Montevideo City Torque goleó a Boston River por 4 a 1, con gran actuación de Franco Pizzichillo, que convirtió dos golazos para poner arriba a su equipo y determinar así el devenir del encuentro. A pesar de que al inicio estuvieron entre San Juan y Mendoza, entre estudio y precaución, a los diez minutos el equipo celeste, vestido para la ocasión del granate, se adueñó del juego. Primero fue Salomón Rodríguez, que probó al arquero Juan González. Como aviso, un tiro desde afuera del área, algo mordido. Para confirmar su presencia goleadora, un cabezazo a quemarropa en el área chica, que el arquero encontró.

Fue pisando los veinte minutos de juego cuando Torque también pudo estamparse en el marcador. La apertura del score estuvo a cargo de Pizzichillo y también el segundo gol, que aumentó la ventaja antes de cerrar el primer tiempo. El primero de Pizzichillo fue una obra del arte de estar presente en el juego. El futbolista vio adelantado al arquero Sastre y probó desde el medio de la cancha con certeza. El volante, que es un emblema del equipo ciudadano, lo festejó con su gente, que acompañó en el Estadio Charrúa.

El segundo gol también fue obra de la astucia. Pizzichillo recibió esta vez de Paulo Siles, el melense que también fue figura en la noche del viernes. Controló como los que saben y, ante la salida desesperada del portero, definió con sutileza al palo más lejano y por abajo, como dice el dicho que tiene que ser. Torque se implantó de esta manera y fue el gran ganador de la primera mitad. Boston, que mostró atributos para merecer otro tipo de justicia, tuvo que apelar a los cambios para encontrarle la vuelta al partido.

Ignacio Ithurralde probó con Franco Pérez y Agustín Amado, que suplantaron a Francisco Barrios y Marcelo Hornos. Había sido demasiado eficaz lo de su rival, dirigido por Marcelo Méndez. Se juntaron con Federico Da Fonte para intentar vulnerar un sólido mediocampo comandado por Siles y el goleador de la noche. Méndez probó con Diogo Guzmán y Sebastián Cáceres cuando el sastre creció en el juego. Juan Acosta empezó a trepar por un lado, incluso alcanzó a definir, pero sin la mejor suerte.

Gonzalo Montes contestó y pudo liquidarlo, pero su disparo se fue elevado a una tribuna histórica. Minutos después se encargaría de marcar el tercero tras habilitación de Salomón Rodríguez. Franco Pérez, que había ingresado, descontó para Boston, pero Luka Andrade convirtió el cuarto porque la noche era celeste como en un oxímoron.