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Cultura Cine, TV, streaming
The Boroughs.

The Boroughs.

The Boroughs apuesta a un relato de ciencia ficción y horror enaltecido por el tremendo nivel de su elenco

La serie se centra en un grupo de jubilados.

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Netflix promocionó a The Boroughs como “la nueva serie de los hermanos Duffer, creadores de Stranger Things”, lo que es tanto en un arma de doble filo como una falta a la verdad. Primero, porque la referencia nos arroja de inmediato a la comparación (siempre odiosa) y, sobre todo, a buscar los puntos en común de ambas series. The Boroughs es el relato sobre viejos jubilados en su lujoso barrio privado que se topan con algo que podría ser sobrenatural, mientras que Stranger Things era una serie de adolescentes (hasta que ya no lo fueron tanto) que descubrían en su pueblo natal un mundo paralelo, monstruos y gente con superpoderes.

Es posible, entonces, que veamos similitudes tanto en el tema y en el tono de ambas series -aventurero, liviano-, como en el desarrollo de sus historias, que van dando paso a más y más misterios a medida que avanzan. Pero lo cierto es que The Boroughs es antes que una serie de los Duffer (que solo son productores ejecutivos), un producto original y autónomo creado por Jeffrey Addiss y Will Matthews. Los puntos en común son por completo genéricos; estamos ante un resultado bastante más maduro, concreto y con suficientes méritos propios como para resultar interesante sin referencia alguna.

Nuestro punto de vista principal será Sam Cooper (Alfred Molina), un ingeniero jubilado y setentón que acaba de enviudar y a quien su hija (Jena Malone) convence de que se mude de todos modos a The Boroughs, allí donde iba a vivir con su esposa. Sam, absolutamente nublado por el duelo y el dolor, no encuentra razones para vivir luego de su pérdida, pero allí, en ese lugar en el desierto que parece escapado de un diseño de revista de urbanismo de los años 1950, empieza muy de a poco a reacomodarse. Mucho ayuda Jack (Bill Pullman), el más amable de sus vecinos, quien pronto lo pondrá en contacto con los más cercanos del barrio: Wally (Dennis O’Hare), un doctor brillante enfermo de cáncer; Judy (Alfre Woodward), una reportera retirada; Art (Clarke Peters), su marido, buscador permanente del mundo esotérico y parapsicológico; y Renee (Geena Davis), antigua productora musical a quien su exmarido prácticamente dejó en la calle.

Pronto, el grupo se verá conmovido por una nueva pérdida, pero lo peor está por venir: Sam es testigo de la muerte y ve como un monstruo -una suerte de ser arácnido del que ya le habían advertido que “vivía en las paredes”- le succiona a la víctima algo a través de la boca. Así, el grupo de jubilados será el sorpresivo equipo encargado de investigar y descubrir qué se esconde detrás de la utópica imagen de The Boroughs a medida que van avanzando -o descendiendo, sería más apropiado- en las capas del misterio.

Más allá de lo bien orquestado de un guion con las justas vueltas de tuerca y de un relato más efectivo que sorprendente –se trata de la juventud y la búsqueda de la inmortalidad versus la aceptación del orden de la vida-, la serie gana por varios cuerpos de ventaja sobre todo lo que podemos encontrar en streaming gracias al nivel de su elenco. Molina protagoniza de manera brillante, en un rol espectacular, pero ninguno se queda atrás (de hecho, es acaso el menos conocido O’Hare quien resulta ser el mejor personaje) y hay aportes desde la periferia de otros nombres veteranos (Jane Kaczmarek, Ed Begley Jr., Dee Wallace, Mary McDonnell) que solo fortalecen la historia.

“Lo viejo funciona, Juan”, decía una de las series más exitosas de Netflix el año pasado y The Boroughs solo está aquí para confirmarlo con su relato apasionante, tenso y entretenido.

The Boroughs. Ocho episodios de aproximadamente 50 minutos. En Netflix.