En el inicio de la décima fecha del Apertura 2026, dando inicio al último tercio del primer torneo de la temporada, Boston River derrotó por 4-1 a Wanderers en Florida y llegó a 11 puntos en la parte media de la tabla, con 9 de esos 11 puntos obtenidos en los últimos cuatro partidos desde el retorno de Ithurralde. Fue una gran victoria del sastre que, sin embargo, perdió en mitad del partido y para los próximos al duraznense Fredy Martínez, figura esencial en esta recuperación rojiverde, por una luxación de clavícula, lo que ya lo deja fuera del debut en grupos de la Copa Sudamericana, el martes en el Morumbí ante San Pablo.
El vértigo de las áreas y el primer zarpazo
El partido amaneció a todo ritmo en el Campeones Olímpicos de Florida, marcado por un factor diferencial que suele ser el termómetro de estos encuentros: la contundencia. Lo que erró uno, lo mandó a guardar el otro, sin escalas ni medias tintas. La primera fue para la visita, aunque no hay locales porque Boston también hace los 100 kilómetros desde Montevideo para jugar en el estadio floridense, a través de José Alberti, quien, tras girar en el área con la maña del que sabe, sacó un remate que se fue ancho cuando el destino de red parecía inevitable. Pero el fútbol no sabe de merecimientos sino de concreciones, y la respuesta del sastre a los cuatro minutos fue letal. Una gran corrida por derecha del tararirense Leandro Suhr terminó en un desborde punzante y un pase hacia atrás para que Yair González, tras dominar la globa, sacara un zapatazo de derecha (spoiler: el segundo del argentino fue un terrible zurdazo) que dejó sin asunto al arquero Agustín Buffa.
El palo, la roja y la fragilidad bohemia
Con el marcador a favor, el trámite se volvió un terreno de ataques que superaban con holgura a las defensas, convirtiendo al medio en una aduana de libre paso. El empate bohemio se ahogó en un grito contenido cuando un tiro de Mateo Levato reventó el palo. De allí en adelante, los dirigidos por Mathías Corujo manejaron el cuero y las intenciones, pero carecieron del golpe de gracia y exhibieron grietas peligrosas en una última línea fácil de quebrar a velocidad. Esa fragilidad defensiva derivó en la expulsión del arachán Nicolás Olivera a los 37 minutos, quien vio la segunda amarilla tras una estocada del rival sobre el tararirense Leandro Suhr cerca de la tribuna Amado Fleitas, dejando a su equipo en inferioridad numérica. Sobre el cierre del primer capítulo, la jerarquía de Jonathan Urretaviscaya frotó la lámpara con un centro medido para Fabricio Formiliano, pero se encontró con la figura de Bruno Antúnez, quien volando de palo a palo, logró desactivar la bomba antes de marchar a los vestuarios de la calle Gallinal.
Réplicas feroces y el doblete del sastre
La segunda parte amaneció bajo la misma premisa: un Wanderers herido que casi encuentra el empate a los 4 minutos, pero que se desarmó ante la verticalidad de Boston River. En una transición feroz por izquierda, el de Joaquín Suárez, Franco Pérez, ganó la línea de fondo y envió un centro que el argentino Alexander González transformó en gol con un sutil saltito hacia adelante. A pesar del influjo del Rayo Urretaviscaya, el bohemio sufrió tres contras terribles que no terminaron en goleada histórica únicamente por la resistencia del floridense de Mendoza Chico Agustín Buffa.
El descuento llegó de forma impensada cuando Antúnez cometió un error al soltar el útil con la mano; el regalo lo capturó el también floridense Facundo Lavandeira, quien de Mendoza Chico sacó un balinazo al ángulo para el 1-2. La incertidumbre duró poco. Jairo O’Neill, que saltó a la cancha por el lesionado Freddy Martínez —figura de estirpe determinante en este 2026—, trepó por la banda y sirvió un pase para Francisco Bonfiglio. El ingresado pivoteó como un salonista, roló sobre su eje y de media vuelta puso el 3-1. La persiana la bajó nuevamente Yair González tras una jugada iniciada por Franco Pérez, sellando su doblete con un zurdazo seco, que confirma que el equipo de Ignacio Ithurralde viene recuperando de buena manera su paso.