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Deporte Fútbol
Tiziano Correa, de Nacional, y Agustín Pinheiro, de Progreso, el 23 de agosto, en el Gran Parque Central. · Foto: Sandro Pereyra, Agencia Gamba

Tiziano Correa, de Nacional, y Agustín Pinheiro, de Progreso, el 23 de agosto, en el Gran Parque Central.

Foto: Sandro Pereyra, Agencia Gamba

Nacional ganó en la hora con gol de Maximiliano Silvera

El tricolor volvió a jugar mal pero sacó los tres puntos en el debut de Daniel Carreño.

Nacional ganó, nada más ni nada menos. Volvió a jugar muy mal, pero, por como viene el año, los tres puntos son motivo suficiente para la tranquilidad, mucho más antes del clásico de la cuarta fecha ante Peñarol. Maximiliano Silvera, que había entrado diez minutos antes, puso el cabezazo a la red en la hora.

Déjà vu

La palabra déjà vu viene del francés y su significado marca que es una sensación breve y repentina de que se está viviendo una situación nueva por completo en el presente que ya se ha experimentado antes.

El primer tiempo entre Nacional y Progreso fue muy parecido al que sucedió tres semanas antes, a la misma hora y en el mismo lugar, por la última fecha del Torneo Intermedio.

Hubo algunas diferencias, claro. El tricolor esta vez arrancó pateando hacia la tribuna Abdón Porte y no pudo ponerse en ventaja como aquella noche. Lo que se repitió es que jugó extremadamente mal y que no pudo transformar el dominio en grandes situaciones de gol, pese a que su rival, nuevamente, se quedó con diez a la media hora de partido. En esta oportunidad, Marco Saravia vio la roja por dos amarillas casi inmediatas, la segunda la advirtió el VAR, la nueva regla lo contempla.

Daniel Carreño, en su debut, arrancó enérgico y en dos minutos se sacó la campera de abrigo, pese a que la noche estaba gélida. Nacional tuvo intentos de ser más vertical, pero se repitió en centros sin éxito o balones frontales. Lo único positivo para el bolso fue que el elenco de La Teja se limitó a defender y a pegarle al balón lo más lejos posible, mucho más cuando se quedó con uno menos.

En la jugada donde Anahí Fernández dio continuidad para luego sacarle la segunda amarilla a Saravia, se dio la más clara del locatario, con un remate de Maximiliano Gómez que Renzo Bacchia sacó al tiro de esquina.

Con el grito del final

Nacional entró al segundo tiempo con tres cambios, uno de ellos fue Juan Cruz de los Santos, que empezó a jugar los duelos por izquierda sin terminar bien la jugada. Por derecha entró Rodrigo Martínez y el bolso pasó a jugar prácticamente con cuatro delanteros. Además, Luciano Boggio fue a la cancha por Agustín dos Santos, que estaba amonestado.

Progreso se paró con dos líneas de cuatro bien cerradas, despejando balones y haciendo un gran desgaste físico para tapar los espacios con un jugador menos e incluso bancar la catarata de centros con una zaga juvenil integrada por Hernán Carrozo y Federico García.

Nacional solamente tiró centros, frontales y desde las bandas. No hubo ideas ni juego asociado, ni siquiera con el ingreso del argentino Rubén Botta. De hecho, la más clara fue de la visita con una pelota quieta que Mauro Martin cabeceó en el primer palo y Luis Mejía la sacó abajo dando rebote cuando parecía que podía agarrarla.

El bolso lo ganó en el final con un centro. De tanto ir, encontró el resultado. En una segunda pelota, tras un tiro de esquina, Martínez la metió en el centro del área y Maximiliano Silvera convirtió el gol para ganarlo en la hora.

La gente largó el grito de desahogo y cantó pensando en el clásico del próximo domingo, cuando el tricolor visite a Peñarol en el Campeón del Siglo.