Nacional perdió en Lima 4-2 ante Universitario, en un partido complejo y con muchas situaciones de controversia, y ese resultado hizo que todos los participantes del grupo quedaran igualados en 4 puntos a falta de una rueda y 9 puntos por jugar: Nacional, Universitario, Tolima y Coquimbo están todos iguales. A los tricolores les quedan dos partidos en casa y una salida a Colombia, a Ibagué, para jugar ante Tolima. No fue un buen partido de los tricolores, pero el accidente de la expulsión sin dudas modificó la contienda.
En la lona
Universitario estaba en la lona, pero a pesar de ello el coloso de Ate tenía muchísima gente en las tribunas y entonces la crema empezó con todo el partido, cargando sobre el arco del panameño Luis Mejía o intentándolo. En los minutos iniciales hubo una acción clarísima de gol de los peruanos que fue motivada por un muy mal pase. Ese pase de Camilo Cándido hacia el centro del área, con el equipo saliendo y el cuerpo a contramano, fue un regalo que, en el clima de ebullición de Lima, pudo ser el mazazo definitivo; solo la estirpe de Sebastián Coates, que leyó el incendio antes de que se propagara, evitó que la noche se transformara en un calvario prematuro para el tricolor (después sí lo sería).
Empezó muy físico el partido, como si para los peruanos poner fuerza fuera el certificado que la tribuna precisaba acerca de su entrega, mientras Nacional trataba de hacerse con la pelota, pero no lograba buenas combinaciones que le permitieran ofender. El trámite se volvió más denso que un 192 a las ocho de la mañana, con un apretuje como escenario donde el útil no rodaba con limpieza y las intenciones de los de Jorge Bava morían en tres cuartos de cancha, víctimas de una imprecisión que parecía contagiada por el apuro del antagonista.
A los 11 minutos de juego, cuando la pelota estaba en el área de Nacional y había existido un agarrón mutuo entre futbolistas de ambos equipos, el VAR llamó al juez y, mientras todos sugerían que era por un posible penal para Universitario, la acción que se revisaba era en la otra área: una mano de un futbolista de Universitario que fue confirmada por el árbitro de cancha y que terminó en la ejecución del penal por parte del sanducero Maxi Gómez, que lo hizo de muy buena manera y puso a los tricolores 1-0.
Se da vuelta la taba
El juego siguió siendo muy desprolijo, aunque, con la ventaja de los tricolores, el equipo uruguayo trataba de administrar la tenencia de la pelota y procurar generar algunas acciones de ofensiva, fundamentalmente a través de los pivoteos de Gómez que habilitaban la llegada de frente de algunos compañeros. Sin embargo, se mantuvo la situación de poca conexión efectiva y, salvo en una pared con Tomás Verón Lupi, en donde el argentino estuvo a punto de anotar el segundo, no hubo situaciones de acierto ofensivo.
A los 32, una pelota que robó Gómez en el círculo central agarró carrera, puso la carnicería para adelante en bajada y, cuando parecía que al entrar al área convertiría el segundo, no pudo con el golero Vargas, que hizo la de Dios y salvó con el pecho.
Pero un minuto después todo pasó de una posible gran alegría a una posible gran frustración, porque el chuiense Lucas Rodríguez recibió su segunda tarjeta amarilla y vio la roja, dejando a Nacional con un futbolista menos ante un rival muy necesitado. Eso le dio una vida extra a un Universitario que, hasta ese momento, parecía entregado a su propia impericia; ahora, con el hombre de más, el estadio volvió a rugir y el libreto de Bava se llenó de borrones para lo que restaba de la noche. Fue un acto casi mecánico, acción y consecuencia, porque enseguida empató Universitario.
Como para abrevar en lo inexplicable, Fara, el futbolista que podía haber sido expulsado minutos antes cuando entró en plancha contra Nicolás Rodríguez y el VAR ni siquiera revisó la situación, empató el partido a los 40: después de una enorme atajada de Mejía y una gran salvada de Coates que terminó mandando la pelota al córner, desde el tiro de esquina llegó la pelota pasada y Fara metió el remate al ángulo para poner el gol del empate de Universitario.
