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Cotidiana Ciudad
Casa de la Memoria Ciudadana. · Foto: Gianni Schiaffarino

Casa de la Memoria Ciudadana.

Foto: Gianni Schiaffarino

Un espacio para conectar archivos de la ciudad y el futuro de sus habitantes

Cómo trabaja la Casa de la Memoria Ciudadana que funciona en La Blanqueada.

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A fines de 2024, en la esquina de Jaime Cibils y Cornelio Cantera, Municipio CH, comenzó a funcionar la Casa de la Memoria Ciudadana, que depende de la División Derechos Humanos, del Departamento de Desarrollo Social. Como una iniciativa de la Intendencia de Montevideo, está orientada a la preservación, activación y proyección de las memorias colectivas. En tanto herramienta de consolidación democrática, fue configurada como un espacio público híbrido, que articula funciones de archivo, centro cultural y plataforma de participación ciudadana. A partir de un acuerdo interinstitucional que asegura su sostenibilidad, la casa integra el acervo del Archivo de Sociedades en Movimiento y lo proyecta hacia una dimensión activa, promoviendo procesos de formación gratuitos, diálogo y producción colectiva.

La docente Fernanda Blanco, coordinadora de la casa, que se ha dedicado fundamentalmente al trabajo desde la perspectiva de educación en derechos humanos y a la generación de proyectos, explica que el “objetivo es que sea un espacio donde se construyen memorias ciudadanas, pero también proyectos de convivencia, porque nos preocupan especialmente las diversas violencias que existen y las dificultades para armonizar una vida en paz, más digna”.

En esa casa, que era la escuela de enfermería de la Universidad de la República (Udelar), que cuenta con amplios salones, y también con un fondo, terminaron hace un par de semanas un curso de masculinidades con metodología de taller. El mes entrante comenzarán las seis sesiones de seminario-taller sobre derechos humanos y convivencia ciudadana. Por otro lado, hay tiempo hasta el 30 de agosto para presentarse a un concurso de cuentos, “Memoria, silencios y desmemorias de la dictadura militar”, que procura motivar a escribir sobre esos tópicos a las generaciones más jóvenes.

Recopilación y proyección

“El Archivo de sociedades en movimiento es un proyecto de extensión de la Udelar que recolecta, preserva y digitaliza archivos de las organizaciones de los 80 para acá. Es superinteresante el trabajo para que eso no se pierda. Hubo donaciones y préstamos desde Serpaj, el movimiento feminista, el movimiento afro, y también se hicieron algunas publicaciones al respecto”, repasa Blanco sobre lo que fue en origen la propuesta de la Casa de la Memoria Ciudadana.

Entendida como un espacio donde se recupera y se crea memoria, “resulta muy necesario promover la participación, el diálogo intergeneracional, la construcción de memoria colectiva como base de ejercicio de derecho, pero no solo el pasado reciente; memoria colectiva como sociedad y la articulación con actores institucionales, académicos, sociales y territoriales, los consejos vecinales, etcétera. En ese marco venimos desarrollando distintos proyectos, algunos que desarrollamos en conjunto con la Intendencia y la Udelar, otros que desarrolla el archivo en sí mismo, como un conversatorio que hubo recientemente con académicos que vinieron del exterior sobre memorias en disputa”.

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Foto: Gianni Schiaffarino

La gobernanza del espacio se orienta a la articulación interinstitucional y al trabajo en red con organizaciones sociales, academia y actores territoriales. “Justamente el otro día tuve una reunión con la directora del Museo de la Memoria”, comenta Blanco, “porque si bien tenemos especificidades distintas, también es imprescindible que dialoguemos. Por ejemplo, ahora el Museo de la Memoria está pensando en un proceso participativo y de consulta para de alguna manera reformular algunas líneas de trabajo que tienen. Y vamos a hacer uno de los encuentros en la Casa de la Memoria, porque también tenemos que abordar el pasado reciente. Entonces, el vínculo es de diálogo y de cooperación, porque dependemos todos de la Intendencia”, recuerda.

“Los temas se comparten. Por ejemplo, en octubre vamos a hacer un seminario-taller sobre patrimonio, memoria y educación. Los sitios de memoria se mencionan; son mojones educativos y patrimoniales. Sin embargo, la Casa de la Memoria Ciudadana procura traer al presente la memoria y a la vez tiene como objetivo construir memoria, trabajar mucho con estudiantes, por ejemplo. Vamos a hacer también un conversatorio; estamos pensando, todavía falta mucho por tejer, con juventudes víctimas de terrorismo de Estado”.

