En Santa Clara, a estadio lleno, Estados Unidos venció 2-0 a Bosnia y Herzegovina y de esta manera se metió en los octavos de final, en donde deberá enfrentar a la selección de Bélgica. Los estadounidenses fueron superiores a los bosnios, pero de todas maneras les costó bastante encontrar la diferencia. El gol inicial fue de Folarin Balogun en el minuto 45 de la primera parte, y el segundo llegó de tiro libre por parte de Malik Tillman después de que Balogun había sido expulsado y el equipo estadounidense sufría el golpe de estar jugando con uno menos.
A la luz del sol en la bahía de San Francisco, Estados Unidos afrontó por primera vez su partido de segunda fase como favorito. Y entonces, aunque no estuvo lejos de ese rol, en los primeros minutos le costó sobrepasar a Bosnia y Herzegovina, que, bien plantado en la cancha, pudo generar algunas acciones de ataque aisladas, generalmente con fuerza y pelotazos largos, intentando incomodar a la albirroja estadounidense.
El equipo de Pochettino fue el que estuvo más cerca del arco bosnio. Hasta la pausa de hidratación comercial, la mayor jugada de peligro fue un córner de los eslavos que casi se convierte en gol olímpico y fue despejado bien sobre la línea por Matt Freese, el arquero estadounidense. Mientras tanto, también tuvo acción Nikola Vasilj, el arquero de los bosnios, quien al salir a cortar un ataque de los locales recibió un rodillazo en su rostro de parte de Robinson y debió ser atendido; la cara de Vasilj quedó como la de un boxeador vapuleado en el noveno round.
Ya llegando a la media hora, se les generó un problema importante a los bosnios, que no pudieron superar el marco teórico de tratar de salir jugando con pelota dominada porque había una notoria incapacidad en los circuitos iniciales, y ello permitía que los estadounidenses robaran tempranamente. Hubo, por ejemplo, sobre ese momento, un robo que terminó en gol de Balogun, que estuvo 30 o 40 centímetros adelantado y por eso no subió al marcador, y una disparada por izquierda de Robinson que otra vez casi termina en gol.
Se juega como se vive
Muchas veces hay conexión en la amplia afirmación de que se juega como se vive. Y estos futbolistas balcánicos, pertenecientes a las generaciones de una Bosnia y Herzegovina independiente cuyos padres cargan con las viejas heridas de Sarajevo y de la guerra civil, realmente le ponen algo de eso a su juego.
Estuvieron a punto de llevarse el botín del empate a los vestuarios de Santa Clara; sin embargo, en el minuto 45, una clarísima desconexión de la marca en la media cancha permitió que le pusieran una pelota en profundidad a Balogun, quien, a pesar de que le quedó sucia por un intento de despeje del zaguero bosnio, pudo controlar y vencer a Vasilj para marcar el 1-0.
Después del gol, quedó muy desacomodado el equipo bosnio, y en los descuentos pudieron haber llegado algunos goles más.
Para el segundo tiempo, al principio poco pudo hacer Bosnia para cambiar las cosas más allá de las variantes sugeridas por su entrenador, y encima sufrió la baja de Džeko por lesión.
Los bosnios jugaban en defensa como si fuera un equipo uruguayo de otro tiempo. Y no sé si sus hinchas en Sarajevo pensarían: “Alguna nos va a quedar”. Esa era la única expectativa real.
A los 18 hubo una acción que seguramente modificó el futuro de Estados Unidos. Porque Balogun fue a disputar una pelota en ofensiva con demasiada violencia y su pierna secundaria en relación a la disputa pegó en plancha contra Tarik Muharemović y le dobló por completo el tobillo. La acción, detectada por el VAR, hizo que el árbitro brasileño fuera a verla y allí determinara la expulsión del goleador estadounidense, que ya se sabe no tendrá participación en la próxima instancia.
Tras la expulsión y después de la pausa de hidratación comercial, dio la sensación de que el equipo bosnio levantaba su nivel y empezaba a dominar, por lo menos en cuanto al humor y al temperamento, lo que quedaba del partido, buscando llevar la pelota a campo contrario para tratar de resolver en algún ataque y encontrar el gol del empate.
Sin embargo, cuando la presión empezaba a caer sobre los estadounidenses, a falta de diez minutos para el final, el equipo local consiguió el segundo gol con un tiro libre de Tillman que venció a Vasilj. Pudo haber sido dudosa la falta, pero la ejecución del tiro libre fue impecable para poner en victoria por dos goles de diferencia a los estadounidenses.
Después, el equipo bosnio intentó, pero era evidente que no podía. No había formas como para desequilibrar a un rival que ya tenía dos goles de ventaja y, a pesar de tener un hombre menos, se defendía de buena manera.