Otra vuelta más
El descanso no sirvió de bálsamo para los de Bava, sino que terminó de madurar la convicción de un Universitario que se sabía con el viento a favor. Mientras el tricolor todavía masticaba la rabia de la expulsión y el empate injusto, los locales salieron a morder el terreno con voracidad. Ese segundo gol, apenas movieron del centro, fue una puñalada a la planificación táctica: en un parpadeo, la ventaja inicial se transformó en una cuesta arriba empinada, dejando a Nacional a merced de su propio nerviosismo y de un rival que, con el 2-1, encontró la calma que no había tenido en toda la noche.
Fue una fotografía del desconcierto: la pelota viajó llovida sobre el segundo palo, con esa parsimonia que suele preceder a las catástrofes, encontrando la frente de Andy Polo ante la mirada estática de una zaga que ya no hacía pie. El esfuerzo de Mejía, que llegó a manotear el cuero en un acto reflejo, no tuvo el respaldo de sus compañeros en el rebote; el fusilamiento posterior fue apenas el trámite necesario para que el coloso de Ate se transformara en una caldera y Nacional terminara de desmoronarse en su propia orfandad defensiva.
El tricolor no se quedó. Fue un arranque de orgullo, una de esas respuestas anímicas que suelen aparecer cuando la táctica se quema y solo queda el peso de la camiseta. Nacional, lejos de amedrentarse por la inferioridad numérica y el marcador adverso, se plantó en campo ajeno con la prepotencia de su historia, adelantando las líneas y obligando a Universitario a retroceder contra su propio arco; era el bolso el que, herido en su amor propio, dictaba ahora las condiciones de un pleito que parecía escapársele entre los dedos.
Y así, jugándole ataque contra ataque, con uno menos y bastantes situaciones en contra, el bolso llegó al empate con un centro bombeado del Ojito Rodríguez que cabeceó, metiendo un gran doble ritmo, Gómez; Vargas se estiró y salvó en primera instancia, pero estaba Maxi Silvera —que había ingresado en el segundo tiempo junto con Agustín Dos Santos— para mandar la pelota al fondo de las redes: 2-2 y mucha emoción.
Pero habría más, bastante más, y a pesar de que en la pausa de hidratación Bava instó a sus dirigidos a llevarse los tres puntos haciendo correr la pelota hacia los flancos, mientras los peruanos se desesperaban, quien marcó el tercer gol fue Universitario, a través de un cabezazo de Lisandro Alzugaray después de un desborde por derecha y un centro mal cortado por Mejía, que dejó su rebote en la cabeza de Alzugaray, que la condujo hacia las redes.
Y otra vez Nacional, con uno menos y más de una hora de partido, buscó el empate, pero esta vez no apareció, y sí el cuarto gol peruano por parte de Carabalí —golazo— para, en los descuentos, cerrar el partido y dejar, a falta de una rueda y 9 puntos por jugar, a todos iguales. Esto es la Libertadores.
Detalles
Estadio: Monumental (Lima)
Árbitros: Carlos Benítez, Eduardo Cardozo y José Villagra (paraguayos)
Univeritario (4): Miguel Vargas, Caín Fara, Williams Riveros, Anderson Santamaría, Andy Polo, Martín Pérez (80’ Héctor Fértoli), Jorge Murrugara (65′ Jesús Castillo), Jairo Concha, José Carabalí, Alex Valera (80’ José Rivera) y Edison Flores (69′ Lisandro Alzugaray). Entrenador: Jorge Araújo.
Nacional (2): Luis Mejía; Nicolás Rodríguez (82´Emiliano Ancheta), Sebastián Coates, Agustín Rogel y Camilo Cándido; Luciano Boggio (85’ Pavel Núñez), Lucas Rodríguez, Nicolás Lodeiro (62′ Agustín Dos Santos), Baltasar Barcia (62′ Maximiliano Silvera) y Tomás Verón Lupi (82’ Rodrigo Martínez); Maximiliano Gómez. Entrenador: Jorge Bava.
Goles: 13' Maximiliano Gómez (N), 40' Caín Fara (U), 46′ Alex Valera (U); 71' Maximiliano Silvera; 81' Lisandro Alzugaray (U); 90' José Carabalí (U).