Hace aproximadamente cinco años que la veterinaria Hylarya Zito y su pareja, Matías Vázquez, crearon Mascota Viajera. El servicio comprende visitas a domicilio para corroborar el estado del animal y toda la preparación de exámenes y documentación necesaria para que pueda salir del país, ya sea en auto o en avión (en cabina o en bodega). “Es algo muy estresante cuando una familia se está mudando al exterior, que están vendiendo la casa, el auto, que están consiguiendo la residencia... Entonces, lo de las mascotas es un estrés adicional. La idea es que no tengan que preocuparse. [Nosotros] resolvemos todo de manera cómoda hasta darle el papeleo necesario para que puedan viajar”, resume Vázquez.
Si bien la mayor parte de la clientela es gente que se muda a Europa, también se hicieron cargo de la burocracia necesaria para otros puntos del globo, desde Chile o México hasta Irak, Marruecos o Japón, y también reciben casos de turismo regional. Por otra parte, las aerolíneas, observan, están cada vez más acostumbradas a este tipo de pasajeros.
“Los requisitos mínimos, básicos, que comparten todos los países, son tener las vacunas al día, sobre todo la de la rabia”, “microchip, que es un número de identificación, que corrobora que la mascota que está viajando sea la misma que está anotada en el trámite, por lo cual la misma que cumple con la reglamentación, y el tratamiento contra parásitos externos e internos”, detalla la veterinaria.
Dependiendo del destino a donde se quiere viajar, se pueden agregar o no más pasos.
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Con documentos
Después de haber tramitado miles de viajeros de cuatro patas, Vázquez recuerda que entre tantos perros y gatos, incluso resolvieron los certificados de algunas aves, como una cocotilla (un tipo de cacatúa), que viajó a Londres.
Quienes van de visita a España, por ejemplo, y tienen un perro faldero, de los que entran en un bolso de mano (que durante el vuelo irá bajo el asiento), puede llevarlo en cabina. Pero desde determinado porte y peso el animal debe ir en bodega en una transportadora rígida con un bebedero adaptado. “Hay mucha gente [a la] que le decís eso y capaz que se asusta. La realidad es que no es un problema: viajan todos los días en bodega y las bodegas están acondicionadas para eso, no es que van con el resto de las valijas. Van en una sección aparte que tiene el mismo oxígeno, la misma temperatura que tenemos nosotros arriba. Hay que tomar ciertas precauciones en cuanto a la transportadora para que no sea traumático. La idea es comprarla con tiempo, para ir acostumbrándolos, poniéndoles comida, que se sientan cómodos, seguros y después no tengan ningún problema”.
En ningún caso, subraya, se los debe sedar, ya que puede causarles una baja de presión y ponerlos en riesgo. A lo sumo –pasa con los gatos– para calmarlos se les puede administrar feromonas mediante collar o spray.
En la experiencia de estos gestores, tanto América del Sur como Centroamérica y Estados Unidos comparten estas condiciones: vacunas, microchip y antiparasitario. La reglamentación para el Mercosur implica un certificado digital que se emite para cualquiera de los países miembros y tiene una validez de 60 días a partir de la fecha de emisión. “Durante ese plazo podés circular dentro de los países miembros sin ningún problema. Los trámites para el resto de América Latina son válidos 30 días para ida y vuelta”, explica Zito. En cambio, “para Estados Unidos el trámite no es válido para [el] retorno. Por eso, si van a Estados Unidos y vuelven a Uruguay, tienen que hacer el trámite en Estados Unidos. Lo mismo pasa con Colombia, que antes permitía ir y volver con el mismo trámite, pero ahora obliga a todas las personas que ingresan a gestionarlo allí para poder salir. Y respecto a los requisitos, en Colombia piden una vacuna en particular, que es la de coronavirus, que se da con las vacunas anuales. No todos los laboratorios la traen”.
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Con ese panorama se entiende que no es tan sencillo decidir desplazarse con un animal de compañía, y por qué, en consecuencia, existen este tipo de prestaciones. Los trámites los firma el Ministerio de Ganadería, y, dependiendo del país, pueden llegar a exigir apostilla o no. Panamá es uno de los que solicita este extra. También los costos difieren en proporción a las exigencias que plantea cada zona.
“Ya cruzando el Atlántico se suman requisitos”, advierte Zito. “Entre los principales que se agregan [está] la titulación de anticuerpos de rabia, básicamente una prueba que mide cuántos anticuerpos tiene la mascota para esa enfermedad. Y es una prueba que no se hace en Uruguay, tiene que ser en un laboratorio habilitado. Nosotros personalmente la remitimos a Estados Unidos, a un laboratorio allá que está aprobado. Además no alcanza con que simplemente hagas el estudio; tiene que dar bien. Y el resultado te llega a las dos o tres semanas más o menos; según el país, te hacen esperar cierta cantidad de días desde la fecha en que se extrae la muestra. Para la Unión Europea ese plazo es de 90 días. Para Reino Unido, también; para Suiza, que no forma parte de la Unión Europea, también. Pero hay otros países, como Australia o Japón, es de seis meses. Y por ejemplo, Emiratos Árabes, que tuvimos casos de personas que viajaron a Abu Dabi, no te hace esperar, pero sí te exige la prueba”. Aunque Estados Unidos a Uruguay esa prueba no se la pide, pone como condición que el tránsito del animal sea solamente por países con bajo riesgo de rabia.
Salta a la vista que la previsión es más que pertinente en caso de querer llevar a la mascota a otras geografías y que no basta con contactar a estos servicios, sino que hay que planificarlo con tiempo suficiente.
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Zito, que cuenta con la ventaja de hablar cinco idiomas, comenta que “hay otros requisitos sanitarios que se agregan en países que son más complejos, por ejemplo Nueva Zelanda, Australia, Singapur, Islas Mauricio, que por lo general la mayoría de las veces aplican más en perros que en gatos, pero son estudios adicionales que se tienen que hacer en plazos específicos”. Como si fuera poco, “exigen técnicas específicas también, no puede ser cualquiera, y también tienen que estar hechas en laboratorios aprobados. Australia y Nueva Zelanda tienen una lista de qué productos son aprobados para uso como antiparasitario interno y externo. No se puede usar cualquier cosa”, indica, ya que hay pastillas que no aceptan. “Nosotros hemos hecho trámites a muchos países que no tienen, por ejemplo, un modelo de certificado hecho por el Ministerio de Ganadería, que lo hemos armado en conjunto, y el ministerio siempre tiene que aprobar el trámite. Si no existe un modelo previo de uso, se arma, pero siempre tiene que pasar por la Oficina de comercio exterior de la división de sanidad animal, y ellos aprueban o no después ese modelo. Fuimos los primeros en hacer el trámite a Singapur. Lo hemos hecho a Islas Mauricio. También fuimos los primeros en hacer [ese trámite] porque no había modelo de certificado, así que lo lo armamos nosotros en conjunto con el ministerio. Después hemos hecho a Kenia, a Chipre, y a Nueva Zelanda y Australia hacemos dos por tres”.
En estos dos últimos países, por otro parte, se permite el ingreso de animales únicamente por carga. Es decir que debe delegarse en una empresa que haga el traslado y los animales tienen que hacer cuarentena una vez que llegan. Aunque esos centros de cuarentena, agrega su socio, “son un lujo” y permiten visitas del tenedor.
Para contactarlos: mascotaviajera.uy / @mascotaviajera.uy o al teléfono 097 429 751.
