiones y tener otras opiniones técnicas.

Con respecto a las otras evidencias mencionadas -huellas y testimonios-, la visión del Ministerio de Ambiente difiere un poco de la de otros expertos en esta especie. Entra en esta historia el Proyecto Puma, una iniciativa interdisciplinaria dedicada a la investigación y conservación del puma en el territorio nacional. Proyecto Puma es coordinado por el Museo Nacional de Historia Natural y está integrado por biólogos, veterinarios, guardaparques, naturalistas e investigadores pertenecientes a distintos ámbitos institucionales -por ejemplo, el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable y la Facultad de Ciencias- con especialización en carnívoros. Algunos de sus integrantes estuvieron detrás del trabajo que confirmó el primer registro de presencia estable de puma en Uruguay, además de otras investigaciones relacionadas con la especie en el país.

Integrantes del Proyecto Puma también recorrieron la zona donde se reportó la presencia del animal, hablaron con vecinos y evaluaron los videos e imágenes difundidos hasta el momento. Coinciden en que el video de la cámara de seguridad divulgado por los medios no es una prueba clara de la presencia de un puma y que parece más bien mostrar a un gato doméstico.

Los biólogos Alexandra Cravino y Ramiro Pereira, dos de los integrantes de Proyecto Puma, analizaron también algunas de las huellas difundidas en los medios de comunicación y creen que ninguna puede atribuirse en forma concluyente a pumas. Para los investigadores del Ministerio de Ambiente, sin embargo, algunas de las huellas que analizaron -entre ellas, una que sí circuló en medios- no dejan lugar a dudas.

Con respecto a los testimonios de vecinos, Ramiro y Alexandra consideran que no poseen validez de prueba.

“El poder de sugestión juega muchísimo, y hay varios ejemplos de ello. En este caso, incluso, una familia reportó inicialmente que vio al puma y luego, cuando pudo filmarlo, se dio cuenta de que se trataba de un gato doméstico y avisó de su confusión”, explica Alexandra.

“Muchas veces es la falta de referencias para comparar tamaños la que hace que se sobreestime la dimensión de los animales”, dice Ramiro.

Una muestra de esto, que también tuvo mucha prensa, fue el presunto avistamiento de un jaguar en 2015 en Maldonado (especie que no tiene reportes confirmados en Uruguay desde 1901). Pese a que varios vecinos aseguraron haber visto un felino enorme, en el rastrillaje de la zona solo se encontró un margay atropellado, especie cuyo tamaño es similar al de un gato doméstico.

Lo que ocurrió con la presunta aparición del puma en el campo de golf, diez días después del primer video difundido, sirve también como ejemplo de ello.

Dar gato por puma

Cuando la cobertura mediática por el puma escapado había prácticamente desaparecido, sin que se produjera su captura ni ninguna otra novedad al respecto, un nuevo reporte agitó la llama del interés: un video filmado en el campo de La Tahona Golf Club que mostraba supuestamente al puma. En él, se ve desde lejos a un felino color beige y de aspecto robusto que cruza el campo, en forma paralela a unos palos y a pocos metros de un carrito de golf.

Este avistamiento reactivó el operativo y desembocó en otra búsqueda que duró un fin de semana entero, sin que se produjera tampoco ninguna novedad, pese al uso de drones térmicos, la colocación de cámaras trampa y el intenso rastrillaje de toda la zona.

La administración del barrio Lomas de Carrasco incluso exhortó a los vecinos a tener precaución y a “mantener a niños y mascotas bajo supervisión”. El presidente del INBA, Esteban Vieta, dijo al programa Aire Rico (FM Del Sol) que habló con las personas que filmaron el video y que estas le aseguraron que se trataba de un puma.

Sin embargo, un examen del video por parte de integrantes del Proyecto Puma y un análisis del lugar realizado in situ les permitió concluir que se trataba muy probablemente de un gato doméstico, no un puma. El personal del Ministerio de Ambiente que trabajó en el caso coincide en que este video es dudoso y no prueba la presencia de un puma, lo que va en línea con la falta de resultados en la búsqueda de huellas e imágenes en el lugar.

Alexandra Cravino y Ramiro Pereira estuvieron allí y comprobaron que los palos que están al lado de donde camina el felino son muy bajos como para que se trate de un puma. Según Enrique González, coordinador del Proyecto Puma y encargado de la sección Mamíferos del Museo Nacional de Historia Natural, la comparación de tamaño con los teros que sobrevuelan al animal permite llegar a la misma conclusión: el protagonista de la filmación parece ser un gato, no un puma.

“El gato pasa por delante del cerco, y en un caso así la perspectiva puede engañar con respecto al tamaño, pero evidentemente no era un animal grande”, agrega Ramiro.

Los integrantes de Proyecto Puma incluso hablaron con las personas que estaban en el carrito de golf ubicado a pocos metros de donde pasa el felino y ninguno de ellos dijo haber visto nada en ese momento (suponen que, de haber sido un puma, les habría llamado la atención).

