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Deporte Fútbol
Facundo Muñoa, de Boston River, tras convertir contra Nacional, por la primera fecha del Torneo Clausura de la Liga AUF Uruguaya, el 9 de agosto, en el Gran Parque Central. · Foto: Ernesto Ryan, Agencia Gamba

Facundo Muñoa, de Boston River, tras convertir contra Nacional, por la primera fecha del Torneo Clausura de la Liga AUF Uruguaya, el 9 de agosto, en el Gran Parque Central.

Foto: Ernesto Ryan, Agencia Gamba

Boston River ganó en el Gran Parque Central y profundizó la crisis de Nacional

El sastre se lo dio vuelta con goles de Maximiliano Silvera, en contra, y Facundo Muñoa.

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Boston River, que no venía bien, se lo dio vuelta a Nacional y le ganó 2-1 en el Gran Parque Central. Rubén Botta puso en ventaja al tricolor, pero con goles de Maximiliano Silvera, en contra, y Facundo Muñoa, en gran incidencia individual, se lo llevó el sastre. El partido terminó con ánimos caldeados entre los jugadores, con todo el plantel tricolor que fue a buscar a Juan Acosta. Camilo Cándido, Gastón Ramírez y el propio Acosta vieron la roja por los entredichos y empujones.

Al bolso le queda solamente una bala para pelear el campeonato uruguayo y es el Clausura, en el que ya dejó tres unidades. Lejos en la anual y sin haber obtenido el Apertura, se tiene que jugar todo a un torneo en el que arrancó perdiendo.

La gente de Nacional despidió con cánticos y silbatina a sus jugadores. En el único momento que hubo aplausos fue en un homenaje que se le hizo a Nicolás Lodeiro, antes del inicio del encuentro.

Lo mejor para el final

Boston River impuso condiciones en el primer tiempo, aunque las jugadas más peligrosas las tuvo Nacional. El sastre salió jugando del fondo, estiró a su rival, que presionó bien arriba, y logró ofender con espacios, apelando a la velocidad de Facundo Aristegui en la espalda de Emiliano Ancheta.

El equipo de Ignacio Ithurralde generó mucho, pero falló constantemente en la definición, en los pases finales o a la hora de rematar. Nicolás Siri tuvo un par donde no pudo darle de lleno; la más interesante fue de Leandro Suhr, que obligó a una notable atajada de Alexis Martín Arias.

El tricolor volvió a fallar en la generación; Jorge Bava incluyó a Bruno Zuculini en lugar de Agustín dos Santos; el argentino se desdobló pero no estuvo claro. El más movedizo en zona ofensiva fue Tiziano Correa, que hizo revolcar a Bruno Antúnez con remates de afuera del área.

La más clara del primer tiempo llegó en una jugada donde los palos se pintaron de verde y rojo. Primero ante el remate de Luciano Boggio y, en el rebote, para devolver el lanzamiento colocado de Zuculini.

La gente volvió a ganar en impaciencia con el correr de los minutos, Nacional no mostró juego ni estaba arriba en el resultado. Nadie generó desequilibrio, ni a velocidad ni con alguna moña o juego asociado. Algo que se está transformando en moneda corriente en el elenco de Bava.

Otra vez arroz

Nacional parecía encontrar el rumbo, venía de ganarle a Progreso y a los cinco minutos del complemento se puso en ventaja con gol del argentino Rubén Botta, que entró en el descanso y con una maniobra individual puso a su equipo en ventaja.

Pero duró poco. El tricolor nunca logró sostener la ventaja. Bava con los cambios fue desarmando el equipo que no tuvo idea de juego ni estructura. Jugadores que no funcionaron en sus puestos y tampoco en lugares improvisados. Demasiados volantes de similares características: muchos iban por el medio y no había apertura por las bandas.

El empate de Boston River llegó en un tiro libre: Maximiliano Silvera en el afán de despejar metió el balón en su arco. Tras la salida del ex Peñarol y Tomás Verón Lupi, llegó el segundo en una gran jugada individual de Facundo Muñoa.

La impaciencia del público, que ya era grande, se ahondó reclamando cada balón perdido y entonando canciones en contra de los jugadores. El nerviosismo fue notorio y las imprecisiones crecieron, aún más, con el paso de los minutos.

Nacional estuvo más de 25 minutos en desventaja y en ningún momento inquietó el arco de Antúnez. Fue un cúmulo de impulsos individuales, de intentos, pero nunca hubo claridad ni juego colectivo para ilusionar a los tricolores con la igualdad.

A Boston River le alcanzó con esperar bien plantado y hacer un poco de tiempo cuando las nuevas reglas se lo permitieron. No se vio un equipo que haya defendido rozando la excelencia, como muchas veces es necesario para sacar puntos en el Gran Parque Central.

El bolso perdió, está séptimo en la anual y con un nivel de juego flojísimo. El sastre trepó al duodécimo puesto, lejos de la zona de clasificación a copas, pero sumando para engrosar el promedio para 2027.