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Deporte Ciclismo
Florencia Revetria. Foto: FCU

Florencia Revetria. Foto: FCU

Florencia Revetria, lista para los Odesur: “El 95% es mente”

Con apenas 19 años, la ciclista del Armonía ya suma un bronce panamericano y una etapa reina en la Vuelta de San Juan; tras ganar la Prueba de la Amistad como último ajuste, se prepara para representar a Uruguay.

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Florencia Revetria llegó con la campera olímpica de Uruguay puesta, la misma que en pocas semanas la va a acompañar a Rafaela, Argentina, donde del 14 al 23 de setiembre competirá en el marco de los Juegos Odesur 2026, que en realidad van del 12 al 26 y tienen como epicentro Santa Fe. Tiene 19 años y los gestos de quien sabe lo que pesa una tarde entera arriba de la bicicleta.

Se presenta con voz suave de joven del interior y dice que la preparación viene siendo “muy buena” y que está “ansiosa de que llegue la fecha”. Enseguida ordena el calendario que trae en la cabeza: el 15 de setiembre correrá la contrarreloj, el 18 sigue la prueba en ruta. Detrás de esa ansiedad hay una rutina que no da tregua, aunque ella la cuenta sin apuro. Entrena todos los días junto con su entrenador, Carlos Ramírez, y a veces hace doble turno: gimnasio de mañana y bicicleta de tarde.

Nada de eso es improvisado. “Esto es toda una preparación. No es que diga, bueno, me levanté con ganas de hacer 100 kilómetros, lo voy a hacer. No. Todo lleva su porqué”. El palmarés de Florencia impone respeto: medalla de bronce panamericana en San Pablo 2024, etapa reina ganada en la Vuelta de San Juan de este año –“la que se subía”, aclara, con el orgullo intacto de quien recuerda el arco de llegada–, título nacional de contrarreloj y de ruta en sub 23. En 2024 también corrió en España, con el equipo UPV de Valencia, ganó fechas de la Copa España y llegó a liderar la competencia. Volvió antes de tiempo: “Por otros motivos”, dice sin abundar, aunque enseguida admite que sostener una carrera afuera “no es muy fácil” y que solventar los gastos “a veces se complica”. Volver a Europa, dice, es el objetivo para el futuro cercano.

Más allá de su consolidación, la historia con la bicicleta empezó de casualidad. Tenía 5 años cuando, junto con su hermano, vio una foto de Milton Wynants, último medallista olímpico de Uruguay. Impacto y curiosidad de niño mediante, descubrieron que su padre había corrido en su juventud. “Fue como toda una emoción”, recuerda. Pero el amor no fue lineal: a los 8 años se alejó de la bici y hasta los 12 no quiso saber más nada. Probó patín, natación, “muchas cosas”. La bicicleta, dice, “me volvió a llamar”.

Su consolidación

Hoy es, sin dudar, una deportista. “Arrancó como hobby. A mí me encanta disfrutar de la bicicleta, disfruto mucho de lo que hago, de entrenar. También me une mucho con mi familia. Entonces yo disfruto mucho y, bueno, ahora sí, me tomo todo más competitivo”.

Como toda joven que decide dedicarse al deporte, ese disfrute convive con sacrificios que enumera sin dramatismo: cumpleaños perdidos, salidas nocturnas que no existen, horarios de sueño que no se negocian. Pero insiste en que nunca estuvo sola en el camino. “Siempre tengo a alguien que me apoya”, dice. Y ahí aparece uno de los ejes más firmes de la charla, la idea de que el ciclismo, aunque premia individualmente, es un deporte profundamente colectivo. “Siempre, detrás de uno que levanta los brazos, hay un equipo que está dándolo todo para que eso pase”.

Ese sostén, dice, también se lo da la cabeza. Sobre la relación entre cuerpo y mente tiene una fórmula propia, la misma que repite cada vez que el cansancio pesa más de lo esperado: “Yo siempre digo que es un 95% mente y un 5% piernas. Si la mente no está bien, las piernas no van a estar bien, nada va a estar bien”.

La fortaleza también la ejercita puertas afuera del pelotón, cuando la charla se corre hacia un terreno que conoce de cerca: la desigualdad que atraviesa su disciplina. Del ciclismo femenino uruguayo dice que “está en decadencia” en cantidad de corredoras –de pelotones de 100 a apenas 20–, y que eso incide directamente cuando las competencias son más grandes o numerosas. Cuando corrió la Vuelta de San Juan, en Argentina, sintió en el pelotón una agresividad que no está acostumbrada a ver entre mujeres acá: “La primera impresión fue: ¿qué hago acá metida?”.

Bien ganado

En el marco de la preparación a los Odesur, Revetria comentó que su próximo paso era correr la Prueba de la Amistad en Flores, instancia que sería la última puesta a punto antes del viaje. Florencia comentó que era el momento ideal para “testear el motor, a ver qué tal está”.

Estuvo de vuelo: Revetria ganó la contrarreloj individual inicial con tiempo suficiente como para sostener el primer puesto de la clasificación general hasta el domingo. Segunda fue Nadia Leyes y tercera Luciana Wynants, todas, incluida Revetria, defensoras del Armonía de Fray Bentos.