La selección de Haití tuvo que modificar el diseño inicial de la camiseta que utilizará en la Copa del Mundo, torneo al que vuelve más de medio siglo después de su primera y única participación (en Alemania 1974).
La camiseta de Haití, que ya utilizó en un par de amistosos en suelo estadounidense, buscaba expresar la identidad nacional y el espíritu combativo a través de una ilustración de la histórica batalla de Vertières, que en 1803 tuvo una victoria revolucionaria decisiva para poner fin a la dominación francesa en Saint-Domingue y a la postre cimentar la proclamación de la independencia de Haití.
La camiseta, absolutamente discreta en su ilustración, con un individuo –el líder de la revolución haitiana, Jean Jacques Dessalines– en su costado inferior derecho, no podría ser acusada de ninguna manera de contener mensajes políticos. Imaginen que nos sacaran a nuestros héroes de una hipotética camiseta o a los libertadores que independizaron sus patrias por mensajes políticos, con la paradoja de que si esos heroes y heroinas no hubiesen pasado por la vida de esos pueblos, esas naciones no existirían y por tanto no participarían del evento mundial.
La FIFA rechazó estos elementos de la equipación haitiana, citando la parte del reglamento que prohíbe mensajes políticos. La marca colombiana Saeta, proveedora de los uniformes oficiales de la selección de Haití desde hace más de una década, confirmó que ya se realizaron los cambios pertinentes y que el nuevo diseño fue aprobado por la FIFA para la competencia oficial.
“El diseño presentado por Saeta pretendía ser un tributo a los hombres y mujeres que contribuyen cada día al futuro de Haití y no un mensaje político”, dijo en un comunicado la empresa de ropa deportiva. “La FIFA determinó que ciertos elementos visuales podían ser interpretados de otra manera bajo sus regulaciones de indumentaria y pidió que se modificaran. Aunque la interpretación difiere de nuestras intenciones, Saeta respetó el proceso e implementó los cambios exigidos”.
El diseño de la camiseta incluía, en la parte de adelante y abajo, cerca del límite con el short, una ilustración con un grupo de siluetas humanas que representan a los revolucionarios que lucharon por la independencia, mientras uno de ellos –presumiblemente Jean Jacques Dessalines– sostiene en alto la bandera haitiana. Con el rediseño, toda la ilustración en esa parte de la camiseta desaparece.
En su segunda participación histórica, Haití se prepara para jugar el mundial en el difícil grupo C, que comparte con Brasil, Marruecos y Escocia. Previo a su debut, jugó un amistoso en Fort Lauderdale ante Nueva Zelanda y goleó 4-0, pero días después jugó frente a Perú y perdió 2-1. En un país muy castigado social y económicamente, el mundial los llena de ilusión. “Sabemos que la gente puede tener una mala imagen de nuestro país, que tiene muchos problemas, pero el mundial le hará muy bien al país, a la gente y a mi familia” le dijo a AFP Jean-Ricner Bellegarde, mediocampista del Wolverhampton y figura de la selección haitiana.