Además, al día siguiente de la filmación Alexandra registró en una casa cercana un gato doméstico grande, del mismo color que el que aparece en el video.

Ambos creen que lo que convenció a tanta gente de que se trataba de un puma no fue el animal en sí sino el contexto. Si nunca se hubiera difundido la idea de un puma suelto en La Tahona, probablemente nadie habría interpretado así esa aparición.

En resumen, la evidencia más firme que hay sobre la presencia de un puma suelto en la zona es un video de una cámara de seguridad del 16 de abril, que no fue difundido en los medios y no está en poder de las autoridades, aunque sí fue visto por especialistas del Ministerio de Ambiente. Pero si el puma existe, ¿de dónde vino y dónde está ahora?

Mi vecino el felino

Los investigadores de Proyecto Puma y los del Ministerio de Ambiente coinciden en dos cosas. La primera es que un puma silvestre no podría llegar a la zona de La Tahona, tan alejada de los registros más cercanos de la especie y sin corredores naturales que le permitan trasladarse sin ser visto. La única explicación posible para la aparición de un puma allí es que se trate de un animal en cautiverio.

El segundo punto en el que coinciden es que el puma no podría haberse mantenido libre en la zona, procurándose su alimento, en los casi 40 días que pasaron desde su avistamiento. No podría haber subsistido sin ser captado por las cámaras y drones térmicos, y sobre todo sin que haya reportes de animales domésticos desaparecidos.

Eso nos lleva a la principal hipótesis de las autoridades. Según el Ministerio de Ambiente, el puma era de procedencia ilegal y ya debe estar encerrado nuevamente en algún lugar. En otras palabras, es probable que la persona que lo tenía y a la que se le escapó diera con él antes de que lo hiciera el operativo de búsqueda de las autoridades o que el puma volviera al lugar de cautiverio.

Esta hipótesis presenta algunos desafíos. Por ejemplo, el puma fue captado por cámaras de seguridad tras “irse”, pero no al “volver”. Parece improbable, a no ser que alguien haya decidido “tapar” esa evidencia o al menos no mostrarla (algo que tampoco se puede descartar).

Hay otro punto a tener en cuenta. La existencia de un puma en cautiverio en uno de los barrios de la zona es solo un supuesto y no se origina en ninguna denuncia concreta. Tanto desde Bienestar Animal de Canelones como desde el Ministerio de Ambiente aclararon a la diaria que no hay un dato firme o una denuncia, sino la sospecha de que, por las características del caso, debería tratarse de tráfico de fauna.

Enumerados todos los hechos, hay dos explicaciones posibles para este caso, ninguna de ellas positiva para la gestión de fauna del país. Una es que jamás haya habido un puma escapado y que todo lo ocurrido sea una acumulación de circunstancias no comprobadas, originada a partir de una evaluación prematura o errónea de las evidencias (como el video de la cámara de seguridad o las huellas). Que el operativo, en otras palabras, se hizo por algo que nunca estuvo allí. Desde el Ministerio de Ambiente aseguran que no es así y que hay pruebas claras, pero como no fueron compartidas los demás expertos de la comunidad de mastozoólogos (como los integrantes de Proyecto Puma) no han podido evaluarlas y dar su opinión.

La segunda posibilidad es que, efectivamente, haya un puma en cautiverio en la zona de La Tahona, que se escapó de la casa de alguien y fue recuperado antes de que las autoridades pudieran dar con él. Como mencionan Alexandra y Ramiro, llegar a esta conclusión no debería llevar a dar por terminada la búsqueda -como pasó luego de los primeros días-, sino todo lo contrario, a intensificarla. Porque si hay un puma en cautiverio, alguien está cometiendo una falta sancionable por ley.

La ley de la selva

La Ley 9.481 prohíbe la “caza, transporte y tenencia” de fauna silvestre, pero el hipotético caso de este puma en cautiverio queda enmarcado también por la Ley 16.088, que prohíbe la “tenencia o guarda de animales feroces o salvajes fuera de parques o jardines zoológicos” y establece penas de cárcel en el caso de que el animal lastime a un ser humano.

Esta ley, promulgada en 1989, nació justamente a raíz del caso de un felino en cautiverio (una leona) que escapó de una casa en el barrio Prado y lastimó gravemente a un niño de seis años. Un artículo periodístico del diario El País publicado en 1983, el año de ese suceso, recordaba el caso anterior de un puma que se había escapado tres veces de una casa de Carrasco y que incluso había dado muerte a un perro.

Los casos de mascotismo y tráfico ilegal de fauna deben denunciarse ante la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Dinabise) del Ministerio de Ambiente, que es quien aplica las multas y usualmente coordina con el Ministerio del Interior para realizar las intervenciones (ambos tienen capacidades inspectivas). Los recursos de la cartera para las denuncias de tráfico de fauna, sin embargo, son escasos. Una investigación publicada en 2024 reveló debilidades en el control y un descenso de los operativos en los últimos años.

