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Malik Tillman de Estados Unidos y Aiden O'Neill de Australia durante el partido del Grupo D de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Estados Unidos y Australia en el Estadio de Seattle el 19 de junio de 2026 en Seattle, Washington. 
Foto: Jamie Squire, Getty Images, AFP

Malik Tillman de Estados Unidos y Aiden O'Neill de Australia durante el partido del Grupo D de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Estados Unidos y Australia en el Estadio de Seattle el 19 de junio de 2026 en Seattle, Washington. Foto: Jamie Squire, Getty Images, AFP

Estados Unidos sigue adelante con buen fútbol

El conjunto norteamericano derrotó a Australia 2-0 y uno de los cupos clasificatorios ya es suyo.

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Estados Unidos, con un gran primer tiempo, venció a Australia 2-0, mantuvo su puntaje perfecto y consiguió anticipadamente, en el desarrollo parcial del grupo D, su clasificación a la próxima fase. Los seis puntos obtenidos en las dos presentaciones le alcanzan seguro para avanzar, con grandes posibilidades además de ser primero.

Otra vez un gran comienzo de partido, otra vez Estados Unidos con un protagonismo ofensivo natural y no forzado, que hizo que, después de diez minutos de buena paridad, de intercambio de ataques y de situaciones de peligro en las áreas —pero fundamentalmente en la australiana—, llegara el primer gol del equipo de Mauricio Pochettino. Fue a través de un desborde largo, profundo e incisivo de Folarin Balogun por izquierda, que metió el centro para el ingreso marcado de Ricardo Pepi; sin embargo, terminó en autogol del australiano Cameron Burgess, que no hizo más que procurar limpiar la pelota ante la entrada del delantero estadounidense. No tuvo ni la técnica ni la idoneidad como para colocar su pie de forma tal que la pelota fuera lejos y hacia otro lado, y fue cerca y hacia las redes. Así fue el primer gol de Estados Unidos que, inmediatamente después de ponerse en ventaja y más allá de un sacudón del ataque australiano, volvió a colocarse absolutamente sobre el área de Mathew Ryan.

Es interesante advertir la persistencia ofensiva del equipo del argentino Pochettino, cargando en campo contrario con casi todos sus futbolistas y con un lindo toque de inocencia que retoma los valores primeros de los desarrollos iniciales y definitivos del fútbol. Se hizo tan rápido el partido que algunos espectadores —y quien escribe se incluye— se vieron sorprendidos cuando llegó el momento de la pausa de hidratación publicitaria. Había pasado ya medio tiempo y parecía que recién había comenzado el juego, debido al aluvión de ataques estadounidenses y a la buena respuesta de los australianos.

Tras la pausa, Estados Unidos alivianó ligeramente su ritmo, aunque siguió cargando con seis y siete hombres contra el arco de enfrente, mientras que Australia también hizo algún ajuste, abroquelándose y quedando con un equipo muy cortito, donde en defensa estaban, casi pegados, los diez futbolistas compañeros de Mathew Ryan, el arquero que ordenaba próximo a sus tres caños.

Se fue acercando el final de la primera parte. El equipo local consiguió redoblar la diferencia con un gol de Alex Freeman, quien tomó un rebote después de un poderoso remate desde afuera del área y cabeceó en el área chica. En primera instancia, el gol había quedado invalidado por posición adelantada de Folarin Balogun, que pareció también ir hacia la pelota; pero luego el árbitro central hizo saber que era válida la posición con la que se había anotado el gol. Por tanto, terminaron yéndose a los vestuarios con una justa diferencia de dos goles a favor de Estados Unidos.

Ya en la segunda parte el ritmo bajó, pero el guion del juego siguió siendo el mismo, con una predominancia clara y absoluta de los estadounidenses que, con el crédito de los dos goles de ventaja, pero fundamentalmente de la superioridad en el juego, administraron los cuarenta y cinco minutos siguientes para cerrar la segura clasificación con seis puntos.

En el último cuarto de hora apretó Australia buscando el gol y desnudó que la retaguardia estadounidense no es perfecta y que, frente a ofensivas repetidas, no siempre logra prestaciones tan óptimas como las de su delantera. Es un equipo para seguir viendo e interpretando sus señales cuando las instancias sean más exigentes, pero ya, de seguro —aunque más no sea en esta fase de grupos—, se lo puede calificar como una de las oncenas interesantes que ha rescatado la competencia.