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Kylian Mbappé y Didier Deschamps, de Francia tras el partido ante Marruecos, el 9 de julio, en el estadio de Boston. · Foto: Franck Fife,  AFP

Kylian Mbappé y Didier Deschamps, de Francia tras el partido ante Marruecos, el 9 de julio, en el estadio de Boston.

Foto: Franck Fife, AFP

Francia le ganó 2-0 a Marruecos y es el primer semifinalista

El equipo africano, de buen Mundial, vuelve a ser eliminado por los galos como en Qatar.

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Con goles de Kylian Mbappé y Ousmane Dembelé, Francia superó a Marruecos y sigue su camino en el Mundial, después de haber sido campeón y finalista en las últimas dos ediciones. El equipo africano, que no llegó por casualidad a esta instancia, le puso las cosas difíciles a los galos, pero el poder de desequilibrio de algunas figuras francesas terminó por pesar y resolver el partido en unos minutos clave del segundo tiempo.

Francia empezó por hacer figura a Bono

Francia mostró los dientes desde el arranque. A los tres minutos, Mbappé recibió en tres cuartos, giró y pateó, como una declaración de intenciones. Bono, el gran arquero marroquí, la tapó por las dudas, aunque parecía que salía desviada junto al palo. Ese tiro de esquina lo jugaron corto para Désiré Doué, uno de los cambios que metió Didier Deschamps en el equipo inicial —entró por Bradley Barcola a jugar por la izquierda—, que metió un gran centro a la carrera para Dayot Upamecano, el central que había ido a buscar por arriba. Cabeceó solo en el área chica, pero, otra vez, enorme respuesta de Bono, que en 5 minutos empezó a ser figura.

Después, Francia manejó con paciencia la pelota, y Marruecos esperó replegado. Al equipo africano le faltó su figura ofensiva, Ismael Saibari, que se lesionó frente a Canadá, y su ausencia se notó. El delantero, que durante el Mundial fue vendido al Bayern Múnich, hizo los dos primeros goles marroquíes en el torneo, recibiendo pases largos de Brahim Díaz tras la recuperación. Hoy, este tuvo un par para salir de contragolpe, pero, sin tener a quién buscar arriba, condujo demasiado y la perdió.

Se dice que estos partidos se deciden en los detalles. La primera vez que Marruecos se posicionó en campo rival, poco antes de la primera pausa de hidratación, un mal control de Achraf Hakimi le permitió a Francia salir de contra. Doué se la dio a Mbappé, que se fue en carrera, se metió al área por el costado izquierdo y engañó al defensor amagando su clásico enganche para adentro y saliendo para afuera. Noussair Mazraoui lo bajó dentro del área y el penal fue claro: el argentino Facundo Tello lo pitó sin necesidad de intervención del VAR. Mbappé se hizo cargo, pero el duelo lo volvió a ganar Bono, ya agrandado y quizá, en este momento del partido, hasta intimidante para el goleador galo, que pateó un penal débil y anunciado.

Después del penal y la pausa de hidratación, el primer tiempo se fue con Francia sumando pases en campo rival sin demasiado vértigo ni profundidad. Mbappé pareció afectado por el fallo y no volvió a incidir, aunque esto sería solo por un rato. El partido era una cerrada batalla táctica, sujeta a la inspiración individual, que no la hubo de sobra. Hasta el segundo tiempo.

Lo destraba Mbappé

El complemento empezó más abierto. Hay que reconocer el coraje y la ambición del equipo de Mohamed Ouahbi, que se adelantó y pretendió incorporar al juego a dos atacantes que habían estado ausentes, Chemsdine Talbi y Azzedine Ounahi. Entonces los leones del Atlas parecían mejores y más peligrosos en los primeros minutos del segundo tiempo, pero dejaban más espacios atrás.

Empezó a aparecer Michael Olise: hizo una hermosa jugada para habilitar a Mbappé, que sin embargo estaba en fuera de juego y la mandó por arriba. Fue un anuncio, un preámbulo: poco después, con Francia en ataque, Mbappé recibió ahí donde le gusta, al borde del área y sobre la izquierda, amagó con desbordar sin tocar la pelota y, de la nada, abrió el pie para clavarla con la rosca justa al segundo palo.

Se rompió el cero y desacomodó a Marruecos, que cinco minutos después recibió el segundo, como una ráfaga, tras una combinación de Doué y Dembelé en velocidad que agarró mal parada a la defensa marroquí, y que el actual Balón de Oro colocó de derecha ante el esfuerzo de Bono, que la tocó pero no la sacó.

Después vinieron cambios en ambos equipos y un trámite esperado, con Marruecos empujando para buscar el descuento y Francia administrando la ventaja con tranquilidad y espacios para aumentar, pero la diferencia ya parecía insalvable y el partido cerrado desde mucho antes del pitazo final. Marruecos vuelve a quedar eliminado por Francia como en las semifinales de Qatar, aunque ahora tras ratificar su lugar entre las selecciones más poderosas y con una actuación admirable y vistosa.

Francia sigue en el Mundial y resta ver si hay un rival que puede ofrecerle resistencia y desafiarlo en su camino al título. Será lindo de ver.