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Deporte Fútbol
Paolo Maldini y Leonardo, durante una conferencia de prensa el 23 de julio en Milán. · Foto: Emanuele Roberto De Carli, NurPhoto, AFP

Paolo Maldini y Leonardo, durante una conferencia de prensa el 23 de julio en Milán.

Foto: Emanuele Roberto De Carli, NurPhoto, AFP

Caos en Italia: renunció Paolo Maldini a la dirección deportiva y Andrea Pirlo no será el entrenador

La reestructura del fútbol italiano duró dos semanas ya que se canceló la llegada del nuevo director técnico por su vínculo con una casa de apuestas en Rusia.

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La profunda crisis futbolística que atraviesa el fútbol italiano sumó un nuevo capítulo en las primeras dos semanas de la posible reestructura que buscaba cambiar una realidad extremadamente mala. La selección que se coronó cuatro veces en la Copa del Mundo no juega un partido mundialista desde la eliminación en fase de grupos de Brasil 2014, cuando la espalda de Diego Godín sacó del camino a la selección italiana en el recordado partido disputado en Natal por la mordida de Luis Suárez a Giorgio Chiellini.

Italia sumó un nuevo fracaso al no clasificar al certamen de 48 selecciones en 2026; en el grupo de las Eliminatorias quedó segundo, detrás de Noruega, y perdió en el repechaje por penales ante Bosnia-Herzegovina.

El histórico capitán Paolo Maldini y el brasileño Leonardo, de destacada trayectoria como director deportivo en el Milan y PSG, presentaron su renuncia a los cargos que habían asumido hace dos semanas dentro de la Federación Italiana de Fútbol, en una decisión que ahondó las fuertes diferencias internas sobre el rumbo de la selección.

Ambos llegaron al proyecto impulsado por el presidente Giovanni Malagò con la misión de liderar la reconstrucción de la azzurra y terminar con la ola de fracasos deportivos. El plan de cambio se derrumbó antes de comenzar.

Andrea Pirlo, el detonante

La frustrada llegada de Andrea Pirlo como entrenador de la selección italiana terminó con la paz e inició una nueva guerra. Maldini primero se reunió con Pep Guardiola y Carlo Ancelotti, quienes desestimaron el cargo de entrenador. Ahí eligió al exvolante, campeón del mundo en 2006, como el candidato para iniciar el nuevo ciclo; Leonardo apoyó la decisión. La elección fue descartada por la federación luego de la fuerte polémica por sus vínculos comerciales con Fonbet, una empresa de apuestas de origen ruso donde Pirlo es embajador global. La controversia política y mediática que se vivió en el país de la bota llevó a dar marcha atrás con la designación del entrenador.

Tras el rechazo a Pirlo, Maldini entendió que no contaba con la autonomía prometida para conducir el proyecto futbolístico y presentó su renuncia. Leonardo, quien se desempeñaba como principal asesor, siguió el mismo camino. Las salidas se produjeron dos semanas después de sus nombramientos, un hecho que refleja la inestabilidad institucional que atraviesa actualmente el fútbol italiano.

Todo esto representó un duro golpe para la gestión del empresario Malagò, que ahora deberá conseguir nuevos referentes para liderar su proyecto deportivo, con la última generación gloriosa de su país en contra.

Roberto Mancini es el principal candidato a tomar el cargo de entrenador. Tuvo un pasaje de cuatro años; asumió en 2018 luego de la eliminación para el Mundial de Rusia. Ganó la Eurocopa en 2020, pero terminó su ciclo en 2022 tras quedar afuera de la Copa del Mundo de Qatar al perder con Macedonia del Norte.

Momento crítico

Italia fue campeón en 1934, 1938, 1982 y 2006. Hasta 2014 tenía presencia casi perfecta; no había participado en Uruguay 1930 y no clasificó a Suecia 1958; en el resto estuvo siempre. La presente racha arrastra tres campeonatos consecutivos sin presencia mundialista. A eso hay que sumar que en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 no pasó de la fase de grupos.

Tras varios años de resultados decepcionantes y una prolongada incertidumbre deportiva, llegó la crisis institucional con el fracaso de la contratación de dos figuras emblemáticas como Maldini y Pirlo. Lo que nació como un ambicioso proyecto de renovación terminó desmoronándose rápido e Italia otra vez está sin rumbo claro. El 29 de setiembre debe jugar ante Bélgica por la Liga de Naciones.