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Deporte Ciclismo
Thomas Silva, del equipo XDS Astana, celebra al cruzar la línea de meta en la segunda etapa del Giro de Italia, entre Burgas y Veliko Tarnovo, en Bulgaria, el 9 de mayo. · Foto: Luca Bettini, AFP

Thomas Silva, del equipo XDS Astana, celebra al cruzar la línea de meta en la segunda etapa del Giro de Italia, entre Burgas y Veliko Tarnovo, en Bulgaria, el 9 de mayo.

Foto: Luca Bettini, AFP

Thomas Silva cerró un Giro histórico

El fernandino de 24 años escribió su nombre en letras doradas en la historia del ciclismo nacional al convertirse en el primer uruguayo en ganar una etapa del Giro de Italia y vestir la mítica maglia rosa

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Todos los libros que se han escrito sobre ciclismo en Uruguay necesitan un tomo más. Y no es uno cualquiera, sino el más pesado, el más grande y glorioso, el que contiene lo que nunca antes se había visto en nuestro país. Thomas Silva en el Giro de Italia es lo máximo para el ciclismo profesional uruguayo.

Hubo un día que cambió todo. 9 de mayo en Bulgaria, segunda etapa de la corsa rosa. 221 kilómetros entre dos ciudades que, de repente, nunca habíamos escuchado en la vida, Burgas y Veliko Tarnovo. Parecía una etapa de transición, pero pasaron cosas. Thomas Silva, la nueva incorporación del Astana, aprovechó para esprintar en un final sin velocistas puros. Ya era el primer ciclista uruguayo en correr un Giro; desde ese embalaje pasó a ser el primero en ganar una etapa y el primero en vestirse con la malla rosa de líder.

“Es lo máximo”, dijo el uruguayo ese día. Y lo fue. Pero no quedó ahí, porque al día siguiente defendió muy bien ese liderato, por lo que cerró los tres días en suelo búlgaro como el mejor de la general.

Siempre protagonista

El rosa se fue un día y volvió el celeste del Astana. Lo que no se perdió en las tres semanas fue el protagonismo del uruguayo. Había dicho en la previa que, sobre todo en las dos semanas de arranque, tenía varias etapas marcadas en rojo para intentar ganarlas. Y lo intentó.

En la quinta etapa, un día en el que llovió, hizo frío y hasta soportó la caída de granizo, Silva metió una escapada heroica de 180 kilómetros y llegó tercero, al podio. No fue el único, porque volvió a repetir el tercer lugar en la etapa 12, entre Imperia y Novi Ligure. A lo largo de las tres semanas, Silva acumuló cinco top 10, porque a las tres mencionadas hay que sumar un cuarto puesto en la etapa 8 –ese día el uruguayo corrió para su compañero de equipo y de escapada, Christian Scaroni, quien en la segunda etapa, la que ganó el uruguayo, fue quien lo lanzó a la victoria; Scaroni sufrió subiendo el Monte Grande di Viggiano (6,6 km al 9,1% de desnivel) y eso relegó al uruguayo de los escapados que definieron el 1-2– y un sexto lugar en la etapa 18, donde ahí sí embaló con los mejores.

A propósitos de los sprinters, el uruguayo terminó en el podio de la clasificación por puntos, superado por Paul Magnier (Soudal) y Jonathan Milan (Lidl-Trek). Esta también es otra perla de la actuación formidable.

En balance, Silva terminó el Giro en el puesto 65 a 3:35:10 del ganador, el inmenso Jonas Vingegaard (Visma). En la última etapa del domingo 31 de mayo, en Roma, el uruguayo hizo muy buena carrera y cerró en el puesto 20.