¿Puede catalogarse como partidazo de Juventud un empate? Sí puede, y aunque parezca sorpresa para observadores y especialistas, no lo es para la diaria, que desde febrero viene viendo en el humilde equipo de Las Piedras a un conjunto que da todo y que lo hace dando cara en todas partes, aun cuando parezca que no puede, que no concreta o que lo superan en el marcador.
El equipo de Sergio Chapita Blanco empató 2-2 con Atlético Mineiro, que debe tener un presupuesto 20 o más veces superior al de los de Las Piedras, y que además, a los 31 minutos del segundo tiempo, iba ganando 2-0. Pero Juventud, desde el minuto 1 hasta el 100 —contando que se deben haber jugado casi 50 minutos en cada tiempo—, estuvo buscando superar a sus grandísimos rivales y ganarles. No sé si Blanco les dijo “están jugando a lo grande o como un grande”, pero lo cierto es que Juventud ha sido un gran equipo en este semestre de competencia internacional y casi seguro llegará a su último partido del grupo con posibilidades ciertas de pelear la clasificación. Los próximos encuentros de los pedrenses serán de visita: ante Academia Puerto Cabello el 21 de mayo y frente a Cienciano, en la altura de Cusco, el 27 de este mes.
Siempre
Juventud hizo un partidazo en la primera parte, pero aun así, contando con ataques peligrosos de gol y dominando al elenco brasileño, se fue al vestuario perdiendo 1-0. La injusticia se consumó cuando mejor estaba el equipo pedrense, cuando un córner a favor del equipo brasileño encontró un despeje de Sebastián Sosa con los puños, pero el cuero le cayó a Alan Minda, que tocó por arriba del arquero desde la medialuna: gran definición. En esa misma instancia, a los 36, hubo un manotazo en la cara a Facundo Pérez antes de que la pelota estuviera en juego; el hecho no fue percibido por el juez y el infractor no recibió tarjeta alguna.
Antes y después, el equipo de Chapita Blanco pudo haber llegado al gol. Primero casi lo consigue Alejo Cruz, de volea, tras un centro de Roldán y una buena incursión en ataque de Juan Martín Boselli, titular por primera vez en la temporada en juegos internacionales. A los 12 minutos recuperó ante Lodi, descargó para Roldán, este para Cruz y Everson tuvo su primera gran intervención. En el rebote, Boselli sacó el centro para Leonel Roldán y el argentino tiró un taco exquisito y necesario que pasó muy cerca del palo izquierdo del internacional golero brasileño.
A todo y por todo
En el comienzo del complemento, el equipo de Las Piedras sitió en su área al de Belo Horizonte. Llovieron varios centros y tiros de esquina, aunque no encontraron destino de red, buscando siempre la pelota abierta a las bandas, fundamentalmente con la dupla de Cruz apoyado por Rabino. Sin embargo, la jugada más clara de todas ocurrió en la cabecera que da a la Ámsterdam: una carrera impresionante de Cassierra que terminó en un mano a mano donde Sosa salvó la caída de su valla.
Juventud insistió con tesón creciente, aproximándose una y otra vez a la valla defendida por Everson. Al llegar la pausa de hidratación, justo después de que le sacaran del buche el empate a Fernando Mimbacas, el DT reunió a sus jugadores —entre quienes ya figuraban la Joyita Pablo Lago y Ramiro Peralta— y les sentenció: “están jugando como grandes”. Y no mentía. El conjunto albiazul arremetía de cara a la Colombes sin reparar en la jerarquía ni en el libreto del elenco brasileño que, salvo aquella incursión solitaria de Cassierra, no había vuelto a arrimarse al arco de Sebastián Sosa.
La media hora de juego trajo consigo un golpe de realidad: tras un córner que nunca debió existir —pues en la gestación de la jugada medió una falta clara en la mitad de la cancha— llegó el segundo tanto del Mineiro mediante un cabezazo limpio de Vitor Hugo. Parecía cerrarse la puerta de la ilusión, pero apenas sacaron del medio, Lago puso el pie en la hendija y de inmediato descontó para el equipo de Las Piedras. Fue un centro-pase de Cruz que el jovencito Lago cambió por gol en atropellada.
Tras el descuento, Chapita Blanco —que ya había dado ingreso al paraguayo Marcelo Pérez y a Rodrigo Chagas— movió el tablero una vez más y mandó a la cancha a Sebastián Guerrero para sumar peso en el área contraria. Todo Juventud se volcó sobre el terreno del Mineiro, que quedó absolutamente sitiado contra su propio arco.
Y fue así que, en el minuto 87, después de buscar y buscar por todos los bolsillos, apareció el vuelto de Chagas para meter un centro medido para el paragua Pérez que, como buen guaraní —tereré y cabezazo—, se elevó y le metió un testazo justo y direccionado para cambiarle el palo al brasileño y colocar el 2-2 definitivo.
Después del empate, Juventud fue y fue, a lo grande, para quedarse con el triunfo. No pudo, pero lo que sí pudo fue quedar como un grande; no como Nacional o Peñarol, sino como un equipo que juega en grande, y eso a veces vale más que un gol o una victoria.
Detalles
Estadio: Centenario
Árbitros: Leandro Rey Hilfer, Gabriel Chade y Sebastián Raineri (argentinos).
Juventud (2): Sebastián Sosa; David Morosini (73′ Rodrigo Chagas), Patricio Pernicone, Emmanuel Más, Renzo Rabino; Emanuel Cecchini (79′ Sebastián Guerrero), Leonel Roldán, Facundo Pérez (56′ Ramiro Peralta); Juan Boselli (56′ Pablo Lago), Alejo Cruz y Fernando Mimbacas (73′ Marcelo Pérez). Entrenador: Sergio Blanco.
Atl. Mineiro (2): Everson; Ruan, Lyanco, Vitor Hugo, Natanael, Alan Franco, Renan Lodi; Maycon (46′ Tomás Pérez), Bernard (46′ Gustavo Scarpa), Alan Minda (64′ Dudu) y Matías Cassiera (64′ Reinier). Entrenador: Eduardo Domínguez.
Goles: 37′ Alan Minda (AM); 76′ Vitor Hugo (AM); 77′ Pablo Lago (J); 87′ Marcelo Pérez (J).