En la Champions League, un día después de la semifinal con más goles en la historia del torneo, Atlético Madrid y Arsenal no se superaron en la capital española. Fue empate 1-1 y, aunque sea una obviedad, todo quedó abierto para la revancha.
Tan flojo fue el partido comparado con PSG-Bayern Múnich que los dos goles fueron de penal y ambos pitados con el apoyo del VAR. En el primer tiempo los que se pusieron adelante fueron los ingleses, minutos antes de irse al descanso. El sueco Viktor Gyökeres pateó con mucha violencia, derechazo cruzado que adivinó Jan Oblak, pero de tanta potencia que llevaba ni siquiera la tocó.
En el segundo tiempo el Atleti empezó mejor, con el argentino Julián Álvarez como estandarte. Él, el francés Antoine Griezmann, el argentino Giuliano Simeone y un participativo Llorente fueron poniendo al equipo inglés contra las cuerdas. Hasta que, antes de que se cumpliera el cuarto de hora inicial del complemento, fue el penal a favor de los colchoneros, que el propio Álvarez convirtió.
Estando 1-1 fue el Atlético quien generó más chances de gol, y si no quebró el trámite a su favor, fue porque le faltó puntería. La más clara fue un tiro en el palo de Griezmann.
En el cierre hubo otro penal, pero esta vez el VAR intervino para deslegitimar el pitazo del árbitro. Pudo ser el segundo tiro desde los 11 pasos para el Arsenal. Ahora todo se definirá en el Emirates, donde uno de los dos dará el último paso rumbo a la final.