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Reacher.

Reacher.

Lee Child por dos: Reacher y Neagley

Amazon expande su universo de detectives musculosos.

Desde 1997, Lee Child, en 24 novelas en solitario y siete como asesor de su hermano Andrew, lleva adelante al personaje de Jack Reacher. Combinación inverosímilmente perfecta entre Sherlock Holmes y una aplanadora, Reacher tiene a su vez dos encarnaciones audiovisuales: dos películas muy poco queridas (por buenas razones) a cargo de Tom Cruise y la serie de televisión en la que es interpretado por Alan Ritchson, a quien le va bien el ingenio de Holmes y no le falta el tamaño de la topadora.

No es el único personaje relevante que ha creado Child. Frances Neagley es una excamarada de Reacher –miembro de la misma unidad de investigaciones de la Policía Militar– que es lo más parecido a un secundario fijo que tiene el rubicundo protagonista; aunque aparece tan solo en cinco de sus novelas, en su encarnación televisiva –a cargo de Maria Sten– ha sido más regular (esto ha provocado que Child, en colaboración con Yasmin Angie, anuncie su primera novela como protagonista para marzo de 2027) y aparece como la única igual del superdetective. Tanto Reacher como Neagley son capaces de deducir cualquier misterio, vencer cualquier enemigo y superar todo tipo de obstáculos. El chiste, para lectores y ahora para espectadores, está en verlos hacerlo.

Eso ofrecen la cuarta temporada de Reacher y la temporada debut de Neagley, que acaban de estrenarse en Amazon Prime.

Cuarta y contando

La nueva aventura de Reacher toma como punto de partida la novela de Child Gone Tomorrow y traslada a nuestro gigantón favorito a la ciudad de Filadelfia (aunque la novela se ambienta en Nueva York). Un viaje casual en metro lo encuentra con una mujer en apariencia desesperada, que sostiene un paquete misterioso y parece al borde de una crisis nerviosa. Temiendo un atentado, Reacher se le acerca para tratar de ayudarla y la mujer repentinamente se suicida.

Esto tiene dos consecuencias inmediatas. Primera: para Reacher, no haberla podido ayudar es imperdonable, el combustible que lo impulsará a lo largo de todo el relato. Segunda: comienzan a aparecer diferentes individuos –agentes gubernamentales, matones– que le preguntan si la suicida no le entregó algo antes de morir. Así, sin verdaderos motivos para meterse en la aventura –digamos que las razones para su protagonismo son francamente tontas–, Reacher irá tirando de la piola hasta encontrar qué se esconde detrás, acompañado gradualmente por un grupo de secundarios (lo mejor de la temporada), como la policía Tamara Green (Sydelle Noel), el periodista Russell Plum (Kevin Weisman) y Jacob Merrick (Christopher Marquette), el hermano de la muerta.

Las vueltas de tuerca son varias y –como suele ocurrir con esta serie– efectivas. La ejecución es siempre funcional y, a pesar de que no sea esta su hora más afortunada –Reacher se pasa de robótico por momentos y sus niveles de indestructibilidad son excesivos–, siempre funciona. Sea por el ritmo, sea por el aporte del nutrido elenco (sumemos a Agnez Mo, Anggun, un estupendo Marc Blucas, Kathleen Robertson, Kevin Corrigan, Nick Searcy y Shawn Doyle), la cosa marcha y lo mejor de todo es su recta final, que es adrenalina, emoción pura.

Neagley.

Neagley.

Arranque a la altura

Tal vez lo único que podemos echar en falta en la más reciente temporada de Reacher es el momento en que echa mano al teléfono y llama a su buena amiga Neagley para que venga a ayudarla, pero compensamos esta ausencia con ocho episodios de su propia serie. Neagley da el salto y comienza sus andanzas en solitario con mucho de su serie mayor presente (Alan Ritchson oficia de invitado en un par de episodios).

Aquí no hay base literaria que seguir, pero la nueva serie es creada por Nick Santora, el mismo showrunner de Reacher, que logra replicar perfectamente su ADN. Así, tenemos un relato hermanado en ritmo, espíritu y narrativa, aunque puestos a comparar, la de Neagley es una historia que parte de una trama bastante más elaborada.

El comienzo es cliché –un amigo de Neagley muere en circunstancias sospechosas–, pero luego la investigación dará pie a varias capas de misterio y un entramado que no desprecia conspiraciones de una malvada farmacéutica ni el accionar de una secta religiosa que nada tiene que envidiar a Davi Koresh. Esto es fundamental para brindar un nutrido batallón de villanos para que Neagley enfrente (con el carismático Damon Herriman como el principal, uno que ha sabido ser Charles Manson no una sino dos veces, aquí en un papel a esa medida), así como no faltarán los aliados que la ayuden (el detective de policía Hudson Riley a cargo de Greyston Holt, la asistente Reneé Birdwhistle interpretada por Adeline Rudolph y Keno, robaescenas absoluto Jasper Jones, el pícaro estafador bueno para todo).

Funciona, es divertida, liviana, y lejos de soportar –al igual que su serie madre– una mirada crítica profunda, Neagley es un complemento ideal si uno disfrutó Reacher, y bien que se vale por sí misma. Acaso su mayor destaque está, lógicamente, en su protagonista, que es mucho más humana y, por tanto, falible, algo que termina siendo un sello de distinción y de destaque. Queda todo armado para más aventuras en solitario (o junto con su grupo) para Neagley, firmemente anclada en Chicago, a diferencia del itinerante Reacher. Ojalá así sea.

Reacher, cuarta temporada, y Neagley. Episodios de 50 minutos. En Prime Video.