“Si te enamoraste, si te engañaron o engañaste, si te tiraste a la pileta, si te prendiste fuego, tenés que ver esta obra”. Pocos son los espectadores objetivos que quedan afuera de este llamado a ver El bien, el unipersonal con el que la actriz argentina Verónica Pelaccini llega al teatro Stella, luego de un año en el que tuvo un perfil más alto a nivel audiovisual, en la película de Juan José Campanella Parque Lezama y en las series Once halcones y La hija del fuego.
En este monólogo, que escribió y dirige su pareja, el dramaturgo Lautaro Vilo, Pelaccini interpreta a Guadalupe, una madre y agente inmobiliaria que desatiende su trabajo para acompañar a una amiga a una clase sobre arte. En el café posterior, le cuenta un problema que la atormenta: una herencia familiar a resolver.
“Formamos parte del mundo en el que vive Guadalupe, que es una mamá de unos 40-50 años que se hace de una amiga, pero porque es la mamá de una amiguita de su hija. Se nos da más a las mujeres porque somos las que nos hacemos cargo de todas esas tareas que en general están naturalizadas que nos tocan a la parte femenina del mundo. Y lo que tiene de particular en la obra, con un varón como autor, son dos cosas. Primero, otorga esta diferencia sexista y llamativa de cómo un hombre puede escribir un texto tan femenino. Por otro lado, él entiende que estas tareas justamente no son solo de las mujeres, aunque culturalmente recaigan en nosotras y, sobre todo, lo que pasa en esta historia, es que a partir de ese aparente orden, hay un deseo muy profundo latente. Es el quid de la cuestión y por eso es tan interesante: va más allá de cualquier género. En lo aparentemente normal siempre hay subyaciendo un volcán a punto de estallar. O sea, la fuerza de tsunami que tiene El bien es que es una mujer contra las cuerdas de su propia vida. ¿Te vas a seguir haciendo la sota o vas a vivirla?”, dice la actriz.
El monólogo la fue encontrando, confiesa: “Es también un alter ego de todas las personas, porque lo que está en juego es ese latido. Siento que tiene quizás mucho más vigor que yo, y es un mono con navaja Guadalupe. Es una mina muy valiente y hay un momento donde ya no puede ir más para atrás. Con relación a ella, yo soy una persona que busca más garantías porque soy más conservadora. El tema es que a la protagonista la agarramos en un momento de absoluta excepcionalidad. La catarsis no sucede porque sí, no es porque es una mujer que se decidió a soltarse porque hizo cuatro cursos de autoayuda. No está para nada dispuesta a la revelación, a ser la heroína de su vida. Ella hace todo lo que puede para que el orden, la calma, la comodidad sigan en pie durante años, pero la obra empieza con ese tiempo nuevo donde lo que antes era de una forma ya deja de serlo”, adelanta.
Fracasar mejor y una secuela
El bien fue estrenada en 2022 en el Centro Cultural Morán, pasó a lo largo de las temporadas por distintas salas, hizo giras y en 2025 todo su equipo creativo fue nominado a los premios Teatro del Mundo. “Después de muchas funciones, nos preguntaban cómo sigue esta historia de Guadalupe. El bien es una comedia con tintes románticos, aunque también es desopilante, porque ver a una persona fracasar no deja de tener algo que despierta el sentido del humor, ver caer en una pileta vacía, ver alguien que pone su humanidad para intentar algo y fracasa, pero sigue intentando”.
En ese sentido, el título de la obra apunta en varias direcciones. “No tiene que ver con un nombre que apele a la moral. Es un título que no viene a cerrar sentido, viene más a abrirlo. Puede tener que ver también con el bien inmobiliario. Ahora en Buenos Aires alternamos: una vez por semana hacemos El bien y a la otra semana hacemos El mal. Y son secuelas que no son correlativas. Son dos anécdotas fundamentales en la vida de alguien y yo siento que hay un vaso de agua que se está llenando, en el sentido de El bien hacia El mal. El personaje tiene la voluntad de ponerse a la altura de la propia vida, el desafío que eso implica y lo catártico resulta de poder ver a aquella otra cómo se tira sin red a un precipicio”, dice la artista.
Foto: S/d de autor, difusión
La rutina de Verónica Pelaccini incluye su trabajo como productora de otro espectáculo, también escrito y dirigido por Vilo, Shakespeare en el cementerio, que se monta en el cementerio británico de Buenos Aires, y además es coach de actores para cine, teatro y televisión. “Estoy empezando a llevar adelante un proyecto sobre la formación de actores, no solamente en las diversas técnicas, sino en el universo de la industria desde adentro, poder darles herramientas de manejo. El tema de hacerse fotos, de ir a hacer notas, de firmar un contrato y saber negociarlo no hay que tercerizarlo, no necesariamente, es nuestro derecho, y diría nuestro deber, conocer todo eso. Somos más parecidos a vendedores ambulantes antes que a corporaciones. No somos solo seres de luz y de talento, que actuamos y nos vamos. Tenemos que ser responsables de todo lo que se construye alrededor. Por eso nace esto que se llama Wish and Act, soñar y actuar, y entrar en acción, junto con Cecilia Mendonça, que lleva más de 25 años trabajando en Disney para Latinoamérica”.
Pelaccini asegura que con Lautaro Vilo son “una pyme o algo así” y que El bien “podría ser el corolario de algunos días de trabajo en psicoanálisis o en psicología positiva, que está tan en boga últimamente, porque está muy conectado con esto de hagámonos cargo del deseo. No hay forma de saber cómo va a terminar la historia hasta que no la empecemos a recorrer cada uno de nosotros. Tiene que ver con ser curioso y por ahí te vas con pistas. Creo que aplica a cualquier buena obra de teatro. Cuando realmente dio algo, es como si hubiera habido una revolución, una ola que llegó y va precipitando de otra manera partículas, arena, cuerpo”.
Ganadora de los premios Florencio Sánchez y María Guerrero por mejor actuación en Amadeus, en la que compartía cartel junto con Oscar Martínez y Rodrigo de la Serna, Pelaccini dice sentir “un agradecimiento eterno”, con la gente que se encuentra en la calle. “Como está en redes, por ahí ve Floricienta o ve Los simuladores, o la más reciente, que hice el año pasado, Parque Lezama. Y es un reencuentro en vivo con ese público, que ve a ese personaje, no me ve a mí. Y es de tanto amor, que es parte de mí y de mi oxígeno. Siento que eso es un regalo que me ha tocado. Fueron personajes que me dieron mucha visibilidad y estoy orgullosa de ese camino tan complejo”.
La primera y última vez que vino a actuar a Montevideo fue hace 20 años con El juego del bebé, de Edward Albee, con Claudio Tolcachir, Jorge Marrale y Norma Aleandro. “Fue una de mis primeras obras. No sé si por inconscientes o por la calidad humana de los compañeros adultos –creo que por las dos cosas–, [pero] no nos sentíamos intimidados. Estábamos felizmente desbocados ahí. De nervios fue todo el proceso de casting que pasamos Claudio Tolcachir y yo. Pero eramos cuatro compañeros. De hecho, todavía estamos en contacto, aunque no necesariamente compartamos proyectos. Con Claudio somos amigos y con Norma y con Jorge nos hablamos, nos visitamos, nos llevamos bombones, quedamos muy hermanados desde ese proyecto”.
El bien. Jueves 22 de octubre a las 20.30 en el teatro Stella (Mercedes 1805 y Tristán Narvaja). Entradas en RedTickets $ 1.100.
Charla en El Galpón
Este sábado, El Galpón recibirá al dramaturgo canadiense Michel Marc Bouchard, autor de Tom en la granja, que fue adaptada al cine por Xavier Dolan y actualmente está en cartel en la institución teatral. Con una extensa trayectoria, sus obras han sido representadas en 50 países, con cerca de 500 producciones en una veintena de idiomas. Entre sus textos más reconocidos se encuentran también Los lirios y Las musas huérfanas.
Bouchard recibió, entre numerosos reconocimientos, el premio Athanase-David por el conjunto de su obra y el Premio del Gobernador General de Artes Escénicas por su trayectoria. Desde 2006 enseña dramaturgia en la Escuela Nacional de Teatro de Canadá.
Luego de la función, aproximadamente a las 22.15, Bouchard participará en un encuentro con el público para conversar sobre su obra y su universo creativo en la sala de exposiciones del teatro (entrepiso).
