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Hotel Argentino (archivo, febrero de 2023). · Foto: Ernesto Ryan

Hotel Argentino (archivo, febrero de 2023).

Foto: Ernesto Ryan

Piriápolis de Película se afianza como encuentro entre público y directores

Desde el viernes al domingo, festivales dentro del festival, estrenos extranjeros y proyecciones locales, todo en funciones gratuitas.

Desde el viernes y hasta el domingo, el pequeño festival Piriápolis de Película tendrá su 23ª edición. Como en cada primavera, en el precioso espacio del Argentino Hotel de Piriápolis habrá una concentración de funciones de cine con entrada gratuita que suele convocar espectadores cinéfilos y curiosos del balneario, de distintas localidades de Maldonado y fanáticos de otras partes del país (esta vez, la coincidencia con el fin de semana final del Detour puede atentar contra la participación de montevideanos). El ecosistema autosuficiente del Argentino suele propiciar interesantes intercambios entre espectadores, artistas invitados, programadores y periodistas.

El escaso apoyo económico y las consiguientes restricciones presupuestales fueron llevando a una hábil reformulación de la identidad del Piriápolis de Película. En comparación con las primeras ediciones, el festival ganó una tendencia más regional y menos exclusivista. La mayoría de los largometrajes originales exhibidos son de los países vecinos y, además, se abandonó el criterio de presentar exclusivamente material inédito en el país para desempeñar una función en buena parte retrospectiva y descentralizadora. Piriápolis de Película es, más bien, la ocasión de las primeras proyecciones, en el departamento de Maldonado, de películas uruguayas de cada temporada ya estrenadas en Montevideo. Esas exhibiciones suelen tener el plus de la presencia de sus realizadores, para presentarlas y comentarlas.

La función de apertura, por ejemplo, el viernes a las 20.30, va a ser con El último viaje a China (coproducción con Argentina), de Alejandro Maci, presentada por su director y por Carlos Perciavalle. Ambos integrarán en la mañana del sábado la mesa redonda “China Zorrilla: memoria, cine y nuevas generaciones”, moderada por el crítico argentino Fernando Brenner. Habrá funciones también de Frágil como cristal, de Marco Valenti; Mamá está acá, de Claudia Abend y Adriana Loeff; Cuerpos en tránsito, de Victoria Giménez; Los niños perdidos, de Gabriela Guillermo e Irina Raffo, y el corto documental Mandalas: construyendo el futuro, de Gonzalo Rodríguez Fábregas. Va a haber también una función con cortos de Walter Tournier y otra con el corto documental uruguayo Pocositio, de Teresita Marzano. En todos los casos, los realizadores estarán presentando sus obras.

Homenajes célebres

Habrá también funciones retrospectivas y celebratorias. Va a estar el excelente director argentino Carlos Sorín y se le hará un homenaje, en cuyo marco se va a exhibir su clásico Historias mínimas (2002). Este año se cumplen los 50 años de la histórica película española Cría cuervos, de Carlos Saura, que también se va a exhibir, presentada por el crítico argentino Ricardo Randazzo.

Una de las atracciones de cada Piriápolis de Película es el ciclo Fantapiria, de cine fantástico, curado por el especialista Alejandro Yamgotchián (quien, desde hace algunos años, es también director artístico y programador de todo el Piriápolis de Película). Supo tener dos funciones, pero últimamente está reducido a una sola, que, en este caso, también será retrospectiva, con una exhibición de la argentina Moebius, de Gustavo Mosquera, que cumple 30 años (va a estar el director). La función se complementa con un corto uruguayo, 99 fantasmas, de Gonzalo Torrens, lanzado el año pasado en el Detour, que recibió una mención en el Festival de Cinemateca y fue exhibido también en los festivales de Sitges y en el Bafici.

La programación de largos inéditos es escasa en comparación con otros tiempos, pero no tanto pensando en que se trata de tan solo tres tardes de exhibiciones. Hay tres películas argentinas. De estas, el documental Weser, de Fernando Spiner, aborda la cuarentena de covid en un pueblo pesquero, y El infierno está encantador: Gulp, de Lisandro Carcavallo, reconstruye la grabación del primer álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Ya la ficción Yendo, de Ezequiel Tronconi, es una coproducción eurolatinoamericana sobre el encuentro de siete amigos en una navidad en Madrid.

De Brasil hay dos ficciones: La ecuación, de Guilherme Marcondes, trata del reencuentro de un hombre y una mujer que vivieron una pasión cuando adolescentes, y Cinco tipos de miedo, de Bruno Bini, cruza cinco líneas de acción aparentemente desconectadas que convergen en una historia tensa. La descripción de la ficción mexicana La reina, el Buda y Buñuel, del israelí-argentino Alexander Katzowicz, sugiere un drama sobre cotidiano, miedos, amor y ansias de libertad.

Por fuera de América Latina, la francesa Monsieur Aznavour, de Mehdi Idir, es una biopic del famoso cantante francoarmenio. Por algún motivo todavía no develado, la muestra incluye un documental iraní de 2010, dirigido por Alireza Rofougaran (mejor conocido como actor), llamado En busca del Che, y que, a juzgar por el afiche, involucra, realmente, al Che Guevara.

Quizá menos llamativas pero más importantes son las múltiples funciones de cortometrajes. Hay tres para el total de 18 títulos de la Competencia Oficial de Cortometrajes, la mitad de los cuales tienen participación uruguaya en la producción, pero también los hay de Argentina, Perú, Estados Unidos, España, Portugal, Reino Unido y Finlandia. Hay, además, una función de Maldonado Filma, con cortometrajes fernandinos, y una muestra informativa de cortos con títulos de Brasil, Perú, Colombia, Estados Unidos, España, Polonia y Japón.

Piriápolis de Película. Del viernes 16 al domingo 18 en el Argentino Hotel de Piriṕolis. Programación en Instagram y Facebook del festival.