En Paysandú, donde los salteños debieron hacer de locales, Nacional venció a Ferro Carril 2-1 y avanzó un escalón más en la Copa AUF Uruguay, llegando a cuartos de final. En esa instancia se cruzará con Deportivo Maldonado en un partido que, debido a que no habrá partidos por el Clausura el fin de semana, se fijó para el lunes en el Campus.
El equipo de Daniel Carreño, que sabe que de ninguna manera puede descuidar la puerta de entrada a la Libertadores por la Copa Uruguay, dominó el partido y, aunque por momentos pareció que lo resolvería con facilidad, durante buena parte del segundo tiempo le costó bastante salir de la incertidumbre propuesta por la diferencia de apenas un gol.
Entre el sueño y la rutina
Cinco minutos exactos precisó Nacional para que la noche en el estadio Artigas empezara a parecerse a lo que los miles de hinchas tricolores litoraleños y norteños agolpados en las tribunas exigían o soñaban en su encuentro con su enseña. Apenas se acomodaban cuando Bruno Zuculini recuperó una pelota en el círculo central, levantó la cabeza y descargó hacia el flanco derecho para Nicolás Rodríguez. El lateral avanzó con tranco firme unos 30 metros y, afincado casi sobre la raya de cal, metió un centro quirúrgico, de esos que huelen a cancha de pueblo. Por el segundo palo apareció la voracidad goleadora de Maximiliano Silvera, que conectó un frentazo violento contra el caño.
Después de décadas y décadas de fútbol, constituye una certeza absoluta que la conquista en la red representa la variante táctica más potente y dinámica que existe sobre el pasto. Ya nadie sabe cuál era el partido previsto en la pizarra previa ni si el plan original de Ferro Carril —que lógicamente imaginaba un desarrollo cauteloso, agazapado, sin regalar metros para intentar lastimar en campo rival— sobrevivió al impacto inicial.
El envío aéreo frontal también hacía estragos en la última línea salteña. Fue así como otro gran centro del lateral derecho, esta vez ejecutado con pierna zurda, depositó el esférico en plena área chica para propiciar el ingreso implacable de Silvera. El delantero, otra vez de cabeza, sentenció el segundo tanto cuando apenas corrían 20 minutos, sepultando las aspiraciones tempranas del forzado dueño de casa.
Un partido distinto
Después del segundo tanto, el tricolor aplacó un poco la intensidad de su avance. Por el contrario, el conjunto salteño logró aplomarse en la cancha, dejó de lado las locas pasiones del arranque y apostó por su libreto más genuino: un fútbol directo, fuerte y rápido, tal como seguramente se acostumbra a batallar cada domingo en el campeonato local. El empeño salteño tuvo su recompensa a los 48 minutos, cuando el riverense Natanael Tabárez convirtió un penal sancionado a los 45 minutos y consiguió el descuento. Ese remate certero estampó el 2-1 en el tablero y proyectó un cuarto de hora de vestuarios completamente distinto.
El segundo tiempo tuvo a Ferro como anhelante protagonista del empate. Por eso, lo que hizo el equipo carbonero fue tratar de, siempre con juego directo, centrarse en el área contraria y así poder generar alguna jugada que lo arrimara a la gloria del empate. Nacional le dio la pelota a los salteños, pero su colectivo, mucho más afinado, rápido y desequilibrante por las propias condiciones del fútbol profesional –dado que se estaban enfrentando a un equipo que trabaja primero, después entrena y después juega– consiguió mantener alejado en el marcador al salteño.
Carreño nunca dejó de lado la importancia y trascendencia de la instancia del torneo que están jugando y, por ello, ante la corta distancia de un gol, dio ingreso también a la figura de Nacional en esta temporada, el local Maxi Gómez que entró con todo en su estadio y su ciudad, y si bien no pudo anotar, blindó el triunfo y el avance de su equipo.
