El secreto mejor guardado de Prime Video es la cantidad de videojuegos que ofrece a sus usuarios sin pago extra. Vamos de a poquito: Prime Video es la plataforma de streaming de Amazon, que muchos llaman Amazon Prime, pero ese es su servicio de entregas rápidas. Cuando el nombre de tu plataforma es difícil de recordar, estás en un problema, pero a Jeff Bezos eso no le mueve un pelo (cuac).
Quienes pagamos mensualmente por Prime Video, tenemos acceso a Prime Gaming (quienes pagan Amazon Prime también, pero no se distraigan). Entonces, ¿qué es Prime Gaming? Un catálogo extenso y en constante renovación de videojuegos disponibles en la plataforma. Se parecen a los títulos que nos ofrece Netflix, pero con una diferencia: son videojuegos para computadora, y (lo más importante) quedan en tu cuenta aunque luego dejes de pagar el streaming.
Esto es así, porque lo que Prime Gaming te ofrece son códigos o links para sumar títulos a distintas plataformas (otra vez la palabrita) de videojuegos, como Gog, Epic Games Store o Microsoft Store. También ofrecen mejoras o premios especiales para juegos que uno ya tenga, pero la verdad es que esos nunca los tengo. Entonces, una vez al mes (más o menos) entro a Prime Gaming y agrego todo lo que pueda agregar, sabiendo que el 99,5% de lo que me tomo el trabajo de sumar a mis cuentas jamás será siquiera instalado. Pero “y si...”.
La puerta, che
Ahora sí, hablemos de uno de los videojuegos del 0,5% que me apropié, instalé, jugué y (¡sorpresa!) llegué hasta el final. Pertenece a una de mis categorías favoritas, que es “ir moviendo piecitas y resolviendo acertijos para abrir una puerta e irme hacia el siguiente desafío”. Seguramente en inglés los llamen por algún nombre sencillo, como puzzle escape game o algo por el estilo.
Hace un par de años, supongo que en alguna descuentona (porque me conozco), compré los cuatro títulos de la saga The Room. En cada uno de ellos ibas pasando por diferentes salones repletos de cajas misteriosas, esculturas misteriosas y otros objetos misteriosos, que debías ir abriendo, encastrando, moviendo y manipulando para poder acceder al salón siguiente. La saga fue ganando en complejidad, para el cuarto juego, cada acertijo estaba dividido en una cantidad obscena de salones, y ese no pude terminarlo.
Pasó el tiempo, jugué a un puñado de videojuegos más (la mayoría de ellos comentados en estas páginas, excepto el de Bob Esponja de reventar burbujitas, porque ta) y un buen día Prime Gaming me ofreció Doors: Paradox. Primero lo sumé a mi catálogo de Epic Games Store, pero como me llamó la atención, lo instalé. Lo jugué, lo terminé en pocos días y aquí estoy, recomendándolo.
Cada nivel es como los de The Room, pero mucho más sencillo. Porque en lugar de una habitación misteriosa, solamente tenemos una puerta misteriosa flotando en el espacio, alrededor de la cual nos desplazamos buscando objetos caídos, abriendo puertitas y cajones, y procediendo a encastrar, mover y manipularlo todo para que se abra la puerta de marras y acompañemos a un simpático gatito hacia nuestro siguiente destino.
El punto clave es que Doors: Paradox es un juego tranqui (seguramente en inglés le digan relaxing, o algo por el estilo). Una musiquita tranqui nos acompaña mientras hacemos girar a la puerta flotante de turno, revisamos cada acertijo individual y vamos obteniendo una pieza para resolver el siguiente. Cada nivel es lo suficientemente sencillo (en complejidad y en dificultad) como para dedicarle unos pocos minutos, encontrarnos con el gato y decidir si hacemos un nivelcito más o regresamos a nuestras tareas cotidianas.
Sobre los acertijos, es un juego que tiene cero explicación más allá de un primer nivel que funciona como tutorial, así que en su gran mayoría se entiende a los pocos segundos si se trata de un puzzle, un juego de ingenio o incluso en contadas ocasiones un juego de habilidad. Con el correr de las puertas (58 en total), alguno de los acertijos puede tener un funcionamiento más difícil de comprender, pero ninguno es para arrancarnos las pestañas, porque esa no es la idea del juego. Además, hay un sistema rudimentario de pistas.
Los gráficos son simples pero simpáticos, y la única contra que le encontré es que tiene diferentes niveles de zoom (nos acercamos con el botón izquierdo, nos alejamos con el derecho) y algunas interacciones solamente funcionan con un zoom determinado, pese a que el objeto esté ahí, lo estamos viendo y queremos sumarlo a nuestro inventario. Sobre el final, algunas puertas son un poco rimbombantes de más, cuando lo único que queremos es abrirlas y dar con el gato de nuevo.
Se puede jugar solo a abrir la puerta, pero en cada nivel hay dos gemas que, al acumularlas, desbloquean dos niveles en cada uno de los tres mundos, y una serie de pergaminos con frases motivadoras (al estilo de un cuadrito comprado en la feria) que simplemente se acumulan por si queremos leerlos de nuevo. No recomiendo leerlos ni siquiera la primera vez que aparecen.
Doors: Paradox salió en 2022 (pero ni se le nota), puede jugarse con textos en español, estuvo desarrollado por Big Loop Studios y distribuido por Snapbreak. En Prime Gaming puede sumarse a una cuenta de Epic Games Store (si no la tenés, es gratuita) hasta el viernes. Si no tenés Prime Video, podés comprarlo, por ejemplo, en Steam, donde también ofrecen Boxes, al que seguramente le dé una oportunidad cuando lo encuentre a buen precio.
Doors: Paradox. En Prime Video.
