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Salem Al-Dawsari, de Arabia Saudita, Rodrigo Bentancur y Agustín Canobbio, de Uruguay, el 15 de junio, en el estadio de Maiami, en Estados Unidos. · Foto: Chandan Khanna, AFP

Salem Al-Dawsari, de Arabia Saudita, Rodrigo Bentancur y Agustín Canobbio, de Uruguay, el 15 de junio, en el estadio de Maiami, en Estados Unidos.

Foto: Chandan Khanna, AFP

Uruguay entrenó a puertas cerradas en Playa del Carmen

La celeste practicó en silencio, define su once y llega al cruce con Cabo Verde sabiendo que un triunfo lo acomoda en cuatro puntos y una derrota lo empuja a jugarse la vida ante España.

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La selección eligió este jueves para encerrarse en su búnker del Fairmont Mayakoba. Después del último entrenamiento abierto del miércoles de mañana, Bielsa bajó la persiana y no la volverá a subir hasta el viernes en la tarde. En la práctica, serán casi dos días completos de trabajo en silencio, sin periodistas ni cámaras ni micrófonos. Puertas adentro, el libreto enfocado en un partido que puede perfilar la suerte celeste en el grupo H. Será contra Cabo Verde, el domingo a las 19.00 en el Hard Rock Stadium de Miami.

Sin acceso al entrenamiento es difícil valorar la información, pero por lo visto hasta el momento la incógnita se reduce a un par de nombres. Lo que está por comprobarse es si Juan Manuel Sanabria y Agustín Canobbio, juntos o por separado, entran desde el vamos, o si en su defecto lo hacen Matías Viña o Darwin Núñez. Hasta donde se pudo ver antes de que se cerraran las puertas, Bielsa trabajó con 13 futbolistas entre los cuales debe elegir 11. Hay nueve que parecen fijos: Fernando Muslera; Guillermo Varela, Sebastián Cáceres, Mathías Olivera; Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur, Federico Valverde; Maximiliano Araújo y Federico Viñas.

Si nos dejamos llevar por el segundo tiempo ante Arabia Saudita, Sanabria dejó mejores sensaciones que Viña en el lateral izquierdo; Canobbio, sin ser descollante, estuvo más participativo que Darwin, bastante perdido en el ataque celeste. Más allá de lo puntual, Marcelo Bielsa está valorando todas las opciones.

El contexto de la tabla no admite demasiadas interpretaciones. Con las cuatro selecciones empatadas, antes de que Uruguay juegue en Miami el resultado de España-Arabia Saudita ya se sabrá, porque juegan a las 13.00. La celeste llegará al Hard Rock sabiendo si tiene margen o si el partido se transforma en un todo o nada. Ganar implicaría alcanzar los cuatro puntos, una franja que muy probablemente tenga como piso asegurarse, al menos, estar en la discusión por ser uno de los mejores terceros, si es que no alcanza para ser segundo del grupo. Empatar o perder, en cambio, dejaría a la selección con la obligación de imponerse en la última fecha ante los españoles.

Caboverdianos

La selección africana viene de un muy buen empate ante España, demostrando su poder defensivo. Bubista, el entrenador caboverdiano, dejó claro que espera de Uruguay un rival de máxima exigencia. “Los equipos cambian, pero la dificultad es la misma, o incluso mayor. Uruguay es un equipo muy intenso, agresivo, en el buen sentido de la palabra”, afirmó el DT en la previa. En su análisis, además, como claves del partido insistió en la presión y el despliegue físico. En esa dirección, Bubista adelantó cuál será parte del plan. Comentó que Cabo Verde tiene que marcar de forma muy atenta, casi individual, y prepararse para un partido que no permite distracciones.

El técnico también se permitió hablar de orgullo y de una selección que se sabe observada desde lejos por una diáspora que empuja, alienta y se reconoce en el equipo. Esa identidad también se refleja en la cancha. Ante España, Cabo Verde aceptó defender cerca de su área, cerró los pasillos interiores, protegió la zona de peligro con orden y consiguió que muchas posesiones rivales terminaran en centros, tiros forzados o acciones sin ventaja clara.

Cruzando el enfoque africano con lo que proponga Uruguay, el partido podría darse como un choque de planteamientos. Uruguay apunta a instalarse en cancha rival, jugar en los últimos metros y sostener una presión alta que mantenga la pelota lejos de Muslera y cerca del arquero de ellos. Cabo Verde, en cambio, se siente cómodo hundido cerca de su área, cerrando carriles interiores y obligará a que la circulación celeste termine en balones laterales o remates forzados. Al menos en la previa, la cosa está así. Lo que diga la cancha será lo definitivo. Ojalá sea celeste.