Uruguay venció 3-0 a Venezuela en el partido que otorgaba un cupo al Mundial sub 17 que este año se desarrollará en Qatar. La selección uruguaya consiguió retornar al circuito mundial en una categoría que, a diferencia de la sub 20 –que hasta este año había estado en todos los mundiales de las últimas dos décadas–, vuelve tras 12 años y varios mundiales ausente.

Es muy importante para los futbolistas, y para las selecciones en general, competir con los mejores de sus pares en la competencia intercontinental, pero tal vez sea hasta trascendente y justo que estos futbolistas dirigidos por Ignacio González y Álvaro Fernández lo lograran, porque es un colectivo de gran potencial, integrado con jóvenes de enorme proyección.

La sub 17 cerró su participación en este Sudamericano de Paraguay con apenas un partido perdido –y mal perdido– ante Ecuador, dos victorias y dos empates. En casi todos los encuentros el equipo tuvo momentos de buen juego no solo en la belleza estética de sus desarrollos con la pelota, sino en la concepción integral de los movimientos colectivos: atacó de buena manera, pero también neutralizó de acuerdo con el sello de la escuela uruguaya. Pudieron haber ido por más, peleado el título, pero resultados propios y ajenos –tuvo libre la última fecha, cuando se decidieron los semifinalistas– hicieron que terminaran jugando por este cupo para el Mundial. Es un equipo interesante, con chiquilines que van camino al aprendizaje y el desarrollo de movimientos y evoluciones técnicas y colectivas que generan expectativa, y con la irrupción de algunos botijas que, si avanzan en su preparación y evolución, tal vez terminen siendo fijos en sus clubes y en la celeste absoluta.

Inútil sin experiencia

Estas especies de finales que no son premio consuelo –por la trascendencia de lo que, por lo menos, advertimos desde afuera– son para estos chiquilines la posibilidad de competir en un Mundial. Son contiendas con características especiales por la propia adolescencia de madurez que tienen los futbolistas y por la inexperiencia para afrontar esta coyuntura.

En el estadio de Ameliano la cosa se fue desenrollando sin tener un plano seguro que uno pudiese seguir, en un trámite que por momentos pareció contagiarse de la incertidumbre climática que obligó a postergar la jornada. Aun así, en los primeros 20 minutos fueron ligeramente superiores los uruguayos; si medimos en acciones de gol, la selección tuvo una chance muy concreta de ese magnífico prospecto de delantero que es Nicolás Scotti. El botija de la viola recibió una pelota cruzada, la bajó con el pecho y definió como debía, pero el golero venezolano tapó de manera espectacular y ahogó un grito que ya se sentía en el ambiente.

El juego vivo de los venezolanos, desprejuiciados y con engaño en ofensiva, se cruzó con la fortaleza colectiva y la conciencia táctica de los jóvenes uruguayos. Por chicos que sean, ya saben en qué radica una de las fortalezas estratégicas del fútbol celeste y, a pesar de sus libertades creativas, se mueven de manera coordinada y aprendida cuando es el rival el que tiene la pelota. Es ese barniz de colectivo que conoce los movimientos básicos y necesarios para jugar y defender en equipo, tratando de ocupar todos los espacios para neutralizar los ataques rivales, que también llegaron con peligro al área uruguaya. En ese equilibrio entre el orden y la inventiva fue fundamental que se encontraran los jóvenes más creativos de nuestra selección, Thiago Brizuela y Scotti, para tratar de llegar al arco rival y quebrar el cerrojo de la vinotinto.

El grito en la cornisa y la sentencia

Pasada la media hora, en el minuto 33, Alan Soares de Lima, con enorme creatividad por la izquierda, tejió una increíble telaraña haciendo equilibrio en la línea final. Como un equilibrista, ya llegando cerca del área chica definió; otra vez tapó el golero venezolano, pero ya no pudo con el rebote que capitalizó el de Boston River, Juan Gancheff, que puso un puntazo casi al lado de las redes para anotar el primer gol uruguayo. Soportar los ataques venezolanos durante los últimos diez minutos del primer tiempo fue fundamental para irse al vestuario con la victoria parcial. Ese temple permitió resolver un segundo tiempo de enorme calidad, en el que el equipo de Nacho González casi le pasó por encima al elenco caribeño, con un despliegue que borró cualquier duda relacionada con el cupo mundialista.

Hermoso segundo tiempo, con autoridad y dientes apretados. Con chiches y cierres tirándose a los pies, con la prodigación de los diez por delante de Machín yendo y viniendo, poniéndole el cuerpo a la celeste, aportando su creatividad en toda la cancha. Hermoso.

El segundo gol uruguayo fue una maravilla de Scotti. Tuvo absolutamente todo lo que debe tener la acción de un delantero: robó, controló de cabeza, se apoyó en su pecho y después definió por arriba del golero Angulo. Un golazo que, por su calidad, parecía sellar definitivamente la clasificación. Pero aún quedaría el tercero, otra maravilla del absolutamente desequilibrante Thiago Brizuela, a toda potencia. El creativo de Liverpool ganó, se metió en el área dejando por el camino a todo el mundo y definió con clase para poner el 3-0 definitivo.

Con la guinda bajo el brazo, Uruguay se instaló en el Mundial de Qatar, que se jugará en setiembre, confirmando que, cuando el talento individual se abraza al sacrificio colectivo, la celeste es un equipo durísimo y admirable, tengan los jugadores la edad que tengan. Hermoso.

Detalles

Partido por el quinto cupo clasificatorio al Mundial sub 17 - Sudamericano sub 17
Estadio de Ameliano (Fortaleza del Pikysyry), Villeta, Paraguay.
Árbitros: Jairo Mayorga, Roberto Padilla, Iris Alarcón (Colombia).

Uruguay (3): Luis Machín (Nacional); Dahel Guedes (Peñarol), Gabriel da Silva (Peñarol), Lautaro Muñiz (Nacional), Dante Rodella (Nacional); Facundo Rodríguez (Torque) (84' Facundo Martínez, Juventud), Bruno Bueno (Nacional), Thiago Brizuela (Liverpool) (74' Pablo Barreiro, Peñarol); Nicolás Scotti (Defensor Sporting) (74' Ramiro García, Peñarol), Juan Pablo Gancheff (Boston River) (46' Thiago Mora, Peñarol), Alan Soares de Lima (Defensor Sporting) (90' Ezequiel Fernández, Nacional). DT: Ignacio González.

Venezuela (0): Sebastián Angulo; Andrew Rasquin (46' Diego López), Alessandro Boada, Ángel Mota, Ángel López; Marco Riera (72' Kevin Guzmán), Jesús Barrios (46' Piero García); Andy Saavedra, Román Lozada (64' Junior Araujo), José Gamboa (81' Luis Flores), Santiago Sánchez. DT: Jhonny Ferreira.

Goles: 34' Juan Pablo Gancheff (U), 72' Nicolás Scotti (U), 74' Thiago Brizuela (U).