Partidazo y victoria épica de Marruecos por penales ante Países Bajos. La selección africana hizo todo por el partido pero recién llegó la emoción a las redes en el minuto 91, empatando un partido que a esa altura no podía ir perdiendo. Ahora los marroquíes se cruzarán con Canadá.
Partidazo
El primer tiempo fue de una dinámica y de tan buen juego que los que disfrutamos el partido jugado en Monterrey queríamos que no terminara. Aún con la media superior a los 30 grados en plena noche. Tal vez en el primer cuarto de hora, antes de la pausa de hidratación, estuvieron un poco más observadores, atentos a lo que podía pasar; pero pasados los 20 minutos, el partido se hizo de absoluta ida y vuelta, con grandes ataques de los marroquíes y una enorme participación del golero de Países Bajos, Bart Verbruggen, que metió dos o tres atajadas de película.
Después de la pausa volvieron a jugar con más ataques aún, porque los holandeses se desplegaban muy bien y llegaban con peligro al área marroquí, aunque nunca tanto como los africanos, que tuvieron varias posibilidades, básicamente con los ingresos por cualquier lado de la cancha de su capitán y lateral derecho, Achraf Hakimi, que fue determinante.
El despliegue de Hakimi por todo el frente de ataque no es novedad, pero verlo romper la estructura posicional como un volante indescifrable desarma cualquier pizarra de Koeman.
El tema central del juego pasaba por la tensión especialísima que ponía Marruecos para no darle ni el más mínimo espacio a los holandeses, que se veían superados; pero los marroquíes no regalaban nada de terreno ni de concentración.
Para la segunda parte, Marruecos tuvo cinco minutos iniciales infernales en los que pudo haber llegado a hacer la diferencia, con una pelota que le quedó a Brahim Díaz y no pudo darse vuelta mientras tocaban y tocaban en el área, o el remate de Hakimi entrando libre por derecha que reventó el travesaño.
Mucho mejor Marruecos, gol de los holandeses
A medida que iba pasando el tiempo, el juego ganaba en calidad, fundamentalmente por el ajedrez táctico que representaba para los marroquíes tratar de vulnerar a la defensa de Países Bajos, que jugaba con el cuchillo entre los dientes, arrancando cuando podía para tratar de liquidar a su rival.
Esa postura de Países Bajos bajo el mando de Koeman muestra una mutación interesante: la renuncia temporal al lirismo estético para abrazar un pragmatismo de trinchera, resistiendo los embates de un Marruecos que manejaba los hilos. Virgil van Dijk seguía siendo el eje que sostiene esa resistencia, ordenando los retrocesos para salir en transiciones rápidas con transiciones directas hacia Gakpo. Si los tiros de esquina fueran un indicativo del ataque, Marruecos realizó, al llegar a los 15 minutos, cuatro tiros de esquina consecutivos, uno atrás del otro. Pero esto es fútbol y entonces, a los 70 minutos, después de la pausa de hidratación, llegó el gol de los neerlandeses en una jugada de nada más que tres protagonistas: Verbruggen, que sacó largo, la tomó Jerdy Schouten, a quien lo quisieron tirar, pero igual cayó y tocó la pelota al medio para Cody Gakpo, que venció al arquero marroquí, poniendo el absolutamente inesperado 1-0 para Países Bajos.
Marruecos no se apagó, pero le costó; se entreveró, buscó y nunca se rindió. Por eso, en el minuto 90, tras un centro templadísimo desde la izquierda como una flecha, entró el número 14 y metió un cabezazo infernal que generó el empate 1-1. El gol de Sofiane Diop ponía justicia absoluta al partido.
El agónico cabezazo de Diop, a quien mandó Regragui a la cancha en el segundo tiempo, terminó premiando la porfía de un equipo que parecía golpeado en su confianza tras el mazazo del gol neerlandés. Anotar en el minuto 90 fue el desahogo de un cruce que tuvo de todo y que tendría más en el alargue. Había jugado muchísimo más Marruecos durante los 90 minutos, pero, sin embargo, debió esperar hasta el minuto 90 para dejar de sufrir e ir al alargue.
A veces esa paradoja de jugar mejor y terminar sufriendo es la esencia misma de los Mundiales cuando se llega a las instancias de eliminación directa.
Hasta los penales
A los cinco minutos del primer chico del alargue Marruecos lo tuvo, porque Soufiane Rahimi quedó, por gracia y obra de su jugada, cara a cara con el arquero holandés, que hizo una de las que seguramente será de las mejores atajadas de todo el Mundial.
Todo, absolutamente todo el primer chico del alargue se jugó en campo naranja por la insistencia de los marroquíes en buscar desnivelar el partido. También sucedió en el segundo chico, pero en este caso con menos determinación atacante, salvo por los marroquíes, que, como sus rivales, aseguraron al final llegar hasta los penales.
Y fue así en la definición desde los 12 pasos donde los africanos superaron a Países Bajos gracias a una atajada final de Bono y al acierto en el último remate de Ismael Saibari que le permitió ganar en los penales por 3-2. Brillante Marruecos que ahora deberá enfrentar en la próxima ronda a Canadá.