Es que, como recalca, “la memoria ciudadana está, por supuesto, que atravesada y tiene que estarlo por el pasado reciente, pero no hay futuros sin traer a colación las memorias. En febrero hicimos la presentación de un libro creado por una joven música y directora de murgas, que recolectó murgas viejas, inéditas o algunas censuradas, llevó partituras, escribió las letras e hizo un libro. Entonces hicimos la presentación con un taller de canto murguero y, a medida que ella iba explicando el libro, una murga de mujeres iba cantando. Eso es memoria también”.

En tanto en la casa funciona el citado archivo de Sociedades en Movimiento y se puede ir a consultar, a otra ala de la casa, que se comparte con la Dirección de Cultura, se trasladó parte del archivo histórico de Montevideo que estaba en el Cabildo. Entonces, hay vecinos que van ahí a hacer consultas de 8.00 a 14.00.

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Foto: Gianni Schiaffarino

Paralelamente, la casa recibe desde consultas hasta pedidos y propuestas. “A mí me interesaría conseguir financiamiento y generar, por ejemplo, un archivo del movimiento estudiantil. Ahora estamos generando un grupo de trabajo para ir conectando las memorias del movimiento sindical”, cuenta Blanco. Las convocatorias salen en la página de la Intendencia y en el Instagram de Montevideo Igualitario. A mediados de agosto van a convocar a un curso que empieza en setiembre, un ciclo de seis talleres sobre convivencia, participación y derechos humanos, que va a atravesar vectores como educación comunitaria, derechos humanos y también teatro del oprimido. También vamos a hacer una o dos instancias de un seminario sobre patrimonio y memoria. Porque la casa también va a ser parte del recorrido de patrimonio de barrio”, adelanta.

“Cuando nos acercamos a las juventudes, las respuestas que tenemos son muchísimo más potentes de lo que muchos pueden imaginar. Y uno de los reclamos que nos hacen muchos jóvenes es que en realidad no están enterados, no saben, no se les dice, no se les acerca el conocimiento, no se les hace partícipes. Hicimos en mayo, Mes de la Memoria, una actividad a instancias del grupo de género del Consejo Vecinal 5. Consistió en invitar a mujeres víctimas del terrorismo de Estado y, en lugar de que dieran testimonio, les propusieron leer cartas que escribieron al futuro. Y entonces se hizo un encuentro y vinieron de cuatro liceos, y las preguntas fueron muy significativas, los comentarios, la sensibilización que generó; no volaba una mosca. Me parece que es ahí uno de nuestros objetivos: además del disfrute, poner la casa a disposición”, señala. Uno de los consejos vecinales no tenía dónde hacer ensayar a su grupo de teatro y ahora ensayan en la casa los lunes de noche y a fin de año les pedimos que presentaran algo abierto al público.

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Foto: Gianni Schiaffarino

“En diciembre hicimos un encuentro de coros celebrando el mes de los derechos humanos porque también la música y el canto son un lenguaje comunicacional potente. Invitamos al coro Gira Luna, chicos del INAU. Hicimos un bus y vinieron a una merienda. Vino el coro del liceo Zorrilla y el coro de hombres gay de Montevideo. Salió hermoso y se llenó la casa”, apunta Blanco, convencida de que tienen “una linda oportunidad de generar de a poco una especie de cadena: que uno le va diciendo a otro. Otra cosa que hicimos fue pasar para vecinos un documental sobre el desalojo del Mediomundo y proyectamos El amor duerme en la calle, para hablar además de las contradicciones que se generan en la sociedad respecto a ser empático, pero también aceptar la molestia que me genera en determinada situación. Por ahí vienen a participar y tener espacios donde generar proyectos como organizaciones sociales y territoriales. Hay mucha necesidad, una cosa que notamos cuando hacemos encuentros, y estamos apostando alternativamente, no quiere decir exclusivamente, a menos mesas de disertantes y alternando con más escucha a la gente que necesita mucho intercambiar y dar su opinión y ser escuchada, hablar más que escribir en el Whatsapp”.