500 litros de pintura látex al agua, artistas nacionales y extranjeros, además de muchos intercambios con la comunidad local para concretar 15 murales que constituirán un circuito, es en resumen lo que dejará a su paso el Festival de Arte Urbano Wang por la ciudad de Minas. Impulsado por el colectivo artístico Casa Wang, con sede en Ciudad Vieja, se desarrollará una nueva edición, por primera vez fuera de la capital, desde hoy hasta el domingo.
Con ese objetivo hicieron una convocatoria nacional e internacional, con un jurado compuesto por colegas de Italia, España y Colombia, a la que se presentaron 300 personas. Por eso, a los artistas locales se agregan tres de México, Argentina y Brasil.
Fiel a su carácter itinerante y colaborativo, en 2024 el festival se realizó en Sayago Norte, donde se intervinieron 19 murales con participación directa del barrio. Previamente, las pinturas de gran escala reforzaron la estética de los barrios Sur y Palermo en 2022.
En cada ocasión, además, se llevan a cabo distintas actividades en alianza con centros sociales y deportivos, como conversatorios, exposiciones, talleres, recorridos y espectáculos (desde la presentación del ballet folclórico femenino de Unitres hasta la actuación de la banda Imperativos Categóricos). Habrá un taller de formación para pintar un muro colaborativo; intervenciones artísticas con ANEP, UTEC e Inisa. Festival Wang fue seleccionado por los Fondos Concursables para la Cultura, está declarado de Interés Ministerial por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), de Interés Turístico por el Ministerio de Turismo y de Interés Departamental por la Junta Departamental de Lavalleja.
Flora, fauna y personajes
“Este festival ya tiene cuatro ediciones en casi diez años, que fueron todas en Montevideo, y siempre hubo una intención desde el colectivo de descentralizarlo, de poder salir de Montevideo. Un poco el ensayo fue la edición pasada en Sayago, que dentro de todo está más en la periferia, por la logística, el trabajo con la comunidad; ahí ya pudimos empezar a encaminarnos para salir al interior”, recapitula Pilar Barreiro, productora general del festival. Tampoco querían empezar por un sitio demasiado alejado, ya que trabajan en territorio. Encontrar el emplazamiento adecuado para las intervenciones obedece a la lógica de funcionamiento, que arranca por generar un contacto con una localidad y ahí entonces con una comunidad. Carla González, que es la coordinadora de Cultura de Espacios del MEC, venía desarrollando proyectos en el departamento de Lavalleja y allanó esa tarea. “Nos empezó a presentar centros educativos, vamos a estar pintando en el liceo Fabini, en el jardín de infantes de la rambla, también estamos en el club Sparta, vamos a hacer una actividad, por ejemplo, con Amigos del Arte, con la Casa Encantada”, cuenta Barreiro. “O sea, buscamos cuál es el entramado social, cultural del lugar al que llegamos y a partir de ahí se desprende la temática del festival, que en este caso es la flora, la fauna, sus referentes”.
Otro requisito autoimpuesto por los organizadores es que los murales siempre estén a una distancia que permita recorrerlos a pie. “Entonces, lo que sucedió es que estamos hace varios meses trabajando con la Intendencia de Lavalleja, casi como una coproducción, se podría decir, y vimos que tenían una necesidad de conectar el centro de la ciudad con la rambla. Entonces, el circuito también se fue gestando así”, adelanta la productora. Si bien algunos muros no necesitan ser lavados, blanqueados ni reparados, en muchos casos sí requirieron restauraciones (que comenzaron hace dos semanas).
Como parte de la curaduría fueron armando un documento que sirve de bitácora para los artistas, para generar insumos. “Hicimos una búsqueda de material fotográfico antiguo, de las celebridades de Lavalleja, de poemas de Morosoli, de la fauna, la flora... Ahora uno de mis compañeros se está yendo al cerro Verdún a encontrarse con un calahualero en la sierra, para retratarlo y para charlar con él”, relata sobre el acopio de datos del hábitat. Aunque los artistas seleccionados tienen libertad para plasmar sus bocetos, el punto de partida tiene una base de investigación.
Y mientras los muralistas se dedican a lo suyo, sucederán otras acciones. Una fotógrafa generará material durante el día, que utilizará luego para exhibiciones nocturnas, mapping, en tanto que adultos mayores serán “Cronista por un día” y registrarán el avance de estas intervenciones en el espacio público.
Foto: Difusión
Dentro de la grilla ocupa un lugar destacado, dado el perfil sustentable al que adhiere el encuentro, un taller informativo sobre clasificación y compostaje, para el que trabajan con la directora de Ambiente de la Intendencia, Aurora Fernández, y con un servicio llamado Germina. El aporte educativo se reforzará en la práctica, puesto que, como señala Barreiro, “desde este punto de vista es repensar cómo habitamos la ciudad también”. Por eso el festival va a tener cuatro ecopuntos de clasificación de residuos: una parte va a ir a reciclaje, para la intendencia, y con Germina todo lo que sea compostable, que van a transformar en tierra. A la vez, Infantozzi Materiales, que es la empresa de pintura nacional con la que trabajan, se compromete a que los tachos de pintura usados sean reutilizados como macetas de árboles.
Por otro lado, yendo a la memoria local, los Wang planificaron un rico intercambio con los archivos del muralismo minuano por medio de una recorrida por las primeras intervenciones de la asociación Amigos del Arte, que está cumpliendo 80 años.
Dentro de la programación figura además la proyección, en el centro cultural Casa Lorca, de cuatro documentales sobre las ediciones pasadas del festival, con la intención de –más tarde– hablar sobre cómo es producir un festival de estas características.
El próximo fin de semana, el divulgador cultural Manu Rivoir (Streetartuy) estará guiando los paseos por el conjunto de murales, además de trabajar con la Dirección de Turismo de la Intendencia para formar a los guías de la comuna y que así continúen con los tours durante el año. La idea, aprovechando que la UTEC tiene una nueva carrera vinculada al tema (Touchdesigner), es que en los próximos meses se genere un mapa interactivo con los murales.
En cuanto al mantenimiento, para prevenir daños, a las obras resultantes se les va a aplicar un producto, a modo de barniz, para que el color se mantenga a pesar del efecto del sol. Al mismo tiempo, el colectivo se propone reflexionar sobre la evolución de las pinturas, considerando que hay muros terminados en 2018, por ejemplo, en Palermo: “Es una de las cosas que estamos debatiendo, qué pasa con los festivales a medida que van avanzando las ediciones. Estamos reflexionando un poco sobre eso; por otra parte, también es un arte que está en la calle, que tiene su vida”.