Brasil, sin mostrar demasiado jogo bonito, volvió a quedarse con el primer lugar de su grupo mundialista, registro que el scratch mantiene sin interrupción desde el Mundial de España 82. Con dos goles de Vinícius Júnior en el primer tiempo, y otro de Mateus Cunha en el segundo, el equipo que dirige Carlo Ancelotti goleó sin despeinarse a una Escocia que dio muchas facilidades en defensa y nunca supo cómo generar peligro en ataque.
Escocia quedó tercero, con los 3 puntos que obtuvo en el triunfo ante Haití en la primera fecha y con un saldo de goles de -3, por lo que queda como uno de los terceros a los que podría superar Uruguay en caso de empatar con España.
Para completar la fiesta brasileña, con el partido ya 3-0, Ancelotti puso a Neymar para jugar los últimos 15, y el Hard Rock Stadium de Miami, colmado por la hinchada verdeamarela, se vino abajo. El crack de 34 años volvió a vestir la camiseta de Brasil de manera oficial por primera vez desde octubre de 2023, cuando en aquel recordado partido que ganó Uruguay en el Centenario se rompió los ligamentos cruzados.
En Atlanta, la noche fue más dramática y las alegrías más repartidas, aunque fue Marruecos el que terminó celebrando un triunfo ajustado, con dos goles en los últimos minutos, ante una selección haitiana que dio pelea hasta el final. Los africanos quedaron igualados con Brasil en puntos, pero con peor saldo de goles, por lo que deben conformarse con el segundo lugar del grupo, posición que habrían ocupado aun perdiendo.
La alegría brasileña
Brasil empezó a ganarle a Escocia poco después de los 5 minutos, casi sin proponérselo. Un defensor escocés salió jugando dentro del área con demasiada tranquilidad y parsimonia, y el jovencito Rayan (19 años), que se quedó con el puesto de extremo derecho en el equipo de Ancelotti, presionó para pellizcar la pelota, que le quedó a Vini y este con un simple movimiento se sacó al arquero y definió con el arco libre. Demasiadas facilidades para un Brasil al que le sobra talento individual, aunque todavía no se ensambla en un equipo potente ni fluido.
Escocia le regaló otro gol casi idéntico a Vinícius pocos minutos después, pero el VAR se apiadó y llamó para que se revisara una posible falta sobre el defensor escocés, que la perdía en la puerta del área. La falta fue imperceptible, pero tanto el llamado del VAR como la decisión del árbitro mexicano César Ramos, que la concedió, fue una extraña excepción a lo que viene siendo una actuación más bien discreta y pragmática del VAR y del arbitraje en el Mundial. De todos modos, Vini hizo otro antes del entretiempo tras conectar de cabeza un centro de Mateus Cunha en el que el arquero salió muy mal.
El partido ya parecía sentenciado al inicio del segundo tiempo, aunque Brasil no ponía el pie en el acelerador y le cedía la pelota a Escocia, que no sabía muy bien qué hacer con ella. El tercero de Brasil llegó a los 15 del segundo tiempo, con una jugada que armó Bruno Guimarães para que definiera Cunha y dejara de sobra el resto del partido, salvo por el festejado ingreso de Neymar a los 75.
La algarabía haitiana
Haití, ya eliminado después de perder sus dos primeros partidos, había sugerido, de todos modos, algunas cosas interesantes y en este cierre del grupo, ya sin presión alguna, las explotó al máximo. Los caribeños jugaron un partidazo y sorprendieron a Marruecos, que tuvo que remar hasta el final para conseguir los tres puntos.
Haití empezó ganando con un gol que quedará en la historia del país por ser el primero en un mundial, aunque finalmente el registro oficial lo anotó como gol en contra del arquero marroquí, Bono. Fue un golazo, producto de un gran desborde por la derecha del lateral Jean-Kévin Duverne, que tiró un centro venenoso al área chica que el arquero no pudo sacar y que, cuando iba a definir de taco Lenny Joseph, la tocó y rebotó en Bono antes de entrar. La euforia en la tribuna haitiana era enorme.
Se armó un partidazo. Marruecos, con todo el potencial ofensivo que había mostrado antes, le llegó por todos lados a Haití, pero le costaba meterla. Tuvo cuatro o cinco muy claras, pero empató ya sobre el final del primer tiempo, por intermedio de Achraf Hakimi, el capitán, un jugador que ya se ubica como uno de los más destacados de este Mundial. Porque después Haití volvió a ponerse en ventaja con otro golazo –Wilson Isidor la clavó al ángulo desde fuera del área– y Marruecos volvió a empatar, con Hakimi como asistidor, que llegó hasta el fondo y se la jugó atrás a Ismael Saibari, otro destacado del equipo, que llegó a su tercer gol en el torneo, todos ellos de alta factura.
Marruecos cerró la victoria ya sobre el final, con el ingresado desde el banco Soufiane Rahimi, que la encontró suelta dentro del área para mandarla al fondo de la red, y otro gol en las últimas de Gessime Yassine.
