Primavera abierta fue construida por Eliana Routin “a partir de una pérdida gestacional” y también con la intención de preguntarse “sobre nuevas formas de existencia y por la reparación de quienes quedan”.
“En principio, la escritura fue hecha desde un lugar más catártico y con el objetivo de no olvidarme de experiencias, sensaciones, anécdotas que había vivido durante el duelo. Podemos decir que la escritura también fue una compañía; puse en papel todo lo que estaba necesitando ordenar en mí”, dice Routin, que además protagoniza la puesta.
Paola Larrama, por su parte, trabaja desde hace tiempo en propuestas escénicas centradas en la reflexión sobre la experiencia de las mujeres. Pensemos, por ejemplo, en Un cuarto propio, en el que actuaba junto a Karen Halty bajo la dirección de Estíbaliz Solís. “Que una actriz pensara en mí para dirigirla en una obra suya, ya de por sí me entusiasmó”, dice ahora. “Además, cuando nos juntamos con Eli por primera vez, yo estaba leyendo A la salud de los muertos, el libro de Vinciane Despret que plantea alternativas a la idea tradicional, ¿occidental?, de duelo, recogiendo diferentes formas de vinculación que las personas establecen con sus muertos. Me pareció una tremenda señal. Me dieron ganas de poder trabajar con la idea de muerte, con lo que sucede alrededor de las tragedias y de la configuración de nuevas existencias”.
Primavera abierta aporta un ángulo novedoso a la reflexión sobre las maternidades que ha ido tomando relevancia en propuestas como la película Mamá está acá, o las obras de Victoria Vera. “Creo que hay mucho para decir con respecto a la maternidad. Es una experiencia que atraviesa la vida de muchas personas y darle un lugar en el teatro es fundamental. Muchas veces la maternidad se da por sentada, y no debería ser así. Hoy hay un espacio para poder preguntarnos por el deseo de la maternidad, abrir preguntas en relación a todo lo que nos pasa con el tema, poder poner sobre la mesa todas las formas de maternar que existen y también dejar de naturalizar o romantizar esa experiencia que es hermosa, pero no deja de ser desafiante. Poder hablar sin tabú sobre este tema, porque no siempre es fácil, la vida es un milagro, y la maternidad es una experiencia transformadora”, dice Routin.
“Las creadoras estamos pudiendo empezar a poner nuestras historias en la escena. Nuestras trayectorias de vida están atravesadas por distintas opresiones que generan un montón de desafíos. Son pequeñas derrotas y victorias cotidianas que hasta hace poco no tenían espacio en las grandes historias de los relatos masculinos y masculinizantes. Celebro muchísimo ir al teatro y encontrar cosas que se vinculan conmigo, con mi mamá o mis hermanas en lo que veo”, agrega.
Routin asegura que el aporte de Larrama fue fundamental: “Hizo la asistencia de dramaturgia y me ayudó a estructurar la obra. Trajo materiales, como el libro de Despret, que fue un gran disparador para pensar sobre lo que estábamos creando. Logramos tomar mi experiencia personal para volverla una narrativa universal en la que coexistan todas las sensaciones que se atraviesan en un duelo, porque no solamente es dolor, sino también momentos absurdos, graciosos y luminosos”.
Eliana Routin y Papina De Palma.
Foto: Difusión
Larrama agrega que fue un trabajo “con mucho cuidado en cada uno de los elementos que componen la propuesta, hasta llegar a un tejido que nos pareciera no solo interesante, en el sentido de afecto, sino universal, que pudiera ir más allá de la vivencia personal de Eli”.
“Todas las compañeras, cada una en su especialidad, fue parte fundamental del proceso de composición de la obra”, añade. Además de Routin y Larrobla, el equipo incluyó a la artista musical Papina de Palma y luego a la performer y actriz Oriana Irisity. “Partimos de lo que Eli en su momento escribió para elegir los fragmentos fundantes del relato, descompusimos algunos, destinamos otros a ser disparadores de las composiciones musicales y trabajamos en la escritura de nuevos relatos. El trabajo de Papina en los ensayos fue fundamental también para entender la sonoridad de la pieza en su conjunto: más allá de las canciones, hay todo un tejido sonoro creado, que es parte fundamental”.
“A Papina la convoqué con muchísima ilusión. Me encanta como cantautora y su canción ‘Primavera abierta’ me acompañó en todo mi proceso. Que haya aceptado trabajar en la obra haciendo canciones y la ambientación sonora me genera muchísima gratitud, y realmente su canción y la conexión que sentí con mi historia fueron fundamentales para que esto que había escrito se transformara en una obra de teatro. Por eso también la obra lleva el nombre de su canción”.
Primavera abierta de Eliana Routin, con participación de la autora, Papina De Palma y dirección de Paola Larrama. Funciones: 10, 11, 12 y 13 de junio a las 21.00 y 14 de junio a las 19.00. Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional Adela Reta. Entradas $ 650 en Tickantel. 2 x 1 para la diaria
