El jueves 16 a las 21.00, en el bar El Hormiguero (San Salvador y Minas) de Montevideo, el músico Fernando Cortizo, oriundo de Juan Lacaze, se presentará junto con el destacado músico, compositor y escritor Leo Maslíah. No es la primera vez que tiene lugar un encuentro de esas características entre ambos artistas. En 2025, tras varios años “intercambiando ideas y pensamientos”, lograron presentarse en ese mismo recinto.
A Cortizo la pandemia lo llevó de regreso a su Villa Pancha natal. Allí, a pocos metros del camino La Balsa del barrio que hizo conocer José Carbajal, El Sabalero, el cantautor tiene su espacio, donde vive, ensaya, da clases de guitarra y decora con melodías y acordes los patios de los vecinos de la calle 3.
“Esta semana le estoy dedicando todas mis energías a ensayar el repertorio que tocaremos con Leo este jueves”, dice Cortizo a la diaria. Sobre los inicios de la relación con el reconocido músico, recordó que hace un tiempo “se presentó la argentina Bárbara Aguirre y yo toqué con ella; Bárbara invitó a Leo, porque se conocían, y en ese primer encuentro intercambiamos algunas palabras y él me comentó que le gustaba lo que yo hacía”.
Más cercano en el tiempo, Cortizo compartió espectáculos con Ernesto Díaz y Jorge Alastra, donde nuevamente se encontró con Maslíah. “Quedamos en que yo le iba a mandar algo de mi material para que lo fuera viendo y, para mi sorpresa y alegría, se puso a componer arreglos de piano para algunos de mis temas”, contó Cortizo. “Con el tiempo se fue dando la posibilidad de hacer algo juntos, y esta es la segunda vez que nos vamos a presentar”, destacó.
Con relación al toque de este jueves, el evento tendrá una entrada con temas de Cortizo, luego vendrá Maslíah y el cierre lo harán juntos interpretando canciones con participación de ambos.
Las intenciones de volver a grabar
Seguramente Cortizo tenga cientos de composiciones, canciones y temas a medio hacer guardados en distintos formatos. Cuenta con una trayectoria que ronda las dos décadas y hasta el momento ha grabado tres discos: Algo, con el dúo Agosto que conformó junto con Ismael Berois en 2008, editado por Perro Andaluz; Fluye, su primer disco solista editado por Ayuí/Tacuabé en 2014, y Respira, también editado por Ayuí en 2018.
“Hace años que no grabo, y tengo mucho material, ya que seguí componiendo algunas cosas”, manifestó Cortizo. “Ahora surgió la idea de grabar estos encuentros con Leo y tengo las energías metidas ahí para que salga este proyecto, que me tiene muy entusiasmado”.
“Incluso la idea es seguir grabando todo lo que ya tenía a medias y que estaba en proceso”, contó. Además, anunció que en mayo participará en un encuentro en Valparaíso, Chile, “con amigos músicos que residen allá y que están armando una movida también en Santiago”.
Consultado sobre el tiempo que ha estado sin grabar su música, el músico lacazino dijo que “ya hace ocho años de mi último disco, y es mucho tiempo sin pasar por un estudio”. “Siempre estoy en mis redes subiendo cosas que voy componiendo”, acotó.
Acerca de su forma de componer, expresó que “en mi caso me fluye más componer cosas instrumentales que hacer canciones”. “La letra siempre me costó más, y en todos estos años de andar con una guitarra abajo del brazo, siempre surgió primero la música”, añadió, y disparó: “Quizás debería grabar algún disco con eso”.
“Las clases de guitarra se van acabando”
“Nunca me ha pasado que estemos en abril y no tenga alumnos para dar clases de guitarra”, respondió Cortizo. Para el músico, ha cambiado la participación de las personas con relación a las diversas clases de instrumentos musicales. “Quizás a la juventud de ahora le interesa más aprender otro tipo de cosas que tocar guitarra, o usan inteligencia artificial [IA] para aprender este instrumento”, reflexionó.
En esa línea, dijo que la IA “es una herramienta muy buena, pero siempre es mucho mejor tener a un humano enfrente”. “Si tenés ciertas herramientas ya adquiridas y después probás con IA, puede ser interesante para probar otras cosas, pero al revés es difícil porque las clases virtuales te dan un montón de información que queda suelta, en el aire, y si no contás con el apoyo humano para cuestionar y mejorar ciertos aspectos, es más complejo”.