Enmarcada en una lógica sedimentada y abonada por la historia, la Copa Libertadores de América, un invento uruguayo de 1960, ha comenzado su edición 66 con un encuentro entre The Strongest de Bolivia y Deportivo Táchira de Venezuela, dos clubes que visten de aurinegro como Peñarol, primer campeón del torneo en 1960, y con muchos uruguayos de los dos lados de la línea por parte del elenco venezolano, que es dirigido por Álvaro Recoba junto al tacuaremboense Amaranto Abascal y el fraybentino Ramiro Roascio como técnicos alternos, más el duraznense Juan Manuel Alzamendi como preparador físico y con Guillermo Fratta, Agustín Pérez, Jairo Villalpando y Rodrigo Pollero como jugadores.

Este miércoles se juega el segundo partido entre los paraguayos de 2 de Mayo, de Pedro Juan Caballero, y los peruanos de Alianza Lima; y por fin el jueves el histórico campeonato volverá al lugar donde nació en 1960, el estadio Centenario, cuando debute el vigésimo participante uruguayo en el mayor torneo clubístico de América, Juventud de las Piedras, que deberá enfrentar a Universidad Católica de Quito. El Centenario, además, es el estadio de más finales continentales, entre las que se cuentan 21 finales de la Libertadores.

Desde 1960 a 1975 sólo habían participado en la Copa Peñarol y Nacional, y luego, con la creación de la Liguilla, en 1974 fue Wanderers el tercer club uruguayo en competir en la Libertadores; después se fueron agregando Defensor, Danubio, Bella Vista, Progreso, Cerro –el primer club uruguayo en ser local en su propio estadio, en 1995–, Fénix , Rocha –el primer club no montevideano– , Racing –el primero que logró pasar a fase de grupos atravesando las fases previas–, Liverpool, River Plate, Cerro Largo, Rentistas, Plaza Colonia, Torque, Boston River y Deportivo Maldonado. Central Español, el de la increíble hazaña de 1983-1984, es el único campeón uruguayo que no consiguió participar porque las atravesadas competencias de aquellos años no premiaban de manera directa al campeón.

Luego le toca a Liverpool

Después de resuelta esta primera fase, con los partidos de vuelta la semana que viene en Táchira, Lima y Quito, vendrá en la segunda fase el debut 2026 de Liverpool, que enfrentará a Independiente Medellín. Si avanza, Juventud jugará con Guaraní de Paraguay, y si los negriazules también sortean esta segunda fase, asegurarán seguir internacionalmente, aunque sólo uno irá a fase de grupos de Libertadores y el otro a Sudamericana, porque justo les tocará enfrentarse entre sí.

En fase de grupos, tricolores y aurinegros incrementarán las marcas que los hacen ser los de más participaciones en la historia de la Copa: Nacional estará estirando su récord de ser el club con más participaciones, al llegar a 53 años compitiendo, y reforzará otra marca que también tardará años en caer: es el club que más participaciones consecutivas tiene en la Libertadores, siendo la de este año la trigésima presencia consecutiva desde 1997. Es Nacional, además, el club que más partidos jugó, con 433 partidos, mientras que Peñarol es el tercero en la historia del evento con 395. Para los aurinegros esta será su participación 51 y en una quinta parte de las veces que jugó fue finalista: definió diez veces y ganó cinco títulos. La última final que jugó fue ante el Santos de Neymar. Nacional también está entre los de más finales: jugó seis de ellas y ganó la mitad, la primera en 1971, después de haber perdido tres finales.

Viejos y nuevos valores

Desde el arranque, Juventud, la U de Quito, 2 de Mayo, Táchira, The Strongest y Alianza Lima recibirán 400.000 dólares. Si avanzan, la segunda ronda entrega 500.000 dólares más –ahí entra Liverpool– y la tercera aumenta el monto a 600.000 dólares, con la certeza de que quienes lleguen allí saben que después de eso tendrán como mínimo seis partidos más, ya sea en Libertadores o Sudamericana.

El gran salto económico llega en la fase de grupos, donde Nacional y Peñarol, más todos los demás clasificados, aseguran 3 millones de dólares sólo por estar, con el aditivo de que cada victoria –no importa dónde, si de local o visitante– suma además 330.000 dólares, por lo que un equipo de puntaje perfecto alcanzaría en el grupo 4.650.000 dólares más el bonus de octavos de final de 1.250.000 dólares. Si además ese club queda entre los mejores ocho, sumará 1.700.000 dólares más.

El premio crece nuevamente en semifinales, donde el boleto vale 2.300.000 dólares. Y traigan más valijas porque los que llegan a la final se llevan 7.000.000 de dólares, y ni hablemos del campeón, que tendrá un último ingreso de 24 millones de dólares. El campeón se podrá llevar una media de 40 millones de dólares si remata una buena campaña y el vice, aunque llegue arrastrándose con victorias por mínima, empates y penales, embolsará entre 15 y 20 millones, como para ir pensando en asegurar los presupuestos de las temporadas siguientes.