En el caso del puma de La Tahona, no hay ninguna investigación policial concreta que se esté llevando a cabo actualmente, según pudo confirmar la diaria, aunque tanto personal de la Jefatura de Canelones como del Centro de Comando Unificado participaron como apoyo en los operativos de búsqueda. Hasta que se realice una investigación y tenga éxito, si hay puma seguirá ilegalmente en manos de uno de los vecinos de la zona.

“Si hay un puma en cautiverio estamos hablando de un caso importante de tráfico de fauna en Uruguay. Es de orden que se produzca una reacción. Lo que es raro es que el tema quede en la nada y haya el silencio que hay hoy. ¿No debería alguien explicar qué pasó y qué se está haciendo al respecto?”, opina Alexandra Cravino, que es también presidenta de la Sociedad Zoológica Uruguaya.

Tanto para Alexandra como para Ramiro, una forma de lograr que casos como estos sean investigados por el Ministerio del Interior es que el tráfico de fauna deje de ser considerado una falta, que solo se castiga con penas económicas, y pase a ser un delito. Eso es algo que se discute todavía en el proyecto de ley de Delitos Ambientales que está en idas y vueltas desde hace años.

Desde el Ministerio de Ambiente concuerdan. “Lamentablemente sí, muchos casos quedan sin resolución. Esto se debe principalmente a que no existen los delitos ambientales ni de tenencia de fauna silvestre. Salvo que sea por contrabando o, en el caso de caza, por ingreso a fundo ajeno, otros casos son faltas administrativas y tienen sanciones económicas”, explicaron fuentes de la cartera.

Que eso cambiara “ayudaría muchísimo al Ministerio de Ambiente, y haría que la fauna pase a ser considerada algo más relevante y no una falta que se arregla con un rezongo y una multa”, opinan Alexandra y Ramiro. En este sentido, el revuelo en torno al presunto puma de La Tahona “es la oportunidad de tirar sobre la mesa estos temas, entre otros”. Esos “otros temas” tienen que ver con algunas declaraciones de autoridades y también con las reacciones que suscitó la noticia.

Mucho ruido y pocos pumas

En la primera jornada de búsqueda del puma, el director del INBA, Esteban Vieta, fue consultado por los medios sobre la peligrosidad del animal y respondió que “es un felino carnívoro que podría llegar hasta a matar a alguna persona si la puede agarrar”.

Para los integrantes de Proyecto Puma, estas fueron declaraciones poco felices, que ningún bien le hacen a una especie considerada “en peligro” en Uruguay, según la Lista Roja de Mamíferos que se publicará próximamente. Por más que la intención del jerarca haya sido evitar riesgos, tanto Ramiro como Alexandra creen que su preocupación debió ser expresada de otra manera. “Había recomendaciones que podían darse sin necesidad de centrarse en la peligrosidad”, señalan.

“A veces no se tiene conciencia de los efectos que provoca en algunas personas este tipo de comentarios y cómo puede influir en sus acciones. Esta era una buena oportunidad para dar a conocer lo contrario, las amenazas que sufre la especie, y tranquilizar a la gente explicando que el puma normalmente no es un peligro para el ser humano”, asegura Alexandra.

Al puma se lo llamó históricamente “el amigo del cristiano” justamente por su falta de agresividad con los humanos. Para Alexandra y Ramiro, insistir en su peligrosidad puede dar pie a justificar que se lo mate, algo prohibido por ley.

Hubo otra reacción a esta noticia que llamó la atención a los integrantes de Proyecto Puma: la de varias empresas que aprovecharon el contexto para hacer publicidad. En los días inmediatos a la noticia, Conaprole, Puma y Grupocine, entre otras, usaron inteligencia artificial para crear imágenes en redes sociales con titulares como “Hay Puma en Canelones” o “Nadie se escapa del antojo de algo dulce”.

“Ya hemos visto, en este y otros casos, lo dañina que está resultando la inteligencia artificial para la fauna silvestre por la desinformación que genera, entre otros impactos negativos. ¿No sería mejor que las empresas se embanderaran con la conservación del puma y usaran afiches con imágenes e información reales de la especie, que puedan aportar en forma positiva? Con las dificultades que hay para conseguir fondos para la conservación de la biodiversidad en Uruguay, sería interesante que su contribución fuera por ese lado”, reflexiona Alexandra.

El puma de La Tahona no dio pruebas públicas de su existencia, pero se las ingenió para hacer bastante ruido. Dejó en evidencia carencias en la gestión de fauna en Uruguay y un desconocimiento general sobre la especie, pero mostró también la fascinación que despiertan los grandes felinos en los medios y en el público.

Hasta que el caso tenga resolución, si es que algún día la tiene, será algo así como el puma de Schrödinger, vivo y no vivo al mismo tiempo. Cualquiera de las dos alternativas dice mucho sobre el lugar que ocupa hoy la fauna nativa en la consideración nacional.