Se la conoce como Flor Sakeo, uno de los proyectos musicales más distintivos del rock alternativo local. Detrás del fenómeno está Florencia Zacheo, un torbellino acostumbrado a vivir a contratiempo. Tatúa, da clases, diseña, ensaya, compone, toca, graba, y –afortunadamente– encuentra el tiempo para esta entrevista.
“Soy esclava de mi propio ritmo”, justifica. Por eso tocó, durante años, de martes a domingo, en formato acústico y junto con su banda, en infinitos sótanos y bares. Pero después de su presentación en el último Cosquín Rock, decidió bajar la intensidad; no porque quisiera, sino porque era necesario.
“Extraño tocar. Si fuera por mí, tocaría todos los días, pero no podría dar el show que quiero, de la manera que quiero y que creo pertinente para construir una experiencia”, admite. “Por eso me tomé este tiempo para conectar con otras cosas, terminar maquetas, trabajar temas nuevos. Hay que estar en todo, porque hay una gran cuota de McGyver en hacer música hoy acá. Y no es por romantizar, pero tiene otro gusto cuando ves el resultado y es realmente nuestro”, confiesa.
Crear una realidad aparte
A los 15 años ya estaba tocando en vivo. Pasó por innumerables bandas, acumulando experiencias y frustraciones, hasta que entendió que no tenía sentido seguir intentando encajar en espacios donde no se sentía cómoda: “Ves tantas pibas que están en la misma, con los ovarios llenos, que dejás de pedir permiso y pasás a tocar con quienes están en la misma sintonía”, sostiene. “Si estás tratando de caber en un espacio en el que no te dan lugar, no te dan voz, no te dan pelota, te minimizan, te tratan de loca, ¿para qué te vas a quedar ahí? Pasa con las amigas, pasa con las parejas, pasa con las bandas”.
De a poco fue construyendo sus propias canciones, esas que formarían su EP debut Alba (2023), que le valió el Premio Graffiti a mejor solista femenina. “Es material que acumulé mucho tiempo, con miedo de soltarlo al mundo. Pero ¿se está preparado en algún momento”, se pregunta hoy.
Zacheo dice no habitar el síndrome del impostor, pero transitarlo. “La gente dice que no me doy cuenta de la repercusión del proyecto. ¡Déjenme tener mis miedos tranquila!”, se defiende. “Tener miedo es natural, no hay nada absolutamente asegurado”, sostiene, y admite que reflexiona mucho sobre la permanencia de las cosas: “La incertidumbre me da un cagazo bárbaro, aunque disfrute esa adrenalina”.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Es su modo de vida, al que define como una estructura desestructurada. Depende de si la gente se tatúa, si van a tomar clases de guitarra, si le encargan un afiche; por eso lucha por generar espacios propios: “No hay que resignarse a que las cosas no estén dadas”, alienta.
Claro que esto también implica aceptar invitaciones, como la extendida por La Vela Puerca para formar parte del festejo de sus 30 años frente a más de 40.000 personas. “Es un número del que no tenemos conciencia. Yo jamás vi tanta gente junta en mi vida”, recuerda.
Un saqueo colectivo
Este sábado, Flor Sakeo se presentará junto con su banda en la sala Rondeau, sin compartir la fecha con otros artistas. Es la primera vez que asume esta responsabilidad y para eso prepara una propuesta que excede lo musical, jugando con su nombre para imponer la temática “saqueo”, entre jueces y delitos. “La teatralidad me parece bárbara, me gusta apuntar a la inmersión y sueño con que el público se sume, que sea una gran fiesta de disfraces”, invita.
La fecha también servirá para financiar la grabación de un nuevo disco, que ya tiene maquetas terminadas y fechas de estudio definidas. El plan es registrarlo con la formación que la acompaña –Natalia Olivera, su hermano Gastón Zacheo, Matías Britos y Emanuel Piotto–tocando en vivo en el estudio para transmitir la energía de los shows.
Es una decisión artística, pero también una postura de resistencia en tiempos en los que todo parece empujar al individualismo: “Nos están vendiendo que hay que hacer todo solos, desde el trabajo hasta los vínculos. Hay que tener cuidado con esas ideas que dividen”, advierte, y reflexiona: “Lo importante es qué te mueve. Si te mueve que te idolatren, discúlpame, pero yo me bajo, me niego a pensar de esa manera”.
Define su nuevo álbum como un abanico sonoro amplio. “Se conserva el fuzz, pero no todo el tiempo. Hay más dinámica, temas cortitos que te hacen sacudir la cabeza y siguen de largo, distintos climas, pausas, macumba e infierno”, adelanta, y promete presentar alguna de las nuevas canciones en el show.
El disco todavía no tiene fecha, aunque Zacheo ya piensa en el siguiente y fantasea con producir para otros artistas: “Esa conexión humana de que alguien deposite su confianza en vos, como cuando me dejan tatuarles la piel, pero en canciones, me motiva muchísimo. Me gustaría devolverle a la música eso que me ha dado”.
Flor Sakeo. Sábado a las 21.00. En sala Rondeau (Rondeau 1904). Entradas en Redtickets desde $ 500.
