Aguada cumplió ante su gente y metió un triunfo necesario para volver a estar a tiro en una serie donde venía siendo muy superado. La llave que es al mejor de siete sigue teniendo a Peñarol en ventaja, pero ahora 2-1. Continuará el martes en el Antel Arena con el rojiverde crecido desde el juego.
El locatario disfrutó de la mejor defensa de las finales, custodió mejor el rebote en el aro propio y disfrutó de un partido bestial de Luis Santos, el mejor de la noche. Peñarol estuvo lejos del rendimiento mostrado, pese a que en el cierre peleó el partido con más empuje que básquetbol.
Para vestir Santos
La ovación más grande en la presentación del plantel de Aguada fue para Luis Santos, el jugador que estaba en el debe por su producción en ambos sectores de la cancha durante los dos partidos disputados hasta el momento. El dominicano entró e influyó de acuerdo con su potencial, fue clave en la toma de rebotes en aro propio y, además, dañó ofensivamente desde los posteos y las caídas tras jugar el pick and roll.
Defensivamente fue agresivo cuando pusieron cortinas directas para jugarle a él. Pese a sus limitantes físicas para contener esas situaciones, estuvo activo. Con ese cambio, fluyó distinto todo el equipo, Peñarol se tuvo que cerrar con el centro y quedaron tiros abiertos aprovechados por actores secundarios: Joaquín Osimani, Federico Pereiras -de gran primer cuarto- y Joaquín Rodríguez metieron triples que dañaron.
Donald Sims, Santiago Vidal, Juan Santiso, que repartió juego para todos sus compañeros, y Jordan Williams continuaron rindiendo, sin necesidad de tener momentos de carga absoluta con el equipo como en partidos anteriores. El equipo de Leandro Taboada tuvo su mejor versión ofensiva y defensiva, permitieron solamente 33 puntos en un tiempo, cuando en seis de los ocho cuartos jugados en las finales le habían convertido más de 20 unidades.
Peñarol nunca se sintió cómodo, hubo chispazos de Norris Cole y Emiliano Serres, y poco más. Al brasileño Gabriel Jaú le pitaron tres faltas muy rápido, no todas fueron, y Skyler Hogan y Nicola Pomoli fueron bien controlados, perdiendo la confianza e incluso errando incidencias que suelen ser fáciles con su calidad.
En un ambiente donde se protestó todo y el arbitraje tuvo pasajes donde perdió la línea, el rojiverde se fue 46-33 arriba al descanso largo.
Trabajo de mantenimiento
Aguada suele ser un equipo ofensivo al que le sirven los tanteadores altos ya que es muy difícil que un rival emboque más, estrategia que con Peñarol no le venía resultando. Esta vez hizo negocio bajando el goleo, nuevamente, en el tercer cuarto. El trámite fue reñido, de muchas faltas; de hecho, Serres, Jaú y Pomoli llegaron a las cuatro infracciones en el carbonero.
Martín Rojas con tiros cortos y el brasileño Jau sumaron para el carbonero, mientras que el rojiverde no pudo fluir ni encontrar a Santos, pero lo llevó a tren controlado, pese a que su rival achicó la renta a un dígito.
La reacción de los de Leandro García Morales se dio en la primera mitad del último cuarto, cuando sostuvieron la mejoría defensiva y se desataron en ataque, con Cole y Jaú tirando del carro ofensivo. Llegaron a estar a cuatro y tuvieron un par de posesiones que fallaron para seguir achicando.
En el momento cumbre hubo una volcada de Santos y siete puntos al hilo de Sims para rescatar al rojiverde en el único pasaje donde el triunfo pudo correr riesgo. En el cierre el carbonero volvió a empujar, incluso se puso a cuatro, pero careció de juego, y el dueño de casa lo liquidó con un gol y falta de Santos, que coronó una noche soñada para el festejo de su gente.
