De acuerdo a los registros oficiales, a fines del año pasado el departamento de Colonia registraba un 6,9% de desocupación, un guarismo apenas inferior a la media nacional.
No obstante, en los últimos años se registra una fuerte caída de los puestos de trabajo en la industria manufacturera en ese departamento, lo que ha repercutido en la pérdida de, al menos, dos mil puestos de trabajo en ese sector de la actividad. A los ya lejanos cierres de las industrias papeleras y textil de Juan Lacaze, ocurridos a mediados de la década pasada en Juan Lacaze, en los últimos años se fueron sucediendo cierres de empresas, especialmente en el sector metalúrgico y de la alimentación.
En ese marco, lo ocurrido en el último año terminó por agravar esa tendencia. El 30 de enero de 2025, la empresa autopartista Yazaki anunció el cierre de operaciones en las plantas industriales instaladas en Colonia del Sacramento y Las Piedras (Canelones). La empresa nipona ocupaba a cerca de 1.000 operarios en el departamento de Colonia.
En primera instancia, Yazaki, que se instaló en Uruguay en 2007, emitió un comunicado en el cual señaló que “la decisión se debe a los altos costos de producción de la operación en Uruguay, que afectan significativamente las posibilidades de competir en los mercados globales”, y por “las constantes paradas de producción dispuestas por el sindicato, que ponen en riesgo el cumplimiento de la entrega de productos a los clientes”.
Doce días después de concretado el cierre, el gremio de trabajadores, representantes de la empresa y mediadores del gobierno firmaron un acuerdo que implicó la adecuación de las liquidaciones de los créditos laborales y una mejora de ellas, con el otorgamiento de un bono equivalente a tres salarios por encima de la indemnización legal. En ese acuerdo, la empresa rectificó lo expresado en primera instancia sobre las causas que motivaron el cierre y aclaró que había sido provocado por problemas de competitividad, retirando la mención a la conflictividad, un aspecto que generó mucha controversia y que no se ajustaba a la realidad, tal como lo enfatizaron distintos actores.
En tanto, en abril la cooperativa láctea Calcar informó a autoridades del gobierno nacional sobre la determinación “irreversible” de cerrar esa industria, cuya planta procesadora se encontraba en Tarariras, donde trabajaban 105 personas.
La cooperativa fundada en Carmelo arrastraba una situación económica deficitaria desde hacía varios años, lo que había originado una multiplicidad de deudas con el sistema financiero, organismos públicos y con los productores remitentes. No obstante, tras el cierre, el sindicato de trabajadores resolvió mantener una guardia gremial en la planta industrial y llevar adelante tareas de mantenimiento, mientras en paralelo se desarrollaban gestiones para lograr la reapertura de la misma a partir del arribo de nuevos inversores. Ese trabajo dio frutos, y a fines de mayo se logró la repertura de esa unidad productiva tras la inversión realizada por la empresa Nofrock, que paulatinamente logró reincorporar a la casi totalidad de personas que trabajaban al momento del cierre de la cooperativa Calcar.
Además, en el último año se desarrollaron situaciones complejas en otros sectores productivos de Colonia, especialmente en el frigorífico y en el lácteo En Establecimiento Colonia, propiedad de la compañía brasilera Marfrig, radicado en Tarariras, la empresa tercerizada Bucles despidió a una veintena de obreros sin abonar los créditos laborales correspondientes. En ese mismo sector, recién en los últimos meses del año logró reactivarse, al menos en forma paulatina, el frigorífico Rosario, perteneciente a capitales chinos, que había cerrado en 2023, dejando en la incertidumbre a más de 200 trabajadores.
En tanto, la industria láctea coloniense se ha visto impactada por los efectos generados por la compra de Granja Pocha, de Juan Lacaze, por parte de la empresa francesa Lactalis. Esa operación económica derivó en una crisis laboral en Cardona (Soriano) y en la vecina Florencio Sánchez (Colonia), ya que la producción que se realizaba en esa región fue trasladada a Juan Lacaze, lo que originó la pérdida de un centenar de puestos de trabajo. En ese mismo rubro, hace tres años, el grupo peruano Gloria cerró, sin previo aviso, la planta que poseía en Nueva Helvecia.
Finalmente, a poco de que finalizara el año, la metalúrgica Cla Sienz, que funciona en la Zona Franca de Colonia del Sacramento y con una plantilla laboral integrada por unas 80 personas, anunció que cerrará sus puertas en febrero próximo. Para agravar la situación, los empresarios expresaron que no cuentan con recursos suficientes para hacer frente a los créditos laborales.
De ese modo, en un departamento que históricamente ha sido visto como ejemplo de diversidad productiva, su sector industrial atraviesa un período de fuerte caída en la mano de obra ocupada.