Ferrán Torres salió del ojo de la tormenta para convertirse en el hombre de la final. El delantero del Barcelona, uno de los jugadores españoles cuestionados durante el Mundial, respondió a las críticas nada más ni nada menos que con el gol decisivo ante Argentina en el minuto 106.
Con las pulsaciones altas, el delantero fue entrevistado al término de la final y habló sobre la fe y reivindicación colectiva, antes que personal. Torres no dudó en sacar pecho y en compartir el mérito con todo el país. “Yo creo que, al final, el gol ha sido de 47 millones de personas y no mío, ni de los que estamos hoy aquí. El destino estaba escrito para que ganáramos hoy aquí”, afirmó, subrayando la dimensión colectiva del triunfo por encima del protagonismo individual. En sus palabras aparece la idea de un gol que no pertenece solo al ejecutante, sino a una comunidad entera que se siente representada.
El delantero también quiso poner en valor al rival al que le marcó el tanto decisivo. “Si todas las finales son difíciles, cuando tienes a Messi en el equipo contrario entran nervios. Pero nosotros hemos dependido de nosotros, de plantear nuestro fútbol y hoy lo hemos vuelto a demostrar”, dijo.
A su vez, Torres no esquivó el tema de las críticas que lo acompañaron a lo largo del campeonato. “Es una liberación muy grande. He sido muy criticado a lo largo del Mundial, pero el destino estaba escrito. Dios siempre me da esas fuerzas para seguir”, aseguró el 7, que acompañó su gol con el gesto de “que hablen, que hablen”.
El cierre de su intervención condensó su mirada sobre lo ocurrido: “Dios le da las cosas a quien más se lo merece”. Con esa frase, Ferrán convierte la final en algo más que un partido: en la validación de un camino de resistencia, trabajo y fe, una noche en la que el jugador más discutido del torneo encontró por fin la respuesta que buscaba dentro de la cancha.
