Dime cuántas versiones tienes y te diré cuánto éxito tienes. En el caso de Sherlock Holmes, que es –junto con Drácula– el personaje literario más veces llevado al cine, sería demasiado ponerse a repasar de manera exhaustiva las muchas variantes y adaptaciones que ha tenido el personaje creado por sir Arthur Conan Doyle en 1887. Nos centraremos en las que tienen particular relación con la serie Young Sherlock, creada por Peter Harness, Matthew Parkhill y el director Guy Ritchie. Es decir, no tanto en las adaptaciones más o menos fieles al original de Conan Doyle, sino los derivados que ha tenido el personaje.

En algo que tuvo su origen ya en 1891, cuando el afamado escritor JM Barrie –sí, el creador de Peter Pan– ya había dado su versión de Holmes en My Evening with Sherlock Holmes, esto de jugar al pastiche con el detective más famoso del mundo ha dado frecuentes frutos. Es marido y padre de familia en la saga Mary Russell, creada por la escritora Laurie R King, que narra sus aventuras desde el punto de vista de su esposa. Luego, la popular serie animada Sherlock Holmes in the 22nd Century, en la que el detective era traído desde la mismísima muerte para resolver un caso en el futuro. En la novela A Study in Emerald, el hoy polémico Neil Gaiman lo enfrentaba nada menos que a los horrores surgidos en Los mitos de Cthulhu, creación de HP Lovecraft.

Y hay más, muchas más: la novela de Nicholas Meyer (adaptada por él mismo en una grandiosa película) The Seven-Per-Cent Solution ponía a Holmes a hacer terapia con Sigmund Freud; Maurice Leblanc lo enfrentó a su infalible ladrón Arsenio Lupin (aunque hubo de llamarlo Herlock Sholmes por asuntos legales); Michael Chabon y Mitch Cullin lo imaginaron anciano, retirado y criando abejas (y la novela del segundo se adaptó de manera estupenda en Mr. Holmes con un magnífico Ian McKellen); escritores de la talla de Agatha Christie, Anthony Burgess, Dorothy B Hughes y Stephen King lo versionaron a su manera. La lista es interminable y no hay manera de incluir cada una de las variantes en las que el personaje es extraído del canon oficial y puesto a jugar con otros elementos, en otras épocas y en diferentes aventuras.

A esa lista infinita debemos agregar ahora este nuevo ítem tan bien logrado que es la serie Young Sherlock en Amazon Prime, que se basa en una serie de novelas recientes a cargo de Andrew Lane.

Amigo enemigo

Empecemos por lo mejor que tiene: es entretenidísima. Ahora bien, los puristas deberían abstenerse, puesto que si bien hay elementos del canon fácilmente reconocibles –Holmes es una brillante mente deductiva; su hermano mayor Mycroft está allí como figura de autoridad algo más formal; Lestrade es el policía a burlar, hay misterios insolubles a resolver–, los patitos no están en fila y esta versión toma todo lo antes visto para subvertirlo anárquicamente.

Sí, Holmes (adecuado Hero Fiennes Tiffin) tiene ganas de ser detective, pero por el momento es un joven bastante descuidado con las reglas y las leyes que comienza este relato en prisión para luego purgar sus culpas como mozo en la Universidad de Oxford. Moriarty (estupendo Dónal Finn) no es su archienemigo, sino su mejor amigo. El resto de la familia Holmes –padre y madre, en particular, a cargo de los rostros más reconocidos en el elenco: Joseph Fiennes (que es tío en la vida real de Hero) y Natasha McElhone– están presentes en su vida. Y el misterio en el que se terminará involucrando es nada menos que una serie de asesinatos en la que se lo considera el principal sospechoso.

Con una producción increíble –recreación de época impecable y vestuarios que deslumbran– más una narración bien pulp que involucra a princesas chinas, armas biológicas, traidores de Estado y viajes por muchas partes del mundo, El joven Sherlock abraza con confianza aquello que propone para construir su propia historia. Esa confianza viene de la mano del director Guy Ritchie, quien se encarga de los primeros episodios e imprime el tono de todo el relato. Holmes no le es un personaje ajeno: ya había jugado a variarlo en las dos películas protagonizadas por Robert Downey Jr. (hay una tercera en preproducción) y aquí imprime ese ritmo, esa velocidad, esa energía cinética tan suya, acaso en una variante algo más apta para todo público (por ejemplo, en esta casa se vio en familia con una niña de 10 años sin inconvenientes).

El gran acierto de la serie deviene de la mayor variación sobre el original: Moriarty. El otrora profesor James Moriarty, el gran cerebro criminal que tantas veces se ha enfrentado a Holmes (en particular en el cine y en la televisión, puesto que en los relatos de Conan Doyle sus apariciones son contadas), aquí es un aliado, un amigo de fierro para Holmes. Cuidado, esto no implica que sea “bueno”, puesto que la serie bien que nos va mostrando que, en su practicidad, en su manera de hacer las cosas, este Moriarty no comparte con el resto de los personajes ideas éticas o morales. Pero tenerlo del lado del bien lo vuelve una wildcard impredecible que la serie aprovecha al máximo, como también lo aprovecha su intérprete Dónal Finn, consciente de que tiene el mejor personaje de la serie entre manos y lo aborda mediante un carisma arrollador, notas de humor y enorme presencia física. Un actor poco visto anteriormente, que ahora se roba la serie (como haría el propio Moriarty).

Fiel y traidora al mismo tiempo, plena de acción, humor, aventuras, giros inesperados y deducciones imposibles, El joven Sherlock es una interpretación que ha llegado para quedarse (ya tiene su segunda temporada confirmada), siendo la demostración de que se puede hacer millones de historias completamente válidas a partir de arquetipos tan reconocibles como lo es hoy día Sherlock Holmes.

El joven Sherlock. Ocho capítulos de aproximadamente 50 minutos. En Prime Video.