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Deporte Fútbol
Jugadores de Nacional festejan tras convertirle a Peñarol, el 30 de agosto, en el Campeón del Siglo. · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Jugadores de Nacional festejan tras convertirle a Peñarol, el 30 de agosto, en el Campeón del Siglo.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Nacional ganó el clásico con gol de taco

Resonante victoria del tricolor en el Campeón del Siglo con gol del costarricense Francisco Calvo, debutante en el clásico, en un partido cerrado y de poco juego.

Nacional se quedó con el clásico con un triunfazo de visitante en el Campeón del Siglo. También con un golazo del zaguero Francisco Calvo, que en el primer tiempo agarró una pelota suelta en el área y definió de taco.

El equipo de Diego Aguirre no estuvo fino y el de Daniel Carreño aguantó el resultado para una buena victoria en cancha rival, que puede cimentar el ciclo de Carreño y la necesaria remontada del equipo. Peñarol sufrió una dura caída y dejó pasar la chance de estirar la ventaja en la tabla anual.

Golazo de otro partido

Si el carbonero y el tricolor llegaron al clásico con presentes muy diferentes, eso se reflejó esta tarde, sobre todo en las tribunas del Campeón del Siglo, absolutamente repleto y una verdadera caldera en los primeros minutos, que trasladó al campo toda esa efusividad y entusiasmo.

El partido arrancó con más espíritu beligerante que lúdico, como es habitual para esta contienda, que se suele definir con la tautología de que clásicos son clásicos, y no demoró ni un par de minutos la primera escaramuza en la mitad de la cancha. El juego brilló por su ausencia, aunque Peñarol salió con más intenciones y obligaciones, pero impreciso y nervioso.

Promediando el primer tiempo, Nacional se puso en ventaja a través de la pelota quieta, en la primera aproximación por arriba. El córner vino de la izquierda tirado por Gastón Martirena; Luciano Boggio la bajó en el segundo palo, y Calvo definió, con gran recurso, de taco.

El carbonero acusó el golpe del gol y, aunque Nacional se replegó y renunció al ataque, no tuvo grandes ideas para la elaboración. Un par de pelotas filtradas de Leonel Jaime para Javier Cabrera terminaron en centros improductivos. La más clara fue un cabezazo de Abel Hernández, solo en el área chica después de un saque lateral ofensivo, que se fue cerquita del palo, y la más festejada, un tiro de esquina que ganó Maxi Olivera sobre la zurda.

Lo aguanta el tricolor

La dinámica del partido se mantuvo en el segundo tiempo a pesar de los cambios que buscó Aguirre para darle otra cara al ataque de su equipo, con el ingreso de Lucas Hernández y Brian Barboza. También entró el juvenil argentino Gonzalo Gelini, con interesantes arranques por la zurda, pero sin generar sobresalto alguno.

Carreño también metió cambios, con intención de mantener el orden y las piernas frescas; entraron Camilo Cándido y Bruno Zuculini. La idea fue clara: cancelar la mitad de la cancha y no dejar caminos para el fútbol carbonero. La ejecución de esa idea salvó con muy buena nota.

La mejor apilada de Jaime, que hoy estuvo bien contenido por el tricolor, arrancó en el mediocampo y después se la jugó a Cabrera, que quedó mano a mano ante Luis Mejía, pero no pudo controlar bien y el arquero panameño se quedó con el duelo, en la mejor de Peñarol para empatar.

Los intentos del carbonero, esforzados y trabados, se consumieron en la ansiedad del equipo y la creciente presión de la hinchada y el reloj, y el partido se cerró con la victoria tricolor.