El estadio Centenario fue testigo de un partido que, en otro momento, pudo ser el encuentro de la fecha. La actualidad de los dos, lejos de la pelea por el Apertura, puso puntos en disputa que pueden ser importantes en diciembre, cuando los equipos definen los objetivos del año. Un polémico arbitraje de Esteban Ostojich, con tres penales sancionados, marcó la noche en la que Nacional ganó 3-1.
Código penal
El primer tiempo terminó 1-1 porque Ostojich pitó dos penales dudosos; en ambas incidencias fue rodeado en un mar de protestas. En ningún otro momento de los 45 minutos iniciales hubo sensación de gol. El partido fue lento, mal jugado, ultra cortado, y el estilo de arbitraje lo hizo absolutamente tedioso.
El negriazul comenzó mejor, con Bentancourt con movilidad en zona ofensiva, complicando y asistiendo a los volantes que llegaron por las bandas. De todas formas, Liverpool no pudo transformar esas incidencias en situaciones de gol.
Nacional no pateó al arco. Jorge Bava puso un equipo muy centralizado, como todavía no había hecho en su gestión. No hubo juego por afuera. El amontonamiento de hombres en zona central facilitó el trabajo de la defensa rival y los pelotazos para jugar directo sobre Gómez o Pavel Núñez pocas veces encontraron resultados positivos.
El tricolor encontró oro cuando el pibe Núñez peleó una pelota junto a Santiago Laquidaín, el gurí cuerpeó y en el forcejeo el balón le pegó en la mano al zaguero negriazul, que nunca tuvo intención de tocar la pelota con el antebrazo, pero lo hizo. El juez, en principio, no advirtió la incidencia, pero alguien le avisó por el comunicador, se dio vuelta y marcó el punto blanco. Gómez remató notable y cambió por gol.
Minutos más tarde llegó el empate, con notable remate de Bentancourt. Esta vez Luis Mejía adivinó el palo, pero quedó lejos de alcanzarlo. Cuando ingresó Ezequiel Olivera al área, entre un mar de piernas de medias blancas, hubo una canilla que lo desestabilizó. El toque pareció de escasa intensidad, pero el jugador cayó y el árbitro cobró.
Otro cantar
Nacional volvió a mejorar en el segundo tiempo, tal cual había sucedido ante Deportes Tolima el martes por Copa Libertadores. Bava colocó a Camilo Cándido y Juan Cruz de los Santos, mientras que Baltasar Barcia pasó a la mitad de la cancha.
El bolso se paró varios metros más arriba y mejoró ofendiendo por las bandas. Rápidamente ajustó Gustavo Ferrín con el ingreso de Diego Romero y Liverpool pasó a línea de cinco defensores. En las modificaciones, quedó mejor conformado el tricolor.
El segundo de Nacional también fue de penal, convertido por Gómez. Nuevamente el VAR llamó a Ostojich, que cobró un contacto leve cuando Kevin Amaro despejó el balón; antes de darle de lleno a la pelota, tocó la pierna de Núñez y el árbitro lo consideró suficiente para pitar la pena máxima. Mantuvo el criterio en una noche donde no permitió contactos mínimos.
Más allá de las sanciones, el equipo de Bava en el segundo tiempo hizo méritos para ganarlo, jugó mejor y volcó el trámite sobre el arco de la Colombes. Incluso Liverpool se quedó con diez por la expulsión bien decretada de Martín Rabuñal cuando el entrenador estaba realizando cambios para ir por el empate.
Como el resultado solamente tenía diferencia de un gol, la incertidumbre reinaba en el Centenario y Mejía tuvo que actuar en un par de ocasiones para evitar la igualdad. En tiempo de descuentos, con una incidencia excepcional, Tomás Verón Lupi puso el tercero para sellar el resultado definitivo.