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Deporte Fútbol
Hinchada de Montevideo Wanderers en el estadio Parque Alfredo Víctor Viera (archivo). · Foto: Ernesto Ryan

Hinchada de Montevideo Wanderers en el estadio Parque Alfredo Víctor Viera (archivo).

Foto: Ernesto Ryan

Wanderers ganó, goleó y gustó: 3-0 a Central

Los bohemios en su afán por zafar del descenso ya están en puestos de copas internacionales.

Si en Uruguay no hubiese descensos por promedios, Wanderers estaría viviendo una muy buena temporada, preguntando si le daría para volver a la Libertadores. Como la pérdida de la categoría se determina por las dos últimas temporadas, dada la nefasta campaña del 2025 el equipo de Chiche Corujo juega con los ojos en la nuca y corre y gana por su vida. A falta del resto de los partidos de cuarta fecha, Wanderers está cuarto en la Anual, y por ahora evitando las posiciones de descenso.

Fue un 3-0 con dos goles de Luciano Cosentino y el restante de Leandro Zazpe de cabeza que permitió a los albinegros festejar y esperar por lo que viene después de una derrota fea ante Torque en la fecha pasada.

Expectativa y paridad

La expectativa previa para el partido que abría la cuarta fecha del Clausura era un telón gigante para el clásico del domingo, donde se concentran las informaciones, las opiniones previas, los rumores y las expectativas.

Era bastante buena por la calificación de los contendientes. Wanderers, a pesar de venir en bajada, tuvo un gran Intermedio en el que fue finalista —con la suma necesaria para tratar de escaparse de la parca del descenso—. Central venía de un espectacular Torneo Apertura en el cual, llegando desde la C primero y desde la B después, vio cesado a su técnico, Pablo De Ambrosio (seguramente por buenas campañas, esto es ironía). Hizo un mal Intermedio y tuvo un bajo inicio del Clausura, lo que determinó la salida de su DT argentino, Diego Osella, para habilitar la llegada del crack carbonero en la cancha y de buena experiencia en el banco bohemio: Antonio Tony Pacheco.

Wanderers mantuvo su propuesta de todo el año con Matías Chiche Corujo como entrenador y con una línea de tres que se transforma en cinco cuando defienden. Había que develar qué haría el Tony Pacheco en su primer partido con los palermitanos. Tenía, además, la enorme baja del golero brasileño Rodolfo Alves, quien sufriera la rotura parcial de ligamentos. Esto le impidió jugar en el último torneo del año; las posibilidades de que pueda estar son pocas y, si lo hace, solo llegará al final.

Para sustituirlo —dado que también se lesionó en el partido con Juventud el otro arquero que tenían los palermitanos, Emiliano Márquez—, Pacheco hizo llegar al tacuarembense Federico Pintado, que apareció en la titularidad. Lo mismo ocurrió con el ex Peñarol y Danubio Matías González, quien ocupó el lateral derecho; Ezequiel Mereles jugando por la banda derecha y el cordobés Jonathan Dellarossa como centrodelantero, entre las innovaciones más visibles que planteó Pacheco en su primer partido.

Dentro de la paridad e intensidad con la que se jugó la primera media hora, dio la sensación de que al principio Wanderers conseguía algunas ventajas en sus posicionamientos ofensivos a través de los lanzamientos de su capitán, el Rayo Jonathan Urretaviscaya. Pero conforme fue pasando el tiempo, los palermitanos se fueron acomodando en sus intenciones ofensivas, con destaque del maragato Santiago Pino.

Todo por dos minutos

A la media hora justamente llegó el primer gol de Montevideo Wanderers. Fue de Luciano Cosentino, que cambió por gol el remate del tiro penal que había sancionado Ostojich. La pena máxima llegó porque Jonathan Urretaviscaya filtró una pelota exquisita al área para que llegara como un rayo el argentino Luna, que se metió en diagonal y fue atropellado en su salida por el arquero Pintado, que lo tocó y lo desequilibró. La sociedad Urretaviscaya-Luna terminó rindiendo sus frutos. La pausa y filtración del capitán bohemio explotó la espalda de los zagueros palermitanos, forzando la salida a destiempo del debutante Pintado.

Apenas dos minutos después llegó el segundo de los bohemios. Fue un cabezazo de Leandro Zazpe, que entrando solo al medio y cercano al área chica, conectó con la capacidad que le caracteriza para mandar la pelota a las redes.

El córner había llegado por un error no forzado de los palermitanos, que jugaron la pelota hacia atrás muy fuerte, casi imposible de controlar para Pintado. El arquero intentó salvarla, pero no hizo más que terminar mandándola al tiro de esquina, desde donde salió el centro de José Alberti para la cabeza de Zazpe.

Los 15 minutos restantes hasta que se fueron a los vestuarios fueron de Central, que intentaba con la pelota al pie llegar al descuento. Se divisaban buenas posibilidades de ponerse en partido; sin embargo, en el minuto 46, en una pelota a favor, llegó la segunda amarilla para su mediocampista Guillermo Gandolfo. Eso determinó que el primer tiempo terminara con superioridad en el marcador para Wanderers y, además, en cantidad de jugadores, dado que Central quedó con diez.

Para el segundo tiempo, Central había empezado de buena manera, buscando el descuento. Para ello, Pacheco generó dos cambios desde el vestuario, intentando que con diez futbolistas se mantuviera el potencial ofensivo sin perder capacidad en la defensa. Luego, ante la primera amarilla de su zaguero central Urrutia, generó una nueva variante para quedar a resguardo de perder a otro futbolista.

Otro más

Sin embargo, en el minuto 55, en una pelota que parecía que Central podía sacar jugando, Jonathan Urretaviscaya la robó, se metió al área y metió otra gran asistencia para Luciano Cosentino, quien tuvo tiempo y espacio en las proximidades del área chica para mandar la pelota a las redes y poner el 3-0.

Con la enorme diferencia de los tres goles, sumada a contar durante todo el segundo tiempo con un futbolista más, el local administró la diferencia y el juego. Trató de quedar sólido ante las intentonas de Central, que no se rendía, y procuró armar transiciones rápidas y potentes como para poder generar el cuarto gol.

Con el 3-0 y el hombre de más desde el cierre del primer tiempo, el planteo de Matías Corujo apostó al desgaste del rival, recostando a su bloque defensivo (la línea de tres/cinco con Formiliano a la cabeza) y soltando la velocidad de Luna y Cosentino lanzados por Urreta de contra.

Pese al golpe anímico del tercer gol apenas iniciado el complemento y la inferioridad numérica, el equipo de Antonio Pacheco mantuvo la postura de buscar la pelota, apoyándose en la entrega de Santiago Pino en la mitad de la cancha.

Estuvo a nada Central del descuento en una enorme jugada de Pino que salvó en la línea con un cierre de Zazpe que vale por un gol. De ahí al final pareció que podría llegar otro gol, pero todo se cerró con el 3-0 que deja a los bohemios muy bien, y a Central en el inicio de un proceso que, a medida que se asiente Pacheco, intentará que sea virtuoso.