Nacional derrotó a Deportes Tolima 3-1 en el Gran Parque Central por la segunda fecha del grupo B de la Copa Libertadores de América, con la que todos y todas sueñan. Algunos y algunas lo hacen en esa desmedida pretensión de los sueños; otros y otras, como los grandes criollos, con la razón de lo empírico: aquello de saber cuánto realmente pesa la copa.
Nacional, que sabe de revanchas, ensayó la propia con su gente al mismo tiempo que peleó por su estirpe continental. Presionó como tal al equipo colombiano de Deportes Tolima, que supo replegarse. Los equipos jugaron con distintas ansiedades: Nacional, con la ansiedad de la grandeza y de lo sinuoso del último tiempo; Tolima, con la ansiedad de trascender.
Por eso la primera parte del partido, hasta la media hora –donde en las películas se supone que pasa algo–, la dominó el tricolor en su casa. Avisó de arranque nomás con un cabezazo de Agustín Rogel que hizo suspirar. También probó Sebastián Coates, que la bajó de pecho como si supiera y buscó el ángulo más lejano con cierto chanfle, pero sin destino de red. Luciano Boggio, que como siempre trilló toda la cancha, también se animó. Recién en los descuentos respondió Junior Hernández con un remate que sorprendió a Luis Mejía e hizo recordar que había vuelto.
Uno que peleó y peleó por su gol, y alcanzó su premio entrado el complemento fue Maxi Gómez. Un hechizo del Diente Nicolás López lo ubicó en el área, donde el sanducero sabe qué hacer: ante la salida desesperada de Neto Volpi, Gómez definió inspirado por un viento de gloria soplado por una multitud copera y puso el 1-0 que tanto necesitaba La Blanqueada.
Aquello inspiró del todo al Diente y a Maxi le despertó el vicio. Para todo, Nicolás Lodeiro fue el aliado que la gente quiere. Casi lo tuvo Coates de nuevo, por los aires, su verdadero hábitat, pero lo negó el palo, hasta la próxima. Fue en un rebote de Volpi, tras un tiro de Boggio, que López consiguió un centro al segundo palo para encontrar al zaguero dispuesto para festejar con su gente en el alambrado: fue el 2-0 de un gran partido de Nacional para revertir su realidad del Apertura.
Cristian Arrieta tuvo la más clara para la visita, algo que hubiera cambiado el devenir del juego, pero definió ancho con el borde externo luego de recibir de taco de Brayan Rovira. El entrenador Lucas González apeló a los cambios. En Nacional, Maxi Silvera volvió para ampliar la ventaja y consolidar la victoria.
El árbitro argentino Yael Falcón Pérez desestimó un penal que pidió Gómez en el área. Y, a la postre, de tiro libre, Rovira puso un golazo que valió en lo emocional y en la ventaja parcial de la visita. Dio hasta para “picarla” un poco, pero el Diente marcó el 3-1 definitivo del score cuando el reloj pisaba los 90 minutos, aunque no se trate de merecimientos. Nacional se pareció a sí mismo y derrotó a Deportes Tolima. Hizo los mandados.