Liderada por la artista y psicomotricista Tita Brown, Canciones Mínimas es una propuesta lúdico-musical para la primera infancia que amalgama música, danza y artes plásticas, poniendo en el centro a las infancias. Con Axel Silva en guitarra y voz, Paula Maslíah en voz, Samuel Brown en saxo, Lucía Hazi en percusión y Tita Brown en voz y producción general, grabaron, con la producción musical de Mario Maeso, el disco Flores de un mismo jardín, que está disponible en las plataformas digitales.
“El de ‘flores de un mismo jardín’ es un concepto hermoso que refiere a la unidad y a la diversidad. Las canciones toman los saberes de las infancias, surgen de diferentes situaciones en relación con alguna pregunta, alguna inquietud, alguna emoción de alguna niña o niño, y eso ha sido el puntapié inicial para la temática y la composición. Buscamos un lenguaje amplio, rico, que favorezca la pregunta, y una musicalidad diversa que pueda ser vivida y compartida entre las personas adultas y la infancia”, destaca Tita Brown en diálogo con la diaria.
Sobre la génesis y grabación del disco, comenta: “Hemos tenido la fortuna de ser de interés de Ayuí y hubo un lindo intercambio en el que el sello percibió nuestra sensibilidad y nuestra propuesta como algo importante en estos momentos en relación con la música para infancias”, señala. Está disponible en las plataformas y el próximo sábado, 25 de julio, a las 15.00 lo presentarán en el Centro Cultural de España (CCE), un espectáculo que se recomienda para niñas y niños de 0 a 6 años y que contará con la presencia en escena de toda la banda y el oficio de Pablo Gayol en el sonido. La entrada es gratuita y, como es habitual en el CCE, desde las 14.00 se reparten números hasta agotar aforo.
“Buscamos un lenguaje que sea rico, que no sea infantilizado, que traiga nuevas palabras; en lo musical tiene variedad y busca diversificar las sonoridades. Tenemos una rítmica afro que está presente en todo el disco, que nos parece relevante y que es sutil en algunos casos, pero presente”, resume, y agrega que buscan “conectar desde un lugar amoroso en donde no haya sobreestímulos”.
“Tratamos de abordar una situación a la vez, generar espacios en los que las infancias puedan estar cómodas y, justamente, sostener con mayor naturalidad e interés la atención. En el camino recorrido hemos comprendido que el gran valor con el que nos hemos encontrado es la contemplación, y reafirmamos que no se precisa el gran alboroto, que hay un disfrute en cosas más pequeñas, que no quiere decir que no sean divertidas, sino que son más amorosas”, afirma.
La escucha del disco permite hacer un recorrido por ritmos y sonoridades variadas. Es posible reconocer una tradición muy rica, que Brown enumera: Canciones Para No Dormir la Siesta, Cantacuentos, los brasileños Adriana Calcanhotto, Castillo Rá-Tim-Bum y Palavra Cantada, los chilenos de 31 Minutos, “obviamente, María Elena Walsh”.
“La figura de Nancy Guguich ha estado muy cerquita; además de que tuve la oportunidad de formarme con ella, mi relación con su familia es muy próxima” y se hace carne en “una manera muy similar de hacer arte para las infancias y de pararnos frente a la educación”. Eso en cuanto a la música para las infancias, pero se explaya en múltiples referencias cuando amplía el rango: huellas de Stevie Wonder en la “Cantata de la naturaleza”, la canción “Flores de un mismo jardín”, con la que cierra el disco y que cantan con numerosos invitados, es “el ‘We are de World’ de Canciones Mínimas”, hay mucho de música brasileña, referencias beatleras, guiños a Eduardo Mateo. Más allá de lo musical, menciona la influencia en la labor escénica del grupo L’Arcaza.
De la psicomotricidad a la escena
Brown parte de dos vertientes fundamentales en su manera de crear canciones: la danza y la psicomotricidad. “Mi formación artística viene de la danza: es donde me siento sólida, cómoda, y a partir de ahí traslado el cuerpo a la canción”, cuenta, y agrega: “La psicomotricidad me ha permitido ampliar la manera de ver las infancias, de observar la relación entre la persona y el bebé, el niño o niña, y eso se pone de manifiesto en las canciones”.
En su práctica profesional en un centro del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, donde trabaja con adolescentes que son mamás, es posible rastrear la génesis de sus canciones, a las que califica de “vivas”: “La psicomotricidad es poner el cuerpo en relación y es escuchar. Hay una atención muy importante en lo afectivo, lo cognitivo y lo corporal. Ese cruce es lo que hace esta propuesta. Por eso hablamos de que es una experiencia psicomotriz a través del arte. En concreto, a la pregunta de cuánto hay de esta disciplina en la propuesta artística, te diría que todo”. Luego viene el desafío de traducir esa conciencia escénica desde la música, tarea en la que es fundamental “el sostén de los compañeros: bajar a tierra esa idea melódica con la que llego y llevarla a las notas es un trabajo que no hago yo, sino Axel, Paula, Samuel, y Lucía arma la parte rítmica”.
Para crecer juntos
“Que sea para la primera infancia tiene que ver, más que nada, con la manera de comunicar”, sostiene Brown. Es un universo que le resulta próximo por su actividad profesional, y las canciones “salen desde ahí, han surgido de estas interacciones, entonces no son ajenas”, explica. Destaca, además, que el arte para las infancias se dirige a lo familiar: “Es muy interesante cómo el arte logra acercar, que se hagan preguntas sin sentirse juzgadas, se logra conectar con el otro”.
En ese sentido, es fácil imaginar, al escuchar el disco, que se convierta en una compañía y un apoyo para quienes maternan. “No creo que interpelen solo a las personas que maternan, sean educadoras, etcétera, bueno, en ese sentido amplio sí. Interpelamos a la maternidad en el sentido de abrir la sensibilidad y la escucha. La importancia que le damos al proceso de maternar es vital, por eso tratamos de que la propuesta sea amigable para las personas adultas, para que puedan transitar estos momentos lúdicos y trascender el momento del espectáculo o de los talleres. La mirada psicomotriz y artística es una conjunción súper valiosa Acompañar desde este lugar, para nosotros, es la prioridad del proyecto”.
Flores de un mismo jardín, de Canciones Mínimas. Disponible en plataformas. 25 de julio a las 15.00 en el Centro Cultural de España (Rincón 629). Entrada libre, con cupo limitado; se entregan números a las 14.00 hasta agotar aforo.